Los montajes de Calixto Bieito nunca dejan indiferentes, El ángel de fuego que estrena hoy el Teatro Real será recordado durante años por las características de la producción y por el singular contexto en el que ha llegado a España. Bieito toma la obra de Sergéi Prokófiev (1891-1953) ambientada en el siglo XVI y la traslada a los años 50 del siglo XX en una singular relectura.

La historia original de Prokófiev cuenta la historia de Renata, una joven que vive obsesionada porque se le ha aparecido un ángel de fuego que le ha prometido que se aparecerá en forma humana. Esa encarnación se producirá en el conde Heinrich que la rechazará. Su angustiosa obsesión por el conde llevará a Renata a ser perseguida por la inquisición acusada de estar poseída por el demonio. 

En la versión de Calixto Bieito la historia se transforma en un gran bloque de apartamentos en cuyos habitáculos están los traumas que arrastra Renata. Ese ángel de fuego que atormenta a la protagonista en el libreto original es un padre depredador sexual que ha marcado su existencia con un profundo trauma.

La escenografía de Rebecca Ringst invita a visualizar que la trama se desarrolla realmente dentro de la mente de la protagonista. El bloque es una gran estructura mecanizada que ocupa la escena y gira 360 grados dando dinamismo a un texto de extrema intensidad dramática. En este sentido la orquestación mantiene una tensión dramática muy cinematográfica. Prokófiev destacó como compositor de bandas sonoras, en particular en películas de Sergéi Eisenstein como Alejandro Nevsky e Iván el Terrible.

La soprano Ausrine Stundyte (Renata) y el barítono Leigh Melrose (Ruprecht) en el colosal escenario de 'El ángel de fuego'.
La soprano Ausrine Stundyte (Renata) y el barítono Leigh Melrose (Ruprecht) en el colosal escenario de ‘El ángel de fuego’. Monika Rittershaus

Crisis ucraniana

El contexto de este estreno en España de la obra de Bieito no podía haber sido más especial. Además de la responsabilidad interpretar esta obra, ya de por sí angustiosa y dura de ser escenificada, se ha sumado la situación creada por la guerra de Ucrania y Rusia. La gran mayoría del elenco es ruso, en algunos casos con vínculos estrechos con Ucrania, pero también hay bielorrusos y georgianos.

El Teatro Real canceló la actuación del Ballet Bolshoi de Moscú porque es una institución cultural del gobierno. “Pero una cosa es eso y otra son los artistas», aseguró Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro Real durante la presentación de El ángel de fuego. “El Real está del lado de los artistas, se debe a ellos y, mientras no exista una identificación que nos haga entender que no es el perfil en el que queremos manejarnos, seremos respetuosos independientemente de sus nacionalidades», añadió Ignacio García-Belenguer.

Se da la circunstancia de que Prokófiev nació en Donetsk, ciudad ucraniana que hoy es epicentro del conflicto entre estos dos países que hasta hace pocos años estaban hermanados. 

El director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, reconoció que el elenco «lo está pasando muy mal», una situación que ha llevado a que «antes de cada ensayo hay muchos pañuelos con lágrimas». 


Suena el himno ucraniano en el Teatro Real

Antes de cada función de El ángel de fuego en el Teatro Real se interpretará el himno de Ucrania como muestra de apoyo al pueblo ucraniano y de condena a la guerra. El gobierno ucraniano, al comienzo del conflicto, envió a todos los grandes teatros y auditorios del mundo la partitura de su himno nacional. Los espectadores del ensayo general de El ángel de fuego -que han sido los primeros en escucharlo en el teatro madrileño- lo siguieron de pie y en un respetuoso silencio que terminó con una cerrada ovación.