El escándalo prendió en Haití, pero las llamas han alcanzado otros lugares y ONG, también en España. Lo sucedido tras el devastador terremoto que azotó al país americano en 2011 – un grupo de empleados Oxfam gastó dinero de la ONG en la contratación de prostitutas, posiblemente alguna menor de edad – ha hecho saltar la liebre y otras organizaciones han tenido que confesar que ha habido escándalos similares en sus filas. A nivel internacional, Médicos sin Fronteras reconocía esta semana que sólo en 2017 despidió por «abuso o acoso sexual» a 20 trabajadores. Oxfam contabilizó 22 y Save the Children, 16.

Es «el peor golpe que ha sufrido la credibilidad de las ONG», según la Coordinadora ONGD

Lo que ya se ve como «el peor golpe que ha sufrido la credibilidad de las ONG», según el presidente de la Coordinadora de las ONG para el Desarrollo, Andrés Amayuelas, también afecta muy directamente a España. La directiva de Oxfam Intermón en España confesaba esta semana que desde 2012 se registraron cuatro casos de «mal comportamiento sexual» en España, de los que sin embargo no se informó, ni pública ni internamente.

«A raíz de lo sucedido en Haití se desarrolló un protocolo de detección de los casos, para que las mujeres que se sientan víctima de este tipo de conductas puedan denunciarlo, pero los casos no se  hicieron públicos, ni interna ni externamente», reconoce a este periódico Pilar Orenes, vicepresidenta de la ONGD en España. Al por qué no se informó de los casos, Orenes responde que «en Intermón Oxfam no había cultura de rendir cuentas públicas, pero eso ahora es uno de los compromisos que hemos adquirido».

En Acción contra el Hambre también han reconocido cuatro casos en España desde 2011

Esta política de ocultamiento también ha sido la tónica en otras ONG como Acción contra el Hambre, que ha informado ahora que registró cinco casos de «conducta inapropiada» desde 2011, dos de los cuales terminaron en despido. Ni en estos ni en los casos de Oxfam Intermón hubo vinculación de los casos con fondos de las ONG, según aseguran sus directivas.

No obstante, la credibilidad de las ONG ha quedado muy tocada y Oxfam Intermon ha reconocido 1.200 bajas de donantes particulares en apenas unos días. También caras conocidas han dado la espalda a la ONG, algunas con dos décadas de trayectoria como embajadores de la entidad, como Miguel Bosé. “No puedo ser cómplice de una barbaridad tal”, decía el cantante esta semana, apenas unos días después de que se diera de baja Desmond Tutú, premio Nobel de la Paz.

Miguel Bosé se ha dado de baja tras dos décadas como embajador de la ONG

Aunque Orenes afirma que «aún no ha dado tiempo a estimar la repercusión económica, sin duda tendrá un impacto automático en los proyectos». Las donaciones privadas son además muy importantes para las ONGD, ya que los recortes de más del 70% de los fondos públicos destinados a cooperación ha hecho que la donación privada haya pasado en los últimos años de representar el 42% a llegar a más del 60%.

Los datos, procedentes del último informe de la Coordinadora de ONGD, con datos hasta 2015, reflejan cómo los fondos privados han ido ganando importancia para las ONG, con un aumento del 30% entre 2013 y 2015. Fondos que quedan en peligro tras los últimos escándalos: «Aún es pronto para predecir qué puede ocurrir, porque la evolución es impredecible», dice Amayuelas, que comprende que la gente se cuestione la confianza «en unas organizaciones que hemos abanderado el mensaje de igualdad y de honestidad».

«Las ONGD somos personas que vivimos en una sociedad patriarcal y machista»

Sin embargo, Amayuelas defiende que no hay que desconfiar del uso de los fondos de las ONGD, «que se rigen por controles muy rigurosos del gasto, tanto por parte de las Administraciones como de las herramientas de transparencia y buen gobierno que se han desarrollado». Para Amayuelas, lo sucedido es más un problema de la sociedad que del ámbito de la cooperación: «No olvidemos que las ONGD estamos formadas por personas que vivimos en una sociedad patriarcal y machista. Pensar que estas situaciones que se dan en otros muchos ámbitos no se podían dar aquí es al menos un poco infantil».

En las ONGD la proporción de trabajadores refleja un marcado techo de cristal. Aunque el 70% de sus trabajadores remunerados en España son mujeres (según el último informe de la Coordinadora ONGD), estas representan sólo el 43% de las juntas directivas y el 32% de los puestos de presidencia.

Un sello voluntario de transparencia

La Fundación Lealtad, que desde 2001 promueve una acreditación voluntaria de transparencia para las ONG, también asegura que en general «el nivel de transparencia y autoexigencia de las ONG en España es alto». 180 ONG en España han obtenido el sello (el 19% de ellas trabajan en cooperación al desarrollo), aunque no están entre ellas ni Oxfam Intermón ni Médicos sin Fronteras. La directora general de la entidad, Ana Benavides, explica que la acreditación obliga a las ONG a cumplir con 43 indicadores sobre el buen funcionamiento del órgano de gobierno, de correspondencia entre actividad y misión, de comunicación fiable o planificación y seguimiento exhaustivos, así como del control de uso de fondos. La Fundación acredita a las organizaciones y realiza un seguimiento intermedio y un nuevo control cada dos años.

El 19% de las ONG acreditadas por la Fundación Lealtad hacen cooperación al desarrollo

Benavides pide a los donantes que no generalicen sobre lo ocurrido, «hay que incidir en el importantísimo trabajo que realizan las organizaciones, en muchos casos, en contextos muy complicados. No debe verse empañada su función. Estos sucesos refuerzan la voluntad de las organizaciones de mejorar en sus procesos de control y de transparencia», asegura.

Este tipo de sellos pueden contribuir a la confianza del donante sobre a qué se destinan sus fondos. Y es que las ONGD, según el último informe de la coordinadora, destinan casi el 20% de sus fondos a actividades distintas a los proyectos de cooperación, entre las que se engloban la sensibilización, el mantenimiento de la estructura o las campañas de captación de recursos. Ese dinero supuso en 2015 100 millones de los 550 que recaudaron estas entidades en nuestro país.

Como Orenes, Amayuelas reconoce que es pronto para valorar la repercusión que estos escándalos pueden tener en la actividad de  las ONG, que hasta ahora eran unas de las entidades con mayor confianza para la sociedad. Un 83% de la sociedad confiaba en su actuación según la encuesta de Metroscopia en 2016, más que en los movimientos sociales (76%), la Sanidad Pública (75%) o la Iglesia (73%).

Están en juego 3.600 proyectos en 105 países que impactan en 35 millones de personas. Con un presupuesto que manejan en su mayoría las grandes entidades como Oxfam o Médicos sin fronteras, que aunque son – las medianas y grandes ONGD – el 24% de las entidades que trabajan en cooperación, acaparan el 92% de los fondos.