Si te has propuesto dejar de fumar este comienzo de año, lo primero y más importante que debes saber es precisamente eso, querer dejarlo. Si tú no quieres abandonar el vicio del tabaco de poco o nada servirán los consejos que a continuación te daremos. Es importante querer dejarlo. Pero dejarlo de verdad, sin medias tintas. No valen excusas de “lo dejo pero sólo fumo en días de fiesta” o “no pasa nada por fumar un cigarro de vez en cuando”. Realmente eso es más bien un mito que una realidad. Y es que alrededor del tabaco se esconden muchos mitos e ideas falsas. Desterremos algunos de ellos.

No por fumar poco…

En ocasiones se piensa que no pasa nada por fumar un cigarro de ver en cuándo o por fumar pocos cigarros al día. Sin embargo los efectos negativos del tabaco son más que evidentes, aunque se fume poco. “No hay ninguna evidencia científica para decir que por fumar pocos cigarros al día no sea perjudicial para la salud sino más bien todo lo contrario”, afirma a El Independiente el neumólogo Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Según aclara este profesional, “no existe una relación dosis-respuesta en cuanto al consumo del tabaco. Es decir, a veces aparecen enfermedades relacionadas con el consumo del tabaco en fumadores que consumen pocos cigarrillos al día. Incluso, en quienes fuman menos de 5 cigarrillos al día se ha observado que tienen mayor riesgo para desarrollar por ejemplo, enfermedades cardiovasculares. Por tanto, no hay un consumo de tabaco que podemos considerar seguro. Consumir cualquier dosis es siempre riesgo para la salud”.

Tres de cada 10 embarazadas sigue fumando durante el tabaco.

Tres de cada 10 embarazadas sigue fumando durante el tabaco. EP

Las embarazadas no deben fumar nada. Nada.

Otro de los mitos importantes que circulan es con respecto a las embarazadas fumadoras. Según datos de SEPAR, el 30% de las fumadoras continúan fumando durante el embarazo y muchas tienen la falsa idea de que reducir el consumo del tabaco basta para evitar dañar al feto. Pero esto es totalmente falso. También existe la falsa idea de que es mejor fumar para calmar la ansiedad.

“La mujer embarazada debe saber que no debe fumar ninguna cantidad de tabaco. Para el feto es mucho peor el daño que puede sufrir por consumir bajas dosis de tabaco que el que la madre tenga estrés o ansiedad por no consumirlo”, afirma. Además, es importante añadir que los efectos nocivos para el feto también ocurren cuando las embarazadas están expuestas de forma pasiva.

Los niños sufren el tabaco pasivo

Los niños expuestos al humo del tabaco tienen hasta cuatro veces más posibilidades de tener un cáncer de pulmón en la edad adulta  . Según datos ofrecidos por la SEPAR, el 28% de la mortalidad y 61% de la morbilidad asociada a tabaquismo pasivo se produjo en niños. Además, los niños en hogares con fumadores sufren más infecciones respiratorias e ingresos hospitalarios, tal y como se ha publicado recientemente. También en los coches.

Busca ayuda profesional

Sólo el 5% de los fumadores consigue dejar de fumar sin ayuda médica profesional. En cambio, las probabilidades de éxito se multiplican por 10 con ayuda profesional. Según cifras publicadas por esta sociedad científica, el 70% de los fumadores desea dejar de fumar, pero sólo 2 de cada 10 pide ayuda profesional.

Para conseguir dejar de fumar, hay que ser conscientes y saber que hay que hacer un serio esfuerzo por dejarlo. Y sobre todo ponerse en manos de un profesional sanitario que tenga conocimientos suficientes sobre esto.

“El tratamiento más eficaz es aquel que combina el apoyo psicológico para combatir contra la tendencia psíquica que tiene el fumador junto con el tratamiento farmacológico para combatir la dependencia física por la nicotina”, afirma Jiménez.

Lo más adecuado, añade el doctor, es acudir a un profesional sanitario que realizará un estudio para diagnosticar cuáles son realmente las características del fumador. Con ese informe en la mano, habrá algunos fumadores que tengan que ser derivados a unidades especializadas, pero hará otros que podrán seguir el tratamiento siguiendo las indicaciones del profesional sanitario.

