Ocurrió el 16 de diciembre de 1922. Eligiusz Niewiadomski, pintor modernista y crítico de arte polaco, asesinó al que era el primer presidente de la Segunda República de Polonia (1918-1939), Gabriel Narutowicz. Lo hizo frente al público mientras visitaba una exposición de arte en la galería Zachęta, una de las más prestigiosas de arte contemporáneo del país. El presidente apenas llevaba una semana en el poder, y en medio de una ola de protestas callejeras de grupos nacionalistas y de derecha, el asesinato mostró la fuerte intolerancia política que convivía con los primeros años de la república.

Narutowicz asumió su cargo el 11 de diciembre de 1922 mientras los que estaban al frente de las protestas callejeras lo señalaban y acusaban de «pro judío, masón y ateo» y de ser elegido «solo por rojos, judíos y alemanes». Nació el 17 de marzo de 1865 en una familia terrateniente de la aristocracia «szlachata», nombre coloquial de la nobleza en el Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania. Precisamente fue en este país donde nació. Telšiai, la actual ciudad Lituania, estaba regida por entonces por el Imperio ruso. Parte de la familia de Narutowicz era lituana, pero al morir su padre en prisión por haber apoyado la sublevación de enero de 1863 (la antigua República de las Dos Naciones (actual Polonia, Lituania, Bielorrusia, Letonia, partes de Ucrania y Rusia occidental) contra el Imperio ruso), la familia se trasladó a Letonia en el 73.

Entre 1887 y 1891 estudió en el Politécnico de Zúrich en Suiza. Desde ahí empezó a tener contacto con el partido polaco Proletariat que formaban los polacos independentistas en el exilio. De hecho, llegó a apoyar a emigrantes polacos que huían de las autoridades rusas, lo que acabó pasándole factura: el Gobierno ruso le impidió la entrada en Polonia, y se lanzó una orden de arresto contra él si entraba en territorio polaco, por lo que se nacionalizó suizo. El ingeniero se llegó a convertir en uno de los pioneros de la electrificación masiva de Suiza, dirigiendo también la construcción de numerosas plantas hidroeléctricas en Suiza y Austria. También fue profesor del Politécnico de Zúrich y decano de la institución entre 1913 y 1919.

El presidente Narutowicz había asumido el poder el 11 de diciembre de 1922 en medio de una ola de protestas callejeras

Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-1918) ayudó a las víctimas de la guerra en Polonia junto con la cooperación de las autoridades suizas. Ahí fue cuando empezó a suscribir las ideas políticas de Józef Piłsudski, el que fue primer jefe de Estado de la Segunda República de Polonia y considerado el principal responsable de que Polonia consiguiera la independencia en 1918 tras más de un siglo de particiones. Precisamente gracias a esa buena relación, fue el mismo Gobierno quien invitó a Narutowicz y, tras años en el exilio, en septiembre de 1919, pudo volver al territorio polaco.

El 20 de junio de 1920 el ingeniero pasó a ser ministro de Obras Públicas bajo el mandato de Piłsudski. Reconstruyó cerca de 270.000 edificios, 300 puentes y 200 kilómetros de ferrocarril, diseñando también diques y plantas hidroeléctricas, además de trabajar en el control de las corrientes del Vístula.

En abril de 1922 tuvo lugar la Conferencia de Génova, la Segunda Conferencia Monetaria Internacional convocada por la Sociedad de Naciones que tuvo lugar en la ciudad italiana. Tras finalizar la Primera Guerra Mundial, se reunieron 34 países en búsqueda de acuerdos para la reconstrucción del comercio y el sistema financiero internacional. En esta conferencia precisamente participó con éxito el ministro, lo que provocó que ese mismo año pasara a dirigir del ministerio de Obras Públicas al de Asuntos Exteriores.

En octubre de ese mismo año se presentó a las elecciones legislativas de la mano de Unión Nacional Popular, que respaldaba el jefe de Estado Józef Piłsudski, pero no consiguió un escaño parlamentario. Aun así, el Partido Popular Polaco Wyzwolenie le seleccionó como candidato para la presidencia. Al final salió elegido por 289 votos contra 227.

Llegó al poder el 11 de diciembre de 1922 sin una mayoría parlamentaria. Que no tuviera apoyos suficientes junto a su cercanía con Piłsudski hizo que las protestas callejeras aumentaran. Cinco días después, en su primera semana en el cargo como presidente, Eligiusz Niewiadomski, de 53 años, lo asesinaba.

Nacido el 1 de diciembre de 1869 en una familia de ascendencia noble, Niewiadomski fue un pintor y crítico de arte modernista polaco. Fue estudiante de Wojciech Gerson, uno de los artistas polacos más conocidos de la época. Colaboró con varias revistas y periódicos de Varsovia como periodista y crítico de arte, fue profesor en la Universidad Tecnológica de Varsovia y también se involucró en la reorganización la galería de arte Zachęta, donde años más tarde acabaría matando al presidente del país.

A pesar de su notoriedad en el mundo del arte, la política le pasó factura. Era partidario del nacionalismo, y en 1901 la policía zarista lo detuvo por introducir de contrabando folletos de propaganda nacionalista. Tras meses de prisión, perdió su trabajo en la universidad, lo que le llevó a la miseria y radicalizó aun más sus creencias políticas.

Aun así, no abandonó del todo el arte y siguió dando clases en algunas escuelas o iglesias del país. Hasta llegó a ser nombrado en 1918 director de pintura y escultura del Ministerio de Cultura del Consejo de Regencia, el que daría paso a la Segunda República. Pero a pesar de esto, estuvo a punto de ser olvidado por sus contemporáneos. Lejos de sus logros, la historia le recuerda como el simpatizante del derechista Partido Nacional Democrático que un 16 de diciembre de 1922 mató de un disparo al presidente polaco. Finalmente fue condenado a muerte y ejecutado el 31 de enero de 1923.