Literatura

Una niña desaparece en la Boca del infierno

El Escorial

No es la primera vez que pasa, hace 12 años desapareció otra niña, en la misma casa del monte Abantos en San Lorenzo del Escorial, de la misma familia. Dos hermanas desaparecidas sin violencia, sin dejar rastro, mientras dormían. 

“La leyenda dice que El Escorial está asentado en la Boca del Infierno. En la época de Felipe II cuando buscaba un lugar para construir un monasterio se enamora de la Sierra de Guadarrama, pero le advierten de allí está la Boca del Infierno”, explica Cristina López Barrio, autora de Rómpete, corazón (Planeta). Allí, en el Escorial, apoyándose en sus leyendas ha puesto la escritora un terrible suceso para arrancar este thriller. 

Continúa López Barrio: «Felipe II decide construir allí el monasterio para contrarrestar esa influencia maligna, tras mandar a expertos a investigar la zona y concluir que en El Escorial está una de las entradas al infierno”. 

De la misma forma que Felipe II levantó su monasterio sobre sus miedos al maligno la autora ha erigido su novela sobre los miedos populares de San Lorenzo del Escorial. Miedos que ella vivió en sus propias carnes las noches veraniegas de su infancia y adolescencia en la sierra madrileña. “En El Escorial hay muchas leyendas, una de ellas es que las mujeres de Felipe II se aparecen en una cara del monasterio las noches de luna llena. Cuando era joven íbamos y las buscábamos durante la luna llena, pero nunca llegamos a ver nada”, explica.

Cristina López Barrio, finalista del Premio Planeta en 2017 con Niebla en Tánger, ha escrito su primer thriller en el que ha mezclado el universo de leyendas de El Escorial con los cuentos de Grimm y de Andersen. “Encontré bastantes similitudes entre las estructuras de las novelas negras y los cuentos de hadas. Por ejemplo, al principio siempre ocurre una desgracia. En los cuentos puede ser la pérdida del padre, de la madre, una huida del hogar, o bien, una desgracia que le ocurre al héroe o heroína. En la novela negra encontramos un suceso, como puede ser un asesinato. Igualmente en los finales hay paralelismos pues siempre se produce un restablecimiento del orden y la justicia”, comenta la escritora.

Documentación vital

La parte de El Escorial, la autora no ha tenido que investigarla dado que  la documentación está extraída de su experiencia personal. “Mi memoria es la documentación de mi infancia, casi de mi nostalgia, porque yo soy madrileña, he vivido en Madrid toda la vida, pero mis padres tienen una casa aquí y de vacaciones he pasado todos los veranos en el Escorial aprendí a montar en bici, tenía mis amigos. Viví allí los 80 y el principio de los 90 cuando íbamos sin casco en la moto y sin cinturón en el coche”, recuerda López Barrio. 

“Dicen que bajo El Escorial hay también unas minas de hierro y unos túneles en los que se llegaba a la Boca del infierno y yo esto lo sitúo en el jardín de la casa de mi novela”. Una de las impresionantes mansiones llenas de historia ubicadas en este privilegiado barrio de El Escorial.

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