Fotografía

Carlos Spottorno: “No existe Roma sin visitantes”

Carlos Spottorno

Páginas de 'No vuelvas a Roma'. Carlos Spottorno

El fotógrafo Carlos Spottorno tiene un vínculo vital muy fuerte con Roma. Vivió de pequeño en los años 70 cuando su padre, diplomático, fue destinado a la capital italiana. En los 80 regresó con su madre, cuando sus padres ya estaban separados y, de nuevo, en los 90 volvió con su padre. En 2017 se mudó con su familia he hizo lo contrario que apela el título de su nuevo fotolibro No vuelvas a Roma (Astiberri)

Entre el ensayo visual y escrito, se trata de retrato con calado de la ciudad, en el que Roma se convierte en un espejo de otras ciudades europeas en el que podemos ver el rostro amable de la globalización, el turismo al al alcance de millones de personas que quieren, pueden y disfrutan de la ciudad eterna. 

“Es un fotolibro pero con un texto; es un libro de fotografías ilustrado con palabras. Esta es una expresión mía, porque esto es lo que creo. Es una narración visual en la que el texto lo que hace es un poco de insuflar vida y enlazar a las imágenes. No es que las explique, no son pies fotos es una narración paralela y trenzada de tal manera que configuran una narración conjunta”, define Spottorno a petición de El Independiente.  “Roma tiene, por un lado, un interés desde el punto de vista histórico o incluso político, del momento vivido. Luego para mí, inevitablemente se convierte en algo personal y además me acerco al tema con un interés  periodístico e histórico. Tiene la intención de entender hacia dónde vamos -en términos generales- hacia dónde va Europa qué es de Occidente, y todo eso”, añade.

El fotógrafo reconoce que la parte personal “ha cogido mucho, mucha presencia, no más de la que quisiera, pero más de lo que imaginaba al principio”. Pero la parte personal de su trazado visual por la vida romana pone piel y dota de profundidad con sus reflexiones a un recorrido urbano y social que se puede intuir en cualquier visita a Roma pero que Spottorno unifica estéticamente en sus imágenes.

Páginas de 'No vuelvas a Roma'.
Páginas de ‘No vuelvas a Roma’.

Ciudad de peregrinos 

A Roma se quiere ir y se quiere volver.  “Roma ya no es la que tú recuerdas. Hoy esta ciudad es un infierno de turistas”, afirma en el fotolibro Spottorno.  “El turismo de masas de las últimas décadas derivado de los vuelos baratos, de la facilidad para viajar está dañando muchas ciudades. Lo que pasa es que en el caso de Roma hay que mirarlo con más perspectiva. Roma  es un lugar de peregrinación desde hace 2000 años. De alguna manera en Roma, el turismo -si queremos llamarlo así, es decir, gente de fuera que viene a ver algo y luego se va-  es algo inherente a la ciudad, es intrínseco. No existe Roma sin visitantes, porque Roma lo que hace es principalmente atraer visitantes desde antes incluso de ser sede de la Iglesia y a partir de que es sede de la Iglesia todo el tiempo”, afirma.

No es que para el fotógrafo que las peregrinaciones y el turismo de Ryanair sean la misma cosa, “pero de alguna manera está enlazado. La idea de ir a Roma, ir a ver qué hay ahí y largarse es muy antigua”. Pero reconoce que ese infierno de turistas está teniendo un impacto “dañino en términos sociales: los pisos turísticos, la destrucción del tejido comercial local y su sustitución por un tejido social de monocultivo de restaurantes, pizzerías, souvenir y poca cosa más”, asevera.

Páginas de 'No vuelvas a Roma'.
Páginas de ‘No vuelvas a Roma’.

En las páginas del fotolibro de Spottorno se aprecia la idiosincrasia de los romanos y su relación con la ciudad. Una ciudad que llueve tanto como en Londres pero que siempre pilla a los romanos desprevenidos, como si nunca lloviera, explica en No vuelvas a Roma.

“Todo el mundo se queja de su ciudad, pero el caso de Roma, es extraordinario. Tienen razones por las que quejarse y se quejan todo el día. Ahora, eso sí, no se te ocurra excederte en las críticas, las críticas son cosa de ellos”.

Páginas de 'No vuelvas a Roma'.
Páginas de ‘No vuelvas a Roma’.

Un clásico romano es la queja por el tráfico. “Los atascos son un problema irresoluble, porque Roma es una ciudad con un trazado medieval y con una pasión por el coche absurdamente desaforada. Hay muy poco trazado de metro. Los autobuses son desproporcionados para el tamaño de las calles y el tráfico genera muchos problemas cotidianos que ocupan el 30% de la conversación cotidiana”, asegura.

Cubierta de  'No vuelvas a Roma'
‘No vuelvas a Roma’

Carlos Spottorno (Budapest, 1971) es licenciado en Bellas Artes. Desde entonces ha publicado en medios nacionales e internacionales, en particular, El País Semanal. Es autor de Buscadores de Historia (Blur Ediciones), China Western (La Fábrica), The Pigs (RM Verlag y Phree) y La grieta (Astiberri) entre otros. Ganador del Kassel Photobook Award 2013. Finalista del Paris Photo Aperture Best Photobook 2013. Mención especial al mejor libro de fotografía PhotoEspaña 2014. Prix Lacritique, Rencontres d’Arles 2014. Premio World Press Photo 2003 y 2015. Varios American Photography. Finalista en Visa d’Or 2008. Finalista en European Publishers Award 2009 y 2013. Finalista en RM Photobook Award 2013.

Un formato de éxito poco popular

El fotógrafo es consciente que el formato fotolibro de No vuelvas a Roma no es un formato muy popular, “cualquier novela de tirada media tiene más impacto”. Pero es un formato que aunque no es nuevo, lleva dando buenos resultados. “Especialmente autores españoles lo han hecho bastante bien nacional e internacionalmente, pero sigue siendo un producto de nicho. El fotolibro nunca, nunca llega a ser algo masivo”. En su caso, sus fotolibros han sido editados en varios idiomas, como La grieta. “Yo trabajo con la con la idea y esperanza de llegar a un público muy amplio. Lo intente y de hecho por eso añado también esa dimensión narrativa para llegar a más público, creo que hay mucha más capacidad de digerir una narrativa lineal que los libros que son más poéticos visualmente, que igual tienen un público más pequeño”.

Sus textos no dejan de ser sus propias reflexiones. “A lo mejor se preguntan a quién le importan mis pensamientos. Bueno, bajo esa premisa nadie haría nada. Ya tengo más de cincuenta años y mis pensamientos tienen ya algo de experiencia acumulada”, se responde.

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