Miedo a la oscuridad. Miedo a los extraños, a los adultos, al colegio. Miedo al divorcio de los padres y a las enfermedades. Los niños viven en un mundo donde los miedos ocupan un lugar destacado y casi siempre muy necesario.

¿A qué tienen miedo los niños? En general, a casi todo. Dependen de la edad, pero hay dos tipos de miedos, según explican los expertos: los evolutivos, que forman parte de la supervivencia y afectan a todos los niños, y los aprendidos, que dependen del contexto en que se desenvuelvan los pequeños. La soledad, la oscuridad, los monstruos, el daño físico… el catálogo de miedos es amplio y va abriendo las puertas a las realidades con las que el niño se va encontrando en su vida.

«Los miedos infantiles cumplen una función de supervivencia y forman parte de las seis emociones básicas con las que nacemos», asegura Natalia Pedrajas, directora de Apoyo Psicológico en casa. La psicóloga lanza, además, una recomendación muy oportuna para los padres de hoy: no hay que tener miedo a los miedos infantiles. «A veces los padres acuden al especialista por un miedo evolutivo y a los que tenemos que tratar es a los padres, no a los niños».

El miedo hay que normalizarlo y encuadrarlo en una edad determinada. «Por ejemplo, los más comunes entre los ocho y los 12 años son al dolor, al ridículo y a la muerte», afirma Pedrajas, que asegura que lo normal es que los miedos se instalen unos meses, aunque no más de seis. «Si persiste más de medio año, habría que empezar a pensar en otra estrategia o en consultar a un especialista. Y por supuesto, si el miedo afecta a la vida diaria del niño, hay que consultarlo aunque solo lleve un mes», explica.

El secreto para vencer los miedos infantiles

Según Pedrajas, el único secreto es la confianza: «Si no se trata así, el miedo puede persistir y generalizarse o derivarse hacia otros miedos, incluso hasta la edad adulta». La especialista ofrece cinco consejos esenciales en el tratamiento de los miedos:

  1. Identificar a qué se tiene el miedo. Que el propio niño y sus padres sepan cuál es el motivo.
  2. Dar al niño toda la confianza para hablar de ello y mantenerla en el tiempo.
  3. No quitarle importancia
  4. Respetar su miedo, porque está cumpliendo una función.
  5. Favorecer la autoestima del pequeño para que consiga, poco a poco, superar el miedo.

Los demonios, una reconciliación con los miedos

Cartel de 'Los demonios'

‘Los demonios’

Los demonios es precisamente eso. Félix, de 10 años, y otros niños de su entorno en un barrio de Montreal, enfrentándose a los miedos. A los propios de su edad y que reflejan los que ya vivió su director hace más de dos décadas. Este largometraje canadiense que se estrena este viernes 5 de mayo, dirigido por Philippe Lasage, ha querido hablar de una temática que, a juicio de su director, ha sido escasamente tratada en el cine. Sin embargo, la película no busca plasmar un retrato social, sino la reconciliación de Lasage con el niño que fue: “Quise revisitar una parte de mi infancia, la que me da vergüenza recordar porque Félix es cruel, es malo por momentos, y quería reconciliarme con él”, asegura Lasage.

Lasage asegura que esta película la hizo mientras “otros buscan un psicoanalista”. Y es que los miedos, si no se resuelven, pueden trasladarse a la edad adulta. «Un miedo que no se consigue superar puede trasladarse, en otra forma, a la edad adulta. La superación de los miedos son hitos que es necesario completar para entender el mundo adulto», asegura Pedrajas.

 

Miedos sí, fobias no

Mientras que los miedos son naturales y no hay que prestarles una atención especializada, las fobias sí son más preocupantes. «Las fobias son un trastorno clínico que siempre hay que tratar», explica la psicóloga.

«La diferencia con los miedos es que el foco es normalmente un suceso traumático y el resultado es un miedo irracional que siempre debe analizar el especialista», asegura Pedrajas.