Faltan Unidades de Tabaquismo en España

Esas unidades especializadas se llaman Unidades de Tabaquismo y consisten fundamentalmente en centros que ofrecen un tratamiento integral, interdisciplinar y supervisado para dejar de fumar. Además, de la parte médica y farmacológica, te enseñan a vivir sin fumar. El problema de esto es que no todos los hospitales tienen una Unidad de Tabaquismo.

“Un buen número de hospitales en España tienen unidades de tabaquismo pero que no funcionan a pleno rendimiento. Es decir, son más bien consultas de tabaquismo que unidades como tal. La Red de Unidades de Tabaquismo a pleno rendimiento es muy deficiente. No hay unidades. Desde la SEPAR siempre hemos exigido al Gobierno que mejore e incremente en la red pública las unidades. Entendiendo por unidades como centros especializados en el tratamiento del tabaquismo en los que se está trabajando a pleno rendimiento en proporcionar asistencia sanitaria a los fumadores para ayudarles a dejar de fumar”, afirma.

Australia, Francia y Reino Unido ya han implantado las cajetillas neutras.

Las cajetillas neutras restan presencia a la marca para disuadir el consumo.

Los cigarrillos electrónicos no son inocuos

Según ha informado la SEPAR, los cigarrillos electrónicos no funcionan para dejar el consumo del tabaco: “Los cigarrillos electrónicos no son inocuos ni para los fumadores activos ni para los pasivos, no sirven para dejar de fumar ni ayudan a consumir menos cigarrillos”. Por su parte, Jiménez asegura que “sí hay que datos que dicen que los cigarrillos electrónicos causan daños para la salud a corto plazo”.

Del mismo modo, el pasado mes de mayo de 2018, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) recogía en su web las siguientes declaraciones: «No hay suficientes estudios que muestren que pueden ser una ayuda efectiva a dejar de fumar y la mayoría de las afirmaciones que se hacen son inexactas, engañosas o están insuficientemente probadas».

Dejar de fumar no es cuestión de fuerza de voluntad

Una de las cosas que ha querido dejar claro el doctor Jiménez es que dejar de fumar no es cuestión de fuerza de voluntad. “Dejar de fumar es cuestión de querer dejar de fumar y de recibir el tratamiento adecuado. Las dos cosas. Pero no fuerza de voluntad porque ésta no sirve para dejar de fumar. Porque ninguna enfermedad se cura con fuerza de voluntad. Las enfermedades se curan cuando el paciente acude al médico y éste le prescribe el tratamiento adecuado”, concluye Jiménez.

Dejar el tabaco

Dejar el tabaco Karin Martinez (CC)

Efectos positivos de dejar de fumar son inmediatos

¿Sabías a que a los 20 minutos de dejar de fumar disminuye el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial? Así lo muestra la a Organización Mundial de la Salud (OMS), concretamente dentro del epígrafe Los efectos benéficos principales de dejar de fumar .

Más datos que ofrece esta organización es que por ejemplo, con respecto a las funciones del aparato respiratorio, entre la 2-12 semanas aumenta la función pulmonar y en 1-9 meses disminuye la tos y la dificultad para respirar. Con respecto al cáncer, el riesgo de tener un tumor, si se deja de fumar, disminuye considerablemente: el riesgo de tener un cáncer de garganta, boca, esófago o vejiga se reduce a la mitad y según la expone la Asociación Española contra el Cáncer es a los 15 años de haber dejado el tabaco, el riesgo de padecer un cáncer de pulmón se aproxima al de un no fumador.

Veamos ahora los efectos positivos que se produce en el corazón. Recordemos que 7 de cada 8 muertes súbitas cardiovasculares se produce en fumadores. Según expone  la Fundación Española del Corazón (FEC), en su web, desde los primeros días de abandonar el tabaco, se nota los efectos positivos en la salud. Por ejemplo, “a los 20 minutos de la última calada la presión arterial baja hasta normalizarse, y tras 8 horas el monóxido de carbono reduce su tasa sanguínea a la mitad”.

Más a largo plazo, los datos dicen que una persona que ha tenido un infarto y que ha dejado el tabaco hace ya un año, el riesgo de sufrir un segundo infarto se reduce a la mitad. Según añade la FEC, una vez la persona haya dejado de fumar antes de entrar en la cuarta etapa de la vida, a los 5 años de abandonar el tabaco, tendrá un riesgo cardiovascular similar al de una persona de su edad que no haya fumado nunca. Sobran las razones (o los motivos) para dejar de fumar.