No se puede entender este museo, sin entender la historia de la mujer en él», asegura Javier Solana, presidente del Museo del Prado, ante los retratos de las que, cuenta, hicieron posible que el Prado sea hoy la «megapotencia» que conocemos. De Isabel de Castilla a Isabel Clara Eugenia, pasando por María de Hungría o María Tudor; fueron las mujeres que «promocionaron, coleccionaron e inspiraron algunas de las obras de arte más importantes de esta institución».

Fueron ellas las que entablaron amistad con decenas de artistas, las que fomentaron sus relaciones con las distintas cortes, las que sufragaron parte de sus vidas para que siguieran trabajando y a las que hoy, en un proceso de reparación que comenzó el año pasado con un simposio sobre el protagonismo femenino en el museo, se les rinde homenaje a través de esta exposición que abarca de 1451 a 1633, «desde el nacimiento de Isabel la Católica a la muerte de Isabel Clara Eugenia , hija del rey Felipe II de España y de su tercera esposa, Isabel de Valois».

La exposición El Prado en femenino , que se podrá visitar hasta el próximo 9 de abril, se plantea como un «nuevo acercamiento a la colección permanente». De esta forma han creado varias salas con muchas obras que se encontraban almacenadas y han «marcado» cuadros de otras para que el visitante pueda ver qué obras se encuentran en el museo gracias a estas promotoras y coleccionistas.

«El Prado es probablemente el museo europeo en el que las mujeres han sido más decisivas en su configuración, ya fuera como coleccionistas y promotoras o contribuyendo determinantemente a su fundación y preservación. Obras como El descendimiento de Van der Weyden, Carlos V en la batalla de Mühlberg de Tiziano, las soberbias esculturas en bronce fundido de Felipe II y María de Hungría confiadas a Pompeo y Leone Leoni o La Sagrada Familia rodeada de santos de Rubens no formarían parte de las colecciones del Prado sin su esencial protagonismo», ha asegurado Miguel Falomir antes de dar paso a Noelia García Pérez, la cabeza pensante de este proyecto.

La profesora titular de Historia del Arte en la Universidad de Murcia ha centrado su investigación en el patronazgo artístico femenino y en la relación existente entre arte, poder y género en el Renacimiento y ha llevado estos conocimientos al gran museo madrileño. «El Prado era el modelo perfecto para esto por dos cosas. La primera por su consolidación, que fue gracias a mujeres; la segunda porque es el museo del mundo donde estas han sido más significantes en su configuración».

«Su importancia en la producción fue determinante», añade y asegura que muchas de las obras más importantes y que mejor representan este museo no se encontrarían en él sin la ayuda de estas mujeres, de la que hace especial hincapié en Isabel Clara Eugenia, la gobernadora de los Países Bajos es la culpable de que el Prado sea el museo con más obra de Rubens ya que le «metió» en la corte española o en María de Hungría, cuyo legado, parte de este, se encuentra en el Prado.

Tantas y tantas obras que para explicar su importancia han decidió hacer un vídeo en el que desaparecen de las paredes. Bajo el titulo ¿Cómo sería el Museo del Prado sin las obras adquiridas por mujeres? se puede ver el vacío que habrían dejado en la institución y cómo gracias a ellas es lo que es a día de hoy.