El hígado es uno de los órganos que se ha visto perjudicados por el sedentarismo y los hábitos de vida menos saludables de la actualidad, una situación que podemos proteger con un consumo moderado de café o té, según los resultados de un estudio de la Erasmus University Medical Center de Rotterdam (Países Bajos).

Este estudio, que ha recopilado datos de 2.424 participantes, ha concluido que el consumo habitual de café o té, aunque sea de forma moderada, puede servir para proteger al hígado de una fibrosis progresiva que derive en una enfermedad hepática avanzada. El trabajo, que ha sido publicado por la revista ‘Journal of Hepatology’, recuerda que las enfermedades hepáticas crónicas están directamente relacionadas con hábitos de vida poco saludables que pueden favorecer la aparición de cirrosis tras una fibrosis progresiva causada por la cicatrización del hígado.

El sedentarismo ha propiciado un aumento de enfermedades del hígado

“En las últimas décadas nos hemos desviado hacia hábitos de vida menos saludables, con más sedentarismo, menos actividad física y peores dietas”, ha explicado Louise Alferink, una de las autoras del trabajo.

Además de favorecer una epidemia de obesidad, también ha propiciado un rápido aumento de enfermedad del hígado graso no alcohólico, causando un daño hepático por la acumulación de grasa similar al que puede causar el consumo de alcohol.

Investigaciones previas sugerían que el café podía resultar beneficioso para la salud a la hora de reducir los niveles de enzimas hepáticas y el riesgo de cirrosis, hepatitis virales o cáncer de hígado. Aunque las causas son todavía desconocidas, se cree que puede deberse al potencial antioxidante de esta bebida, pero los autores querían observar si su consumo podía repercutir en la rigidez hepática.

El estudio incluyó a 2.424 personas sometidas a una extensa evaluación

Así, el estudio incluyó a población de más de 45 años de Rotterdam. Todos ellos se sometieron a una extensa evaluación física, incluyendo datos antropométricos, análisis de sangre e imágenes hepatológicas extraídas mediante una ecografía abdominal y una prueba que mide la rigidez hepática. Además, completaron un cuestionario para evaluar la frecuencia de consumo de hasta 389 alimentos que, entre otros, daba información detallada sobre el consumo de café y té estableciendo tres categorías: ninguno, moderado (menos de tres tazas al día) y frecuente (más de tres). En el caso del té se distinguió entre el verde, negro u otros tipos.

Menos cicatrización del hígado

Los investigadores encontraron que el consumo frecuente de café se asoció significativamente con una menor rigidez hepática, es decir, menos cicatrización del hígado independientemente del estilo de vida y las características metabólicas y ambientales.

Cuando observaron el rango completo de valores de rigidez hepática, encontraron que tanto el consumo frecuente de café como cualquier consumo de té, incluso en pequeñas cantidades, se asociaba significativamente con menores valores de rigidez hepática.

El efecto del café sobre la reducción de la rigidez hepática fue significativo

Por último, aunque no se encontró una asociación directa entre el café o el té y la presencia de acumulación de grasa en el hígado, el efecto del café sobre la reducción de la rigidez hepática fue significativo tanto en el grupo con y sin grasa hepática.

Los autores aseguran que el consumo habitual de café y té parece tener efectos beneficiosos sobre la prevención de la cicatrización del hígado incluso antes de que se haya desarrollado una enfermedad hepática manifiesta. Sin embargo, añaden, es necesario analizar estos datos con cautela ya que, por ejemplo, la muestra poblacional sólo incluyó personas de raza blanca, lo que impide sacar mayores conclusiones.