Cultura CENTENARIO DEL HALLAZGO DE LA TUMBA DE TUTANKAMÓN

El clon español de la tumba de Tutankamón

Instalación de los paneles de la réplica de la tumba de Tutankamón. FACTUM ARTE

Escaneado con la exactitud de una micra en Luxor y manufacturado en Madrid. La tumba de Tutankamón cuenta con una réplica exacta, realizada en un taller español y colocada en los accesos al Valle de los Reyes, junto a la casa-museo de Howard Carter. Una garantía para la conservación futura del enterramiento que, sin embargo, sigue sufriendo de falta de peregrinos.

El facsímil fue elaborado hace una década en el taller madrileño de Factum Arte y -tras una fugaz exhibición en El Cairo, bajo los auspicios de la Unión Europea- fue trasladado e instalado en 2014 en las inmediaciones de la vivienda en la que residió el arqueólogo británico, en la sureña Luxor, a 600 kilómetros de la capital egipcia.

La réplica reproduce la cámara funeraria y el sarcófago del faraón niño (1332-1323 a.C.), quien llegó al trono a los 12 años y murió cuando rondaba los 20. Sin gloria durante su reinado, su mayor proeza fue una vida eterna sin sobresaltos y con un suntuoso tesoro de 5000 objetos ajeno al pillaje. A juicio del británico Adam Lowe, director de Factum Arte, el “gran reto” fue capturar al milímetro las pinturas que decoran los muros de la cámara funeraria y el sarcófago de cuarcita roja que guardaba otros tres ataúdes antropomorfos encajados como una moderna Matrioska.

En busca de una alternativa al deterioro de la tumba original y tras un exhaustivo estudio de la original, Lowe concibió un clon exacto. Su taller -ubicado en Madrid e integrado por expertos de todo el mundo- elaboró un facsímil de tres toneladas que reproduce el gran sarcófago de cuarcita y la cámara funeraria. “Se ha logrado gracias a la última tecnología de escaneado 3D combinada con la grabación fotográfica de alta resolución”, explica el arquitecto Carlos Bayod, uno de los artífices de esta pequeña joya.

Cámara funeraria de la réplica de la tumba de Tutankamón. FACTUM ARTE

Lo ideal sería visitar la réplica y el original y que se pudiese comprobar que la experiencia puede ser igual de auténtica

“El facsímil es maravilloso. Como la tumba original y las razones por las que es valiosa aún para mucha gente”, señala Lowe, responsable de una empresa que igual manufactura arte contemporáneo a gran escala que crea réplicas con la exactitud de la micra. Según el británico, el proyecto le permitió sentir el impacto “más emocional que intelectual” que Carter también experimentó cuando se deslizó por los 12 peldaños, abrió la puerta tapiada y respiró el aire “sin renovar durante siglos”.

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Viaje desde la pantalla

Un trabajo minucioso de investigación de la tumba que desde los meses del confinamiento por el coronavirus se puede consultar en una página web desarrollada por Factum Arte y el Ministerio de Antigüedades egipcio. El navegador permite al internauta jugar con las distintas capas de los muros, desde los datos de relieve captados por un escáner 3D y fotogrametría hasta los de color, registrados mediante fotografía panorámica y fotogrametría. Un torrente de información a una altísima resolución, accesible desde cualquier ordenador o dispositivo móvil. En la web, el visitante puede optar por la capa en 3D o el color o combinar ambas.

Un lujo de detalles que no resulta perceptible en una visita física al páramo

La invitación a recorrer desde la pantalla las paredes de la KV62 –donde aún descansa el malherido esqueleto de Tutankamón fallecido poco después de haber alcanzado la mayoría de edad– garantiza un lujo de detalles que no resulta perceptible en una visita física al páramo, cuyo entorno -incluido los sistemas de ventilación e iluminación- fue sometido a una profunda rehabilitación firmada por el Getty Conservation Institute que concluyó en 2019.

Desde su pantalla, el usuario puede disfrutar con las pinturas que decoran la cámara funeraria, la única de las estancias que alberga murales. Entre ellas, la del oeste que acoge a los 12 monos, símbolo de las 12 horas nocturnas que debía transitar el monarca antes de renacer. O, en el norte, las escenas de la Apertura de la Boca, una ceremonia en la que se animaba la estatua o momia del fallecido abriendo la boca y los ojos para que el difunto pudiese comer y beber en la otra vida, o Tutankamón con la diosa Nut. El muro este, en cambio, proyecta un pasaje del Libro de los Muertos mientras que el sur ofrece representaciones del monarca con los dioses Anubis, Isis o Hathor.

La precisión con la que las paredes fueron escaneadas ofrece la posibilidad de ampliar las imágenes y bucear en sus pequeños detalles. Como, por ejemplo, los puntos marrones que se hallan esparcidos por todas las pinturas y que durante décadas han alimentado la curiosidad de los expertos. El último examen que se realizó resolvió que las pecas contenían altas concentraciones de ácido málico, uno de los ácidos más abundantes de la naturaleza y fácilmente metabolizable por los microorganismos. El análisis de ADN de los hisopos confirmó la presencia de bacterias Bacillus y Kocuria y garantizó que no se hallaban en crecimiento.

Detalle de la réplica del sarcófago de Tutankamón. FACTUM ARTE

El futuro de los facsímiles

La réplica física, situada a unos metros de la casa de Howard Carter, sigue esperando a los visitantes. “Es posible que el cierre definitivo de la tumba no se produzca de inmediato pero es evidente que se está deteriorando con el número de visitas. Lo ideal sería visitar la réplica y el original y que el turista pudiese comprobar que la experiencia puede ser igual de auténtica”, relata Bayod. “En las mismas circunstancias de iluminación y contexto no se debería notar la diferencia”, agrega.

El clon “español” ha buscado desde hace una década “realizar una transferencia tecnológica” y alentar el establecimiento de talleres de digitalización y producción de réplicas en la orilla oeste de Luxor para tallar las tumbas de Seti I o la reina Nefertari. “Los proyectos han supuesto la creación de empleos cualificados en Egipto”, apostilla Bayod. Fascinado por su cámara funeraria “made in Madrid” por un equipo cosmopolita, Lowe no teme a la maldición de Tutankamón que persiguió a Carter y su mecenas Lord Carnarvon. Su lucha fue entre los mundos real y virtual: “El desafío fue grabar los datos y transformarlos en un objeto exacto”.

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