// TODO: Revisar qué hace the_post_thumbnail_creditos Las mujeres adictas sufren además la invisibilización por parte del sistema.

Las mujeres adictas sufren además la invisibilización por parte del sistema.

Salud, Sociedad, Vida Sana

Las mujeres adictas, las invisibles del sistema

Asociaciones de mujeres y de atención a las adicciones denuncian que la mujer con problemas de adicción sufre además violencia de género (en el 80% de los casos) y la discriminación del sistema.

Ser mujer y tener un problema de adicción significa, además, ser un blanco claro para la violencia machista. Según los datos de UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, ocho de cada 10 mujeres adictas sufre o ha sufrido violencia machista.

Pero a su vulnerabilidad para convertirse en víctimas de violencia machista se une aún un tercer factor, las mujeres con adicciones están “invisibilizadas por el Sistema. Las terapias están hechas para hombres y no se adaptan a las verdaderas necesidades y circunstancias de las mujeres”, afirma Elisabeth Ortega, especialista en intervención con mujeres víctimas en violencia de género y miembro de UNAD. Su organización y la Federación Española de Mujeres Progresistas (FEMP) han querido poner voz a esta discriminación que, aseguran, sufre la mujer también cuando sufre un problema de adicción. También la OMS ha reconocido la relación entre violencia de género y drogas.

“La prueba está en la adicción a los sedantes y ansiolíticos. El problema lo tienen fundamentalmente mujeres a partir de 45 años sin embargo no hay programas de atención para ellas”, ha asegurado José Manuel Torrecilla, del Plan Nacional sobre Drogas, en un acto celebrado junto a UNAD y FEMP con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas que se ha dedicado exclusivamente a la mujer. Torrecilla ha incidido en que existe un problema de sobreprescripción de este tipo de fármacos a mujeres, especialmente por problemas de ansiedad e insomnio. “Estos problemas son síntomas de que algo está ocurriendo y deberían ser atendidos en muchos casos por psicólogos más que por fármacos”, ha añadido Torrecilla.

En España, la ratio de psicólogos es de 4,3 por 100.000 habitantes. En Europa, de 18

Este problema de falta de psicólogos está siendo objeto, precisamente, de una investigación del Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, junto al Ministerio de Sanidad. La ratio de psicólogos en España es de 4,3 por cada 100.000 habitantes, muy lejos de la media europea (18/100.000). Se estima que se necesitarían unos 7.200 profesionales para cubrir el déficit.

El agravante de la falta de recursos

“Mientras que todos los programas y la atención a adicciones se centran en los hombres, las mujeres se piensan con el rol de cuidadoras. No se piensa en sus circunstancias y la consecuencia directa es que tienen menos adherencia a los programas de atención”, ha afirmado Yolanda Besteiro, presidenta de FEMP.

Estas asociaciones se han propuesto empezar por el tercer sector, donde se centra la atención a las adicciones – UNAD reúne a 260 entidades en toda España -, para empezar a implantar planes de igualdad que aseguren que la atención tiene un enfoque en femenino. “Es necesario un cambio tanto en el diseño de los programas como en su gestión y educar a los profesionales que los imparten”, ha añadido Besteiro, que ha denunciado que también en el tercer sector se repite la progresiva desaparición de la mujer a medida que se avanza hacia la cúpula de las organizaciones.

Una relación peligrosa

Cuando las mujeres se enganchan a las drogas, experimentan una situación diferente a la de los hombres, ha explicado Ortega: “Tienen un fuerte sentimiento de culpa y mucha presión familiar. Eso lo vemos en los programas, los hombres casi siempre vienen acompañados por su esposa, madre o hermana. Ellas suelen venir solas”.

Ellos van acompañados a los tratamientos, ellas van solas, según una terapeuta

Además, las mujeres “llegan al ingreso con mucho más deterioro, tanto de su salud como social. En su gran mayoría son víctimas de violencia y sufren una instrumentalización de la sexualidad”, añade Ortega, que asegura que en sus 20 años de experiencia ha comprobado que “es precisamente la violencia la que desencadena en muchos casos el abuso de sustancias”.

Estas asociaciones quieren invertir la situación a través de los planes de igualdad, para la realización de los cuáles han firmado un convenio para empezar a implantar esos planes de igualdad en el ámbito del tratamiento de adicciones.

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