Nació en 2008 con la intención de buscar la raíz de la violencia de género y así poder eliminarla. La asociación Deméter por la Igualdad es el resultado de de la preocupación de un grupo de profesionales del ámbito social, especialistas en políticas de igualdad y género, que además de luchar contra la violencia de género se han comprometido con los menores que han vivido en sus hogares la violencia de género, un infierno que les roba la infancia.

Conscientes de que la educación en igualdad es el primer paso para eliminar las diferencias sociales de género, la asociación Deméter trabaja desde el 2012 en el proyecto que ha bautizado como Voluntariado Violeta. Un proyecto que forma a voluntarios universitarios y profesionales con la finalidad de que sean ellos los  agentes de igualdad en las diferentes áreas en donde se mueven, a la vez que desarrollan talleres de igualdad y prevención de violencia de género en todas las etapas escolares. Estos talleres se están mostrando muy efectivos debido a que los formadores tienen edades similares a la del alumnado a los que van dirigidos los talleres.

Con un solo caso de violencia de género que hayamos podido evitar o hacer que se denuncie nos sentimos recompensados”

El éxito del proyecto ha hecho que con el tiempo la formación en igualdad y prevención en violencia de género sea muy demandada, por lo que han ampliado la formación a otros grupos profesionales y sociales. “Hemos conseguido ayudar a menores víctimas de violencia de género y hemos formado a profesionales, universitarios y población general en la lucha contra la violencia de género. Con un solo caso de violencia de género que hayamos podido evitar o hacer que se denuncie nos sentimos recompensados”, explica Mª Teresa Pérez-Caballero Molina, presidenta de Deméter por la Igualdad.

Deméter

La asociación Deméter ha recibido el premio al Mejor Proyecto Social en la III edición de los Premios Compromiso.

Aunque por fin los menores han conseguido el estatus de víctimas directas, en muchos casos siguen en desamparo ya que se les obliga a compartir tiempo con el agresor, una situación que perdura las secuelas de maltrato y evita su curación. “En  Deméter ofrecemos servicio de atención psicológica, psicosocial y psicoeducativa a menores víctimas de violencia de género; servicio de asesoramiento y pautas educativas a madres víctimas de violencia de género. Anualmente se atienden a una media de 120 menores y 120 madres”, explica Pérez-Caballero.

El proyecto de atención e intervención integral en hijos menores de madres víctimas de violencia de género se estructura en tres ejes de intervención: Psicológico, psicoeducativo y psicosocial. “Se presta atención psicológica a los menores, con el fin de paliar las secuelas de la exposición a la violencia de género. Se trabaja con la mejora de la autoestima, el control de la ira, problemas de sueño, miedos generalizados, reducción de la ansiedad. Por otro lado, se trabaja con las madres pautas educativas y empoderamiento como figura de autoridad para sus hijos”.

Las sesiones con los menores son individuales y personalizadas, semanales, sin límite de duración, siempre en función de la experiencia vivida y de las singularidades. El tiempo medio de intervención con cada menor es de seis meses aproximadamente. “Aunque según el caso hemos tenido menores que han llegado a los dos años”.

Empoderamiento

Además de tratar a los menores, en Deméter promueven el empoderamiento de la madre, víctima de violencia de género, lo que facilita considerablemente su proceso de recuperación. “Cuando los menores nos llegan derivados de un organismo público que trabaja con la mujer víctima de violencia de género, lo que más impresiona su mirada, una mirada que rezuma miedo y tristeza. En muchos casos son conscientes de la situación que ha vivido, muchos vive  en un conflicto permanente ya que su mundo se ha derrumbado. Los menores tienen que normalizar la situación en la que han vivido como forma de supervivencia, es por ello que, aunque reconocen que viven más tranquilos, en ocasiones echan de menos al padre y culpan a la madre de haberse sentido desprotegidos y de provocar las situaciones conflictivas (aprendizaje de la conducta paterna) y los que presentan un daño más grave, una vez que no hay convivencia con el maltratador, asumen el rol paterno tratando a la madre y en ocasiones a sus hermanos según han aprendido a relacionarse: por medio del dominio y la agresividad, reproduciendo los patrones de maltrato aprendidos”, desvela la directora de Deméter.

Nuestro objetivo es romper el vínculo con la violencia, devolver a los menores su infancia”

Las madres, en muchas ocasiones, llegan a la asociación desesperanzadas ya que, aunque han conseguido salir del maltrato de su pareja, se encuentran con que es ahora su hijo el que reproduce las conductas aprendidas y los patrones de agresividad. “Nuestro objetivo es romper el vínculo con la violencia, devolver a los menores su infancia y reforzar los lazos materno filiares y entre hermanos, a la vez que se trabaja la eliminación de la violencia en cualquiera de sus formas, tanto hacia la madre como al resto de los adultos e iguales”.

Por toda su labor en estos 10 años, la asociación Deméter ha recibido el premio al Mejor Proyecto Social en la III edición de los Premios Compromiso de Clece. “Para Deméter este premio ha supuesto un empujón enorme. La dotación del premio supone un respiro importante para una entidad pequeña como la nuestra, que siempre presenta dificultades para su financiación. Este premio se va a dedicar a las mejoras del programa de  Atención e Intervención a Menores Víctimas de Violencia de Género, concluye.


Este contenido ha sido elaborado con la colaboración de Clece