El esplendor de la jet set de Marbella había tocado fondo y Jesús Gil (Burgo de Osma, Soria, 1933 – Madrid, 2004) se presentó en la ciudad malagueña como la estrella mediática que era, con dinero para invertir y con la promesa de levantar la marca de la ciudad. Sólo se lo impedía una cosa: las normativas de urbanismo.

Empezó a levantar promociones inmobiliarias sin permisos municipales, no estaba dispuesto a que nadie le parara y hasta desobedeció al ayuntamiento. Pero encontró la fórmula para conseguir lo que quería: “Se dió cuenta de que pagando a determinadas personas, lo que no era posible, se convertía en posible”, asegura Isabel García Marcos ex edil marbellí en el primer capítulo de la serie documental de El pionero, la nueva producción que estrena el próximo 7 de julio HBO. “Yo lo que quiero es vender mis pisos”,  decía Gil en su campaña a la alcaldía.

A lo largo de cuatro episodios El pionero retrata a través de testimonios de familiares, periodistas y amigos, aspectos personales, sociales y políticos de una figura que fue clave en el ámbito de la opinión pública en los años 90.

Cansado de pagar minutas, el televisivo personaje, empresario inmobiliario y presidente del Atlético de Madrid se lanza a la arena política y gana. En 1991 Jesús Gil alcanza la alcaldía de Marbella. Ya nada le parará para llevar adelante sus negocios en la ciudad. La ciudad le votó masivamente, pero su modelo de crecimiento le terminó por explotar a los habitantes de Marbella.  En el año 2006, sus sucesores y herederos de su forma de gestión, vieron como la justicia disolvía el consistorio y lo sustituía por una comisión gestora y la Junta de Andalucía le quitaba las competencias en materia de urbanismo.

Cinco años de Prisión

La primera gran aventura empresarial de Jesús Gil se produce en la macro urbanización de Los Ángeles de San Rafael. Un gran complejo que crea de la nada en Segovia a finales de los años 60 y que para promocionarlo se apoya en una brillante campaña con las grandes figuras del espectáculo del momento como Serrat, Manolo Escobar o Raphael.

Un éxito inmobiliario que se ve ensombrecido por uno de los accidentes más dramáticos del franquismo, la muerte de 60 personas por el hundimiento de un restaurante recién inaugurado y en el que se celebraba un gran evento. A Jesús Gil el juez le considera culpable y pasa cinco años en prisión.

Tras su salida y posterior indulto otorgado por Franco, el empresario intenta la recuperación del complejo de Segovia, cuyas ventas estaban paralizadas por el accidente. Entre las figuras con las que Gil entra en contacto aquellos años destaca Vicente Calderón, que le descubre el mundo del fútbol y sus posibilidades.

El Atlético de Madrid

“A Jesús Gil le tocaba las pelotas el fútbol, él era empresario”, dice el emblemático periodista deportivo José María García en el documental. El ascenso de Gil como presidente colchonero fue precedido de una campaña mediática en la que puso por delante su dinero para traer a una de las estrellas futbolísticas del momento: Paolo Futre. Arrasó en las elecciones en 1987 y se convirtió en una estrella para los medios de comunicación. Su pasado en Los Ángeles de San Rafael quedó sepultado por su renovada popularidad.

Su polémica gestión del equipo con grandes fichajes “con dinero negro”, como asegura José María García en el documental, y su impaciencia con los entrenadores, que podían desfilar hasta cuatro por temporada, mantuvieron a Gil siempre en las portadas de los diarios. Su gestión económica culminó con la intervención del club en 1999, Manuel García-Castellón, juez de la Audiencia Nacional, decretó la destitución de Jesús Gil como presidente del Atlético de Madrid, y de Enrique Cerezo como vicepresidente, así como de todo el consejo de administración del club. Pero también consigue algo que los colchoneros no han olvidado, el doblete en la temporada 1995-1996.