Toda gran canción debe tener una leyenda detrás. Algo que nos haga verla todavía más grande de lo que ya es para nosotros y para el resto de los mortales, y hasta para los que ya se fueron desde que sonó por primera vez.

Pues no es buen comienzo decir que uno de los mayores himnos de la Historia comenzó siendo una cara B, en concreto del sencillo de We Will Rock You (la otra gran canción que empieza por We de Queen) que salió tal día como hoy hace exactamente 45 años. Como 45 eran las revoluciones por minuto a la que debía girar aquel pequeño vinilo formato single para que los acordes fueran tan enormes, y la eterna voz de Mercury encendiera millones de corazones en el mundo.

Paradme, porque ya empiezo con la épica. Antes vamos a ver más lados poco legendarios de una de las mejores canciones del rock del mundo. Por ejemplo, tras su lanzamiento nunca fue número uno en Inglaterra. Ni en ningún país del mundo. En Suecia no pasó del 14, y en Alemania, como mucho, llegó al 13º puesto en la lista de los más vendidos, y para vergüenza íbera, en España, el 28º. Hablamos de 1977, y no era fácil competir con artistas mucho más vendedores de la época como Elsa Baeza, José Vélez o María José Cantudo con el escandaloso Desnúdame. Ojo, que aquel año del Libertad sin ira de Jarcha, también lo petaba Pablo Abraira con Gavilán o Paloma. Aquel grupo rockero inglés sonaría raro entonces. Ha sido la cultura, sí, la cultura, la que ha hecho grande esta canción, hasta ser la favorita del pequeño hijo de apenas 5 años de mi compañera Loreto Sánchez Seoane. Ninguna de las demás mencionadas podría haberlo sido, con el máximo respeto a esos grandes artistas. Pero pongamos por fin las cosas en su sitio, que hemos tardado casi medio siglo en hacerlo.

Tengo que obligarme a volver abajo para desmitificar esta enorme melodía. No, no lo compuso Freddie pensando en que fuera un himno gay, y la idea tampoco fue suya. Ay. Sí, es una imitación. Aquí me voy a llevar más de una crítica “hater”, pero bienvenidas sean. La verdad ante todo, sobre todo si la cuenta el propio artífice. Pongámonos en situación. 1976. Stafford, concierto en el Bingley Hall de aquella localidad tan futbolera. Tanto, que fue normal lo que ocurrió. En palabras de Mercury: «Hicimos un bis y luego nos fuimos, y (el público) en lugar de seguir aplaudiendo, nos cantó ‘You’ll never walk alone’, y quedamos completamente sorprendidos y desconcertados.”

Estamos hablando del himno que es conocido mundialmente por ser el del Liverpool, y que se canta tradicionalmente en todos sus partidos.

Curiosamente esta sí que fue número uno en el Reino Unido, en la versión de Gerry and the Pacemakers de 1963. Y también sonó de fondo en el episodio 2 de la tercera temporada de la serie La Casa de Papel.

Muy propio. Lo que poca gente sabe es que este single que llegó a lo más alto fue grabado en los mismos estudios y con el mismo productor de The Beatles. Originalmente este tema se compuso durante la Segunda Guerra Mundial. A veces los malos tiempos, no lo son para la lírica. Formaba parte de un musical llamado “Carrusel”, que luego fue una película y que se estrenó en Broadway en 1945. Se trata de una canción de ánimo dedicada a la viuda de alguien que se suicida en la obra.

La huella que dejó haber escuchado esta pieza coreada por el público en el megasensible cantante fue tal, que no tardó en imitar, si, imitar, lo que había vivido y plasmarlo al piano. La banda estuvo de acuerdo en hacer algo pensado para ser coreado, más que cantado. Necesitaban un himno. De hecho, el día antes de su publicación, el 6 de octubre de 1977 se tuvieron que juntar unas cuantas decenas de fans en el New London Theatre simulando (sí, una vez más hay que hablar de cierto fake) un concierto de Queen. Se les proporcionó una bufanda futbolera pero no del Liverpool, sino de la banda. Y todo para rodar este videoclip:

O sea, que una de las canciones “gigantes” de la Historia tiene los pies de barro. ¿Verdad que nos da igual? En este mundo de perfección photoshopera y de autotune al cantar, resulta muy bonito ver cómo un tema que surgió como imitación a otro y que no fue un éxito al salir, es un auténtico referente cultural único. Todos recordamos a Fernando Alonso cantándola en su bólido después de ganar el Gran Premio de China de 2005. Hasta se llegó a lanzar la canción que «tocaba» el motor que habían usado en esa temporada, con las diferentes notas tocadas cambiando las velocidades del motor para ajustar el tono del sonido del motor y la nota del escape.

Y son muchos los “memes” que la usan, claro:

En mi memoria está lo que un día una radio como Classic FM llegó a decir de «We Are the Champions»: Es un «monumento grandilocuente a un himno», con «su melodía triunfante y altísima, conocida en eventos deportivos y ceremonias de todo el mundo”. No hay nada más que añadir.