Paleontólogos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Ecología Social (IPHES) han hallado nuevos restos de mamut y de un tigre de dientes de sable, así como herramientas y restos esqueléticos de otros animales, todos de un millón de años de antigüedad, en el yacimiento del Barranco de la Boella, en La Canonja (Tarragona).

Según ha informado el IPHES, mañana acabará la campaña de excavaciones en este yacimiento, que comenzó el pasado día 5, con un resultado que los directores de la excavación, Palmira Saladié y Josep Vallverdú, han dicho que consolidan este yacimiento como un referente internacional para conocer las primeras poblaciones humanas de Europa.

Los trabajos de este año han permitido ampliar y completar el conjunto de herramientas líticas procedentes de este sitio, además de recuperar abundantes restos de fauna.

El objetivo de esta campaña era continuar con los trabajos de las excavaciones de años anteriores, en las que ya se encontraron restos de un mamut despellejado por los humanos del pleistoceno inferior hace un millón de años.

También se habían hallado gran cantidad de restos de herramientas de piedra que representan las evidencias más antiguas en Europa de la cultura acheuliana, conocida también como hachas de mano, y que son el testimonio de las dispersiones humanas más antiguas registradas fuera de Africa.

Los trabajos de este año han permitido ampliar este registro lítico con abundantes herramientas de piedra hechas principalmente de sílex, probablemente relacionadas con los trabajos de matadero de un mamut, cuyos restos empezaron a aparecer en los años 2007 y 2018.

Según han informado los paleontólogos del IPHES, aunque todavía no han llegado a la parte más rica de este yacimiento ya han recuperado abundantes herramientas de piedra, entre las que destaca un «pico» hecho de esquisto.

Según el IPHES, es la primera vez que se documenta este tipo de herramienta en el yacimiento, lo que permitirá conocer más la diversidad tecnológica de este grupo de homininos que vivió hace un millón de años.

Además, según los arqueólogos, las herramientas halladas están en muy buen estado de conservación.

También han hallado este año una mandíbula de un tigre de dientes de sable, la primera vez que se recuperan restos de este tipo de especie en el yacimiento del Barranc de la Boella.

Según los investigadores, la presencia de este tipo de animales en este entorno hace ahora un millón de años contribuye a abrir nuevas perspectivas de investigación, ya que permitirá establecer qué relación de competencia tenían esos homínidos con esos grandes carnívoros.

Estas últimas semanas también han extraído nuevos restos de mamut, concretamente huesos largos, que han sido trasladados al laboratorio del IPHES para su restauración y preparación para su posterior estudio.

Los trabajos de excavación han contado con la participación de unas 50 personas, de las que 20 son investigadores del IPHES, además de estudiantes de grado y de máster de las universidades Rovira i Virgili de Tarragona, Complutense de Madrid, de Burgos, de Granada, de Alicante, de la Universitat Oberta de Catalunya y Autónoma de Barcelona.

También han participado investigadores del Museo de Ciencias Naturales de Madrid y del Museo de Historia Natural de París.