Agustín Fernández Mallo no es el primero que encuentra el amor en todas partes, pero seguro que nadie lo ha hecho como él en su última novela El libro de todos los amores (Seix Barral). Un volumen nada convencional armado con poesía, ensayo y novela, como él escribe. «Tengo muchas ideas, y escribo varios libros a la vez», afirma el poeta, que asegura que unas veces las ideas le llevan a un poema, a un ensayo o a una novela.  

“Como vengo de la poesía, empecé a hacer microensayos acerca del amor silencioso: el que puedo detectar en un pelo del suelo, el amor detrás de una transacción económica o el amor en un monstruo. Todo cosas cotidianas en las que yo me relaciono con el amor. A mí lo que me interesa es dar un salto justificado desde el punto de vista metafórico al amor. ¿Qué amor hay en un billete de 20 euros? Pues, algún amor habrá, aquí estamos para inventar, esto es un libro de ficción, una ficción especulativa que contiene ensayo”, explica el poeta.

Entre salto y salto de microensayo en microensayo va dando formas sorprendentes al amor, “hay cientos en el libro”. Pero matiza “no es amor romantizado, es una carga poética desviada a otros lugares, se habla de arte, de ciencia, de antropología. Y esa es la mirada poética, la que desvía la visión normativa de lo que es algo”. En su caso, todo lo desvía al amor.

¿Qué amor hay en un billete de 20 euros? Pues, algún amor habrá, aquí estamos para inventar».

Agustín Fernández mallo

El libro de todos los amores se desarrolla en esos planos, ensayístico, poético y narrativo. Todo mezclado por la peripecia de dos personajes, dos turistas de Montevideo que llegan a Venecia y empiezan a recibir signos de que algo está cambiando pero no saben qué. “Lo que pasa es que se acerca el fin del mundo y ellos han sido elegidos para refundar el mundo nuevo”, explica.  Ese fin del mundo está propiciado por el el Gran Apagón, que ocurre «porque el amor se ha retirado».

El Gran Apagón de Agustín Fernández Mallo es ese mundo, “en el que se pierden los sentidos y del amor, por lo que el mundo va a su autodestrucción”. Pero el poeta no quiere que su novela se confunda con un mundo distópico, “porque estos turistas son los encargados de crear un mundo nuevo, hay esperanza. De hecho muchos de estos microensayos son los responsables de nuevas formas de amor que van nombrando”, asegura.

Agustín Fernández Mallo
Agustín Fernández Mallo. Iván Giménez / Seix Barral

El poeta gallego afincado en Mallorca que alcanzó la fama literaria por su Proyecto Nocilla insiste en que su libro de amor no es el de las películas. “No he hecho un libro a favor de un amor romántico, de un amor cortés, todo lo contrario, he hecho un libro que plantea muchas formas de amor, precisamente, para hacer ver que el amor romántico sólo existe en la fantasía o en personas individuales pero, sociológicamente, no es representativo”. 

El capitalismo, lejos de acabarse, no ha hecho más que empezar».

Agustín Fernández mallo

En un encuentro con medios el escritor ha puesto sobre la mesa que su novela se abre a otras interpretaciones sobre si ese Gran Apagón responde también al final del capitalismo. Una cuestión que no descarta, por la deja ahí en suspenso en la novela, pero niega que su novela sea anticapitalista. “Yo soy de la idea de que el capitalismo, lejos de acabarse, no ha hecho más que empezar. Cualquier crítica que le hagas al capitalismo la va a reconvertir en su beneficio”, ha asegurado.

Esa capacidad del capitalismo de alcanzar todo, asegura que sí ha calado en el amor. “El capitalismo ha mercantilizado el amor hasta un extremo que no se había visto antes. Para venderte un coche antes se hablaba de caballos, ahora te venden emociones, el amor al coche. Es el emocapitalismo que es cuando el capitalismo vende emociones”, afirma. Una capacidad de seducción que ha alcanzado al mundo de los políticos. “Lo mismo se aplica a las ideologías y los partidos políticos, ya no obligan a nadie a hacer nada, seducen con emociones, sin datos, sólo la emoción”, afirma.