En la Universidad de Carolina del Norte hay una fábrica de mocos. Como un cuartel general de los Cazafantasmas, es un lugar en que no es difícil ver sustancias viscosas saliendo de cajas metálicas que, sin embargo, pueden salvar vidas.

Para las personas sanas, el moco es un aliado. Atrapa potenciales patógenos para que las vías aéreas puedan despachar insectos desagradables antes de que causen daño a nuestros pulmones. Pero para las personas con afecciones como la fibrosis quística (FQ) y con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el moco puede volverse demasiado espeso y pegajoso; toser no basta para aclarar las vías respiratorias. Se desarrollan infecciones que conducen a dolencias crónicas graves y muerte prematura.

Ahora, por primera vez, en la Facultad de Medicina de la UNC y la Universidad de Duke demostraron por qué la tos a menudo no puede separar el moco y separarlo del revestimiento de las vías respiratorias. Y mostraron cómo hacer que el moco sea menos espeso y menos pegajoso para que la tos se convierta en una ayuda terapéutica.

Máquina fabricadora de mocos

Máquina fabricadora de mocos sintéticos Mark Derewicz

El descubrimiento, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, ayuda a explicar cómo la fibrosis quística daña los pulmones con el tiempo y subraya la importancia de las terapias que alteran el moco lo suficiente como para brindar un alivio inmediato a las personas con esta dolencia. Al combinar una serie de disciplinas científicas desde la biología celular hasta la ciencia de materiales, los investigadores establecieron el sistema experimental más realista hasta la fecha para probar las propiedades mecánicas del moco en las enfermedades de las vías respiratorias, incluida la EPOC y el asma, que afectan a millones de personas en el mundo.

«Las herramientas desarrolladas en este estudio nos ayudarán a probar estrategias para mejorar la expulsión del moco en varias enfermedades importantes donde la eliminación falla», asegura el autor principal Brian Button, del Centro de Investigación y Tratamiento de Fibrosis Quística de la UNC.

El autor principal Michael Rubinstein, profesor en el Departamento de Ingeniería Mecánica y Ciencia de Materiales de la Universidad de Duke, explica que midieron «las fuerzas adhesivas que unen el moco al revestimiento de las vías respiratorias y las fuerzas de cohesión que mantienen el moco e identificamos varios agentes que son prometedores en la reducción de la fuerza de las interacciones adhesivas y cohesivas de la mucosidad».

En personas sanas, el moco es un 98% agua. Cubre las vías respiratorias para atrapar las partículas, incluidas las bacterias y otros microbios, antes de que lleguen a los pulmones. Menos del 1% moco ordinario consiste en proteínas largas y pegajosas, parecidas a una cadena, llamadas mucinas, que le dan a éste sus propiedades de gel. La fibrosis quística, la bronquitis crónica y otras enfermedades «muco-obstructivas» presentan una mucosidad más viscosa y elástica de lo normal, casi como gelatina, porque está cargada de mucinas. Puede llegar al 10% y la cantidad de agua disminuye al 79%. Si bien el moco en fibrosis quística aún es mayormente agua, incluso pequeños cambios en el contenido de moco pueden tener efectos drástico en la viscoelasticidad del moco.