El hispanista e historiador John H. Elliott (Reading, Inglaterra, 23 de junio de 1930) -autor de La revuelta de los catalanes, La España imperial o El viejo mundo y el nuevo-, se ha referido a la actual situación en Cataluña señalando que «el victimismo ha sido una constante en la relación de Cataluña con el resto de España desde principios del siglo XVI en adelante».

«Ellos dicen que son víctimas de un poder que en el fondo es anticatalán», ha indicado en una entrevista concedida a Europa Press con motivo de la publicación de su nuevo libro ‘Catalanes y escoceses. Unión y discordia’ (Taurus), con el que el catedrático explora las raíces del independentismo contemporáneo y analiza los factores que dividen a escoceses y catalanes de sus respectivas naciones.

En este sentido, el autor ha reflexionado sobre cómo «cada nación necesita sus propios mitos» para propulsar su unión, pero ha alertado sobre el «peligro» de que esos mitos modifiquen la historia e incluso se trasladen a la educación. «Existe el mito de la independencia como algo progresista, pero por ejemplo no se habla de la importancia del tradicionalismo en el siglo XIX», ha explicado. Para él, «los independentistas quieren imponer su propio punto de vista sobre el resto» sin darse cuenta de que han construido un discurso dirigido «solo a una parte de los catalanes».

«Cuando uno piensa en el catalanismo más extremo, el de Prat de la Riba en el siglo XIX, te das cuenta de que insistía en la diferencia de Cataluña como una nación orgánica natural, y presentaba a España como algo artificial. Esta diferencia ha sido muy peligrosa y ha dominado mucho del discurso independentista de los últimos años», ha narrado.

En este contexto, ha lamentado que «el colapso económico de 2008 cambió todo», y que, sobre todo, estrechó los horizontes de una sociedad que desde los años 80 había sido «de las más abiertas». «Ha sido triste y preocupante», ha expresado para añadir que «hace falta mucha paciencia y diálogo» para reconstruir «la sociedad polarizada de ahora».

Asimismo, ha mencionado que es en los momentos «de mayor depresión» cuando surgen la mayoría de los «políticos oportunistas». En este sentido, y preguntado por el discurso de políticos catalanes como Pujol que aluden a la «corrupción del estado español» para dignificar la posición del independentismo. «siempre puedes señalar la corrupción ajena y olvidarte de la tuya propia», ha expresado.

Elliot ostenta los cargos de Regius Professor Emeritus en la Universidad de Oxford y Honorary Fellow del Oriel College, Oxford y del Trinity College, Cambridge, blabla seguir con los cargos. Además, es miembro de la Real Academia de la Historia de Madrid, y obtuvo el Premio Príncipe de Asturias, entre otros galardones, en 1996 por su contribución a las ciencias sociales.

Reconocer que Cataluña es diferente

En cualquier caso, el hispanista matiza que la monarquía «aun siendo compuesta» muchas veces no entendió «a la sociedad catalana». «Los catalanes insisten en diferenciarse del resto de los españoles, como los vascos, y es verdad que son distintos hasta cierto punto, y creo que eso no lo han querido aceptar muchos de los gobiernos centrales», ha expresado para añadir que, a su juicio, «ese reconocimiento ayudaría a rebajar la tensión».

En este punto, recalca que «es también una cuestión de empatía y de querer entender al otro» algo que «muchas veces ha fallado». En su opinión, es necesario «aceptar a Cataluña con su propio idioma» y reconocer «la importancia de esta diversidad dentro de la diversidad».

De este modo, Elliott explica que parte del incremento del independentismo del 9-N al 1-O se debe a «la inflexibilidad el gobierno central en estos momentos». «Es más que un problema jurídico y constitucional, es también un problema político. Se ha creado una batalla en el plano constitucional sin tener en cuenta otros aspectos», ha opinado.

Una inflexibilidad que, según ha explicado, no es tan evidente en el Reino Unido al no tener una Constitución escrita. Esta es una de las principales diferencias que el autor establece entre Cataluña y Escocia: el referéndum escocés fue legal, sin embargo, el catalán se llevó a cabo fuera de los límites de la ley.

Guerra de banderas

Por otra parte, también ha mencionado el resurgimiento del discurso nacional español en Cataluña de los últimos meses . «Hay una guerra de banderas en este momento, y hemos visto últimamente un resurgimiento de la bandera nacional española en contra de la estelada, y estos símbolos tienen su importancia. Pero la reacción ha sido bastante tardía», ha dicho.

Otra de las cuestiones que ha mencionado es la necesidad de que los catalanes también dominen «el idioma español». «Yo viví en Barcelona en los años 50, y he visto la represión del catalán en la dictadura, y entiendes perfectamente por qué con la llegada de la democracia los catalanes querían poder utilizar su propio idioma», ha relatado.

En cualquier caso, para él, «esto ha ido demasiado lejos» ya que, hoy por hoy, «hay catalanes que hablan bastante mal y no dominan el castellano», algo «imprescindible» si vives en España. «Se utiliza el catalán como un arma política, pero es un arma de doble filo. Es cuestión de ser más tolerantes y corteses frente a los otros», ha concluido.