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Los niños sienten que los adultos minimizan el problema del acoso escolar

Un estudio de la ONG Educo, diseñado y realizado con la colaboración de los más pequeños, muestra su visión sobre la violencia a los menores.

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Los niños sienten que los adultos minimizan el problema del acoso escolar

Los adultos minimizan el problema del bullying, piensan los niños. EP

Resumen:

“No se ponen en tu lugar”. “Los adultos piensan que al ser niño, tu opinión va a ser ridícula”. “Como eres un niño, tu opinión no vale”. Los adultos deberíamos repensar la forma en la que tratar la violencia infantil y, en particular, el acoso escolar. Esa es una de las conclusiones del informe “Érase una voz”, de la ONG Educo, que este año precisamente lleva por título “Si no me crees, no me ves”.

Tres de cada cuatro niños creen que los adultos no hacen nada para evitar la violencia hacia ellos – ya sea ejercida por otros adultos o niños -. “Creen que ni les escuchamos ni les creemos, que pensamos que es cosa de niños”, afirma Miriam Toral, responsable de movilización de Educo, “los adultos tenemos que observarles y creer más”. Dos de cada tres menores, además, piensan que la violencia contra ellos se produce porque los adultos creen que los niños son menos importantes que ellos.

Inseguros en las redes, en el colegio y en la calle

Los más de 900 niños de entre 10 y 13 años que han participado en el informe (tanto en su diseño como en las respuestas) creen que las redes sociales e internet son los espacios de mayor riesgo de violencia, pues más del 80% lo ve así. Sin embargo, aún más llamativo es que más de la mitad sitúe el colegio como un espacio de inseguridad. “Es muy preocupante que un espacio que debe ser de aprendizaje y donde los niños pasan muchas horas, lo perciban como de riesgo”, explica Toral.

En el colegio, el 70% de los niños creen que hay espacios “ciegos” donde alguien puede ser maltratado sin que nadie se entere.

Especialmente los lavabos, pero también rincones del patio. Y tampoco es seguro el parque o el centro de la ciudad, ya que cerca del 60% cree que son entornos de riesgo. “Los espacios donde los niños pasan la mayoría de su tiempo no son seguros”, lamenta Toral.

Respecto a quién les agrede, destaca que un 18,5% cree que los amigos o conocidos de sus padres, seguido por un 17,9% de los políticos – creen que ni les escuchan ni les tienen en cuenta en sus políticas, después un 15,6% acusa a los profesores de esas agresiones y un 14,5% a los padres.

¿En quién confiar? En mamá

Las madres son las personas en quién más confían a la hora de pedir ayuda ante una situación de violencia. El 43,2% acudiría directamente a ella, mientras que el 34,9% lo haría a los dos y sólo – en comparación – un 13,1% se lo contaría en primer lugar a su padre. Ni los amigos, la policía, otros familiares o profesores serían los elegidos para contarlo.

Por su parte, los niños creen que lo que