La osteopatía es una profesión clasificable dentro de las terapias alternativas y complementarias que goza con el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud como también lo hacen la medicina Ayurveda, la naturopatía o la medicina tradicional china. En el territorio español no está reconocido como una profesión sanitaria, pero tiene un estatus legal dentro de las competencias del fisioterapeuta, como otras terapias alternativas y complementarias que tienen el mismo rango competencial.

La introducción de contenidos pseudocientíficos dentro de las competencias profesionales del fisioterapeuta es cuestionable científica y académicamente, pero hay que reconocer que esta decisión cuenta con un apoyo mayoritario de las instituciones de representación colegial y de una parte de las autoridades académicas. Sin embargo, las razones históricas o profesionales de esta designación no son motivo de este escrito, el objetivo de este resumen es presentar un argumento científico con la intención de explicar la consideración de clasificar la osteopatía como una pseudociencia y las diferencias teóricas y prácticas entre la fisioterapia y la osteopatía.

Las profesiones sanitarias, incluyendo la fisioterapia, han adquirido la condición y estatus de ciencia debido a su constante transformación a partir de la rigurosa puesta en prueba mediante las evaluaciones experimentales de las hipótesis planteadas bajo la conceptualización teórica de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos. A esto hay que añadirle, la actitud y pensamiento crítico, característica intrínseca y obligatoria para ejercer una profesión de manera ética y adecuadamente.

La osteopatía, ya desde hace bastantes décadas, ha mantenido una filosofía de actuación basada principalmente en creencias teóricas que se establecen a partir de criterios que contradicen hechos probados científicamente o que se fundamentan sobre principios anatómicos y fisiológicos endebles o carentes de una lógica científica o plausibilidad biológica (Cotton, 2013).

De manera didáctica y con ánimo de que se entienda mejor el argumento, he construido una división teórica sobre las creencias que sustentan la práctica osteopática: la estructura como el centro del todo y el organismo holístico.

1. En relación a la teoría de la estructura como el centro del todo:

“La estructura gobierna la función”, este es uno de los principios de la osteopatía (Cotton, 2013), y desde la óptica de las ciencias de la salud este principio podría tener algún interés dentro de los múltiples factores que se barajan para determinar una pérdida de función de un paciente. Pero establecer que el diagnóstico y la intervención terapéutica dependan del estado de una estructura, lleva consigo importantes sesgos en el diagnóstico y esto conlleva a planteamientos hipotéticos carentes de plausibilidad biológica. Un aspecto muy común dentro de la práctica de la osteopatía es pensar que se pueden diagnosticar alteraciones en la posición de estructuras musculoesqueléticas y viscerales por medio de contactos manuales y además que puedan ser corregidas mediante técnicas manuales que restauran la función o generan mecanismos de “curación” (Cotton, 2013; Paulus, 2013). Pensamientos como que se puede corregir la posición del útero u otras vísceras, asimetrías de la columna vertebral o mover las suturas craneales para influir sobre los fluidos cerebroespinales y regular la función del sistema nervioso entran dentro del razonamiento osteopático (Cotton, 2013; Paulus, 2013).

Referente a lo expuesto anteriormente, la evidencia científica es clara, investigaciones recientes demuestran que alteraciones estructurales múltiples pueden estar presentes en sujetos asintomáticos sin que tengan alteraciones funcionales significativas. También sabemos que manipular o movilizar una estructura articular no cambia la posición a corto o largo plazo, pero además sabemos que las suturas craneales en el adulto carecen de movimiento articular y que la fiabilidad diagnóstica de las técnicas osteopáticas craneales es sumamente pobre (Moran and Gibbons, 2001; Sommerfeld et al., 2004; Hartman, 2006; Jäkel and von Hauenschild, 2011; Guillaud et al., 2016). El creer que, a través de una movilización de un hueso, que además no se mueve, se va a influir de forma directa sobre una estructura cerebral es atrevido y podría considerarse como una explicación esotérica.

La osteopatía se define también como una “medicina manual”, con lo cual los procedimientos manuales tienen un peso muy importante en las decisiones diagnósticas y terapéuticas (Cotton, 2013; Paulus, 2013). Este condicionante es un punto muy débil, teniendo en cuenta que los procedimientos manuales tienen importantes déficits en la fiabilidad diagnóstica (Guillaud et al., 2018), además centrar toda la intervención en maniobras manuales exclusivamente, podría llevar consigo un sesgo somatosensorial. Esto explica, básicamente, que si pienso que una estructura se mueve cuando la movilizo, es posible que la percepción sensitiva sea que la estructura se esta moviendo, aunque ésta carezca de movimiento alguno, a esto habría que añadirle la propia autosugestión del imaginario sensitivo.

2. En relación a la teoría del organismo holístico:

Los osteópatas reivindican que ellos son profesionales que valoran el paciente desde una visión global. Este planteamiento se establece desde una concepción holística del organismo, y esto sugiere que todos los órganos tienen una relación entre sí. Por ejemplo, el concepto osteopático propone que una alteración crónica del tobillo podría generarse por una patología o disfunción gastrointestinal o respiratoria y el abordaje de esa afección del tobillo incluiría la manipulación de estructuras viscerales a demás del tobillo para restablecer la función general y a la inversa. La mayoría de estas relaciones orgánicas holísticas son supuestos teóricos estructuralistas que se han establecido en modelos teóricos carentes de plausibilidad biológica.

Cabe comentar que la polémica práctica de osteopatía visceral carece de evidencia científica sólida, rigurosa y de buena calidad metodológica. La investigación actual, además, pone en duda su fiabilidad diagnóstica (Weeks and Ha, 2017). Referente a este tema, hace unos años en una investigación periodísticas en Canadá, se comprobó que en varias visitas a clínicas osteopáticas se emitían diagnósticos de patología visceral para periodistas simuladores que no tenían ninguna dolencia. El diagnóstico y el tratamiento para patologías viscerales requiere un alto nivel de formación y especialización que esta muy bien parcelada en las ciencias médicas actuales debido a su gran complejidad. Es por esto por lo que considero que el tratamiento de cualquier dolencia primaria a nivel visceral, por razones éticas y profesionales, debería abordarse por un médico.

Es importante mencionar que, a nivel internacional, dentro de la propia osteopatía, existen algunas voces críticas con los preceptos continuistas de la osteopatía clásica y optan por planteamientos más ajustados a la evidencia científica y a la práctica basada en la evidencia, pero estos movimientos cuentan con un apoyo minoritario y se quedan en una declaración de intenciones, deseo que esto tarde o temprano se revierta. En la actualidad, la osteopatía sigue siendo una pseudociencia, esto se puede comprobar por la orientación de sus publicaciones, los programas de las escuelas de formación y los estamentos de las organizaciones internacionales de osteopatía. Referente a España, sabemos que en la mayoría de las escuelas de osteopatía se siguen enseñando los principios clásicos de la osteopatía, inclusive se puede acceder a múltiples documentos gráficos y audiovisuales donde se explican modelos de tratamiento basados en teorías de la estructura como el centro del todo o el organismo holístico que se explicó anteriormente.

Para concluir quisiera mencionar que la fisioterapia y la osteopatía son profesiones radicalmente distintas en su forma de actuar, en su forma de razonar y en la forma en la que están organizadas intelectualmente. La fisioterapia en una ciencia consolidada y la osteopatía es una pseudociencia que puede optar a ciencia siempre y cuando renuncie a sus principios clásicos, acepte el modelo de práctica basada en la evidencia, reconozca las limitaciones de los abordajes estrictamente manuales, que invierta en recursos para demostrar la plausibilidad biológica de sus planteamientos, introduzca el lenguaje común a todas ciencias de la salud e instale el pensamiento crítico como parte de sus principios profesionales. Personalmente sugiero que las prácticas relacionadas con la osteopatía craneal y visceral deberían de ser excluidas por parte de los fisioterapeutas que además utilizan la osteopatía. Las técnicas manuales que se utilizan a nivel osteoarticular pueden resultar útiles y se les puede encontrar una contextualización y una explicación plausible dentro de teorías neurofisiológicas estudiadas ya en fisioterapia.

Comparativa Roy La Touche

———–

Prof. Dr. Roy La Touche Arbizu es Director de Instituto de Neurociencia y Ciencias del Movimiento (INCIMOV) y Profesor Titular del Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle, Universidad Autónoma de Madrid.

Cotton A. Osteopathic principles in the modern world. Int J Osteopath Med [Internet]. Elsevier; 2013 [cited 2018 Oct 16];16(1):17–24 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/J.IJOSM.2012.10.002.

Guillaud A, Darbois N, Monvoisin R, Pinsault N. Reliability of Diagnosis and Clinical Efficacy of Cranial Osteopathy: A Systematic Review. Fleckenstein J, editor. PLoS One [Internet]. Public Library of Science; 2016 [cited 2018 Oct 16];11(12):e0167823 DOI: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0167823.

Guillaud A, Darbois N, Monvoisin R, Pinsault N. Reliability of diagnosis and clinical efficacy of visceral osteopathy: a systematic review. BMC Complement Altern Med [Internet]. BioMed Central; 2018 [cited 2018 Oct 16];18(1):65 DOI: http://dx.doi.org/10.1186/s12906-018-2098-8.

Hartman SE. Cranial osteopathy: its fate seems clear. Chiropr Osteopat [Internet]. BioMed Central; 2006 [cited 2018 Oct 16];14(1):10 DOI: http://dx.doi.org/10.1186/1746-1340-14-10.

Jäkel A, von Hauenschild P. Therapeutic effects of cranial osteopathic manipulative medicine: a systematic review. J Am Osteopath Assoc [Internet]. 2011 [cited 2018 Oct 16];111(12):685–93.

Moran RW, Gibbons P. Intraexaminer and interexaminer reliability for palpation of the cranial rhythmic impulse at the head and sacrum. J Manipulative Physiol Ther [Internet]. 2001 [cited 2018 Oct 16];24(3):183–90 DOI: http://dx.doi.org/10.1067/mmt.2001.113773.

Paulus S. The core principles of osteopathic philosophy. Int J Osteopath Med [Internet]. Elsevier; 2013 [cited 2018 Oct 16];16(1):11–6 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/J.IJOSM.2012.08.003.

Sommerfeld P, Kaider A, Klein P. Inter- and intraexaminer reliability in palpation of the primary respiratory mechanism within the cranial concept. Man Ther [Internet]. 2004 [cited 2018 Oct 16];9(1):22–9.

Weeks C, Ha T. Quebec osteopaths face dozens of charges, fines after undercover investigation – The Globe and Mail. Globe Mail [Internet]. Canada; 2017.