La Rosalía, un silencio y un braceo que se congela. Ahí queda la estampa, llena de brilli brilli y adornos urbanos que acompañan a una estética, una forma de hacer construida desde cero. Videoclips donde aparecen nazarenos en monopatín o vuelos en jet privado con un piloto de altura, diferentes puntos de vista. Con un largo historial de críticas en contra de su forma de hacer flamenco, o como quieran llamarlo. Lo que está claro es que esta artista ha creado un universo nuevo, que se expande y donde el tiempo avanza muy rápido. ¿Cómo se ha construido la figura de Rosalía?

Los inicios de Rosalía

Sin glitter en las uñas ni adornos casi momificados, Rosalía apareció en el mundo musical en 2017, pero antes de eso ya tenía buena carrera. Rosalía Vila Tabella (San Esteban de Sasroviras, 1993) nació en el Baix Llobregat en un pueblo de menos de 10.000 habitantes, un lugar bonito para crecer, donde aún se puede bajar a jugar a la calle y avisar de que la merienda está lista desde el balcón.

Descubrió no demasiado tarde a Camarón y ahí supo que lo suyo era la música y el flamenquito. Comenzó a estudiar música con 10 años y más tarde acudió a la Escuela Superior de Música de Catalunya. Aquí tuvo la gran suerte de coincidir con Chiqui de la Línea, maestro de cantaores y artistas, que la ayudó y la guió para educar la voz y el oído. Tener buenos mentores puede convertir a un artista en un genio, y todo apunta a que este señor lo ha conseguido.

Lo de Rosalía con la música es algo especial, comenzó cantando. Recibió la negativa de algún que otro concurso televisivo de música, a veces es mejor ir poco a poco, cosechando y trabajando en lo que uno cree para llegar más lejos. Sin duda, esta joven no se ha equivocado.

En 2013 trabajó con Juan Gómez Chicuelo y participa en algunas perfomances en el Teatre Grec y con la Association of Performing Arts Professionals en Nueva York. Con 20 años apuntaba alto, colaboró también con La Fura del Baus y fue telonera de Miguel Poveda, casi nada.

‘Los Ángeles’ y el ángel productor de Rosalía

Pero es a partir de 2016 cuando empieza el despegue abrumador y capaz de arrasar con todo a su paso. Dios los cría y ellos se juntan, el azar o la religión, da igual, hizo que Rosalía se encontrara con Raül Fernández (Refree). Otro genio, productor, cantautor, maestro de la composición musical, capaz de mezclar sonidos y ritmos de ayer y de hoy para crear piezas únicas. La unión de estos dos artistas dio lugar al primer disco de Rosalía, ‘Los Ángeles’, un álbum al que muchos califican de obra maestra, y no es para menos.

‘Los Ángeles’ fue el debut, la opera prima que escribió con mayúsculas el nombre de Rosalía en el panorama musical. Fue aquí cuando aparecieron detractores y amantes de su know how a partes iguales. Con el single Catalina arrancó la expansión del universo mestizo y fulgurante que significa la palabra Rosalía. Antes de llenar los recintos de los festivales y colgar el sold out en sus macro conciertos, llenó salas como Luz de Gas o el Teatro Lara, impensable a día de hoy pero deseable a niveles insospechados.

«Yo controlo todo lo que pasa en mi música», es una de las frases que ha repetido la cantante en más de una ocasión. Lo cuida todo, desde la primera nota escrita en el pentagrama hasta el color de las uñas que va a elegir para su último concierto. Ha sabido rodearse de los mejores, de gente cercana que casa con su estilo y que sabe lo que quiere. Cantante, artista, influencer y una pila de adjetivos más. Lo tiene todo, ese es el secreto de su éxito, domina, de alguna forma u otra, todas las parcelas de su extenso universo.

‘El mal querer’ y todo lo que vino después

Llegó el momento en el que Refree y Rosalía se dijeron adiós, ¿los motivos? no están demasiado claros, poco se ha hablado sobre ello. Comparando las líneas de estilo musical y la forma de trabajo, todo apunta a que decidieron escoger caminos distintos. Refree no es carne de espectáculo, aparece pocas veces en la pantalla, Rosalía todo lo contrario, tiene una presencia estelar. Y se notó en el último disco, ni para bien ni para mal.

‘El mal querer’ es el Trabajo de Final de Grado de la artista. Una adaptación de cantes flamencos antiguos, de una libro del siglo XII, Flamenca. 11 canciones que abordan la muerte desde el punto de vista más oscuro y vetusto, cada una titulada y acompañada de un instante que nos lleva al momento justo de su ejecución. La primera y una de las más famosas ‘Malamente’- Capítulo 1: Augurio. Un repaso por el flamenco acompañado de riffs  y sonidos ambiente que con un sampler conjuran una melodía sin precedentes.

Un álbum mucho más underground, donde el flamenco queda en un segundo plano y favorece al trap. Dirigido a otro tipo de público, uno mucho más amplio y acérrimo, le falto firmarlo diciendo: «queridos millenials, esto es para vosotros». Es aquí cuando aparece El Guincho, nuevo productor y compañero de viaje, precursor en España de los sonidos urbanos, sintetizados y polifónicos. Alguien que sabía lo que quería hacer Rosalía con ‘El mal querer’. Los dos juntos dieron un golpe sobre la mesa, y aún retumba en los oídos de la sociedad, arden las plataforma como Spotify y Youtube acumula cada día millones de visitas.

Los satélites y planetas del universo Rosalía

Semejante mestizaje y colorido en esta forma de hacer música merecen un acompañamiento acorde. Cabe cuidar cada detalle al milímetro para no perder la esencia. El estilismo, el apartado audiovisual, la gestión de las redes sociales, la decoración del escenario…todo debe reunir los rasgos característicos del universo Rosalía.

Del apartado estilístico se ocupa su hermana La Pili o ‘Daikiry’. Es la responsable de los atuendos que se quita y se pone la cantante. Extravagante, excesivo e inconexo, así es el vestuario con el que nos sorprende cada vez que sale al escenario. Ahora es moda, y la copian y le hacen piezas a medida y a su gusto. Camisa y chándal, ¿y qué más da?

Canadá no es un país, es la empresa encargada de la narrativa y fotografía de locura de los videoclips de Rosalía. Los directores Lope Serrano y Nicolás Méndez junto a la productora Alba Barneda crean joyas audiovisuales rompedoras. Herencia directa de ‘El Guincho’, quien ya había trabajado con ellos con grandes resultados a nivel audiovisual.

La mánager de Rosalía, Rebeca León, tiene gran parte de culpa. Es una cazatalentos, trabaja también con los cantantes J. Balvin y Juanes, no habría podido elegir (o ser elegida) mejor.

Los últimos éxitos de Rosalía

Este verano todos hemos bailado Con Altura tratando de hacer la coreografía, hemos cantado Milionària en catalán haciendo el gesto con las manos como si repartiéramos billetes de 100€ y hemos intentado imitar la voz de J. Balvin después del estribillo.

Pues así, Rosalía se ha llevado dos premios en los MTV Video Music Awards, dos Grammy Latinos, discos de platino y un sinfín de reconocimientos más, y tiene 25 años.

Una de sus grandes actuaciones este año fue en la gala de los Goya 2019, dónde reinterpretó una canción de Los Chunguitos a capela con el coro Cor Jove de l’Orfeó Català y El Guincho.

La inspiración y la creación de todo este mundo tiene un nombre, Rosalía, capaz de originar un mestizaje de sonidos y culturas dispersas único. Un proceso en plena ebullición del que cabe estar pendiente, para ver si se sigue expandiendo y origina otro big bang.