Como el gato de Roberto Carlos que estaba “triste y azul”, los americanos utilizan ese color para definir un estado de ánimo triste y depresivo. Una metáfora que ahora, según han concluido un grupo de investigadores de las universidades de Harvard y Vermont (EEUU), muestra su lado más real a través de las redes sociales. Sus hallazgos se han publicado en el EPJ Data Science.

Según esta nueva investigación, cuando uno se siente depresivo, sus fotos tienden a ser más azules, grises y oscuras, con menos gente. Es decir, es posible ver cuando alguien comienza a sentirse depresivo a través de sus fotografías en redes sociales.

El éxito en la detección de la depresión fue del 70%, por encima del 42% que tienen los médicos generalistas en EEUU

Los investigadores han utilizado un algoritmo de inteligencia artificial para tratar de detectar si las personas estaban deprimidas a través de sus fotos publicadas en la red social Instagram. Su ratio de detección fue del 70%, bastante por encima del 42% que habitualmente tienen los médicos generalistas al diagnosticar la depresión, según afirma el estudio.

“Estamos ante un nuevo método para conseguir un pronto diagnóstico de la depresión y otras enfermedades mentales emergentes”, ha afirmado Chris Danforth, profesor de la Universidad de Vermont y codirector del estudio junto a Andrew Reece de Harvard, “este algoritmo detecta a veces la depresión antes de que se pueda hacer un diagnóstico clínico”.

El estudio reclutó a voluntarios a través de la plataforma de Amazon ‘Amazon´s Mechanical Turk’ (una plataforma en la que la gente puede participar en distintas actividades para las que no vale una máquina a cambio de dinero). 166 personas participaron aportando su historial de salud mental y sus perfiles de instagram, a los que tenían subidas 43.950 fotos. El estudio se diseñó para que la mitad de los participantes hubieran padecido algún episodio depresivo en los últimos tres años.

Se realizó el análisis de las fotos, teniendo en cuenta las preferencias de los usuarios sobre brillo, color y formas, de los que se concluyó que las fotos tendían a ser más azules, grises y oscuras entre quienes tenían depresión. También identificó a las personas deprimidas subían fotos donde había menos personas.

Además, los autores del estudio vieron cómo los individuos más sanos tendían a usar filtros cálidos como Valencia mientras que los otros usaban unos más fríos, como el Inkwell.

Los autores del estudio subrayaron que mientras que más de la mitad de los diagnósticos de depresión en EEUU son erróneos, el algoritmo tuvo un mayor ratio de acierto, en algunos casos antes del diagnóstico. “Esto podría ayudar a acudir antes al doctor”, ha dicho Danforth, “o también se podría pulsar un botón que leyera su historial en la red social como parte del examen médico”. Para los médicos, el algoritmo podría ayudar al diagnóstico precoz de las enfermedades mentales, evitar falsos diagnósticos y abaratar los costes de los servicios de salud mental.