Hay gente que inevitablemente acaba con las gafas en la punta de la nariz y otra que, por el tamaño de su rostro, todas las gafas que se prueba le parecen grandes. Un problema que se agrava cuando las consecuencias afectan a la capacidad o al confort visual y que la impresión 3D quiere solucionar.

Aunque hasta ahora es más común ver este tipo de impresoras sacando componentes industriales, también la hemos visto en iniciativas más puntuales como en restaurantes . Lo que no es tan habitual es verlo en aplicaciones tan directas para el consumidor como la óptica, con unas gafas impresas de forma personalizada que prometen un mayor confort visual basado en la adaptación total a la fisonomía del usuario.

 

El proyecto, lanzado por Horizons Optical, tiene detrás nueve años de investigación por parte de un consorcio de siete países y 13 socios (del que forma parte esta empresa catalana) y una inversión de ocho millones de euros que ahora va a comercializarse a través de Óptica 2000 (El Corte Inglés).  «Arrancamos en 2008 con la idea de investigar el encaje perfecto entre lente y propiedades ópticas y la montura y la morfología facial», ha explicado Juan Carlos Dürsteler, el director de innovación de Horizons Optical. De momento, El Corte Inglés tiene la distribución exclusiva en el territorio y Horizons Optical lanzará el proyecto a nivel internacional el próximo septiembre.

Escaneado del rostro.

Escaneado del rostro.

Adaptadas a casi todas las graduaciones

«Las gafas están disponibles para el 95% de las graduaciones», ha asegurado Francisco Gil, product manager de Mimic Eyewear, que es el nombre comercial de estas gafas impresas, que de momento están disponibles solo para adultos: «De momento, por la fisonomía, la fabricación no es posible para niños ni para otras razas como los asiáticos que casi no tienen puente de la nariz».

El proceso es el siguiente. El usuario llega a la óptica, se coloca en frente de un escáner con cuatro cámaras que miden la posición exacta de sus ojos y orejas así como otras medidas como el puente de la nariz para lograr «un encaje perfecto», ha afirmado Dürsteler. Así se obtienen las medidas del usuario y se crea un probador virtual para que pueda elegir el modelo de gafas.

De momento hay nueve modelos disponibles  y 10 colores aunque se pueden realizar hasta 270 combinaciones ya que se puede modificar el color de las varillas y el frontal. También se puede personalizar el interior de la varilla con el nombre o una marca personal.

Una vez definido el modelo, las gafas se envían al centro de fabricación que se encuentra en Barcelona e Indo Optical es la responsable de la fabricación de las lentes. Las lentes se imprimen en polvo de poliamida y en color blanco. Luego se les aplica el color con un tinte vegetal natural y por último una laca de fijado. En total, la fabricación lleva 10 días laborables.

Es la primera experiencia de estas características en España y aunque se ha presentado hoy en Barcelona ya está operativo en los centros El Corte Inglés de Diagonal (Barcelona) y Sanchinarro (Madrid). A finales de mayo llegará también a Lisboa y en septiembre la cadena prevé que llegue a siete centros más de Óptica 2000. «Por las necesidades de espacio y maquinaria no llegará a todos los centros [Óptica 2000 tiene 108] pero esperamos que en dos o tres años pueda llegar al máximo de población y que suponga el 5/10% de las ventas de la categoría», ha dicho Gil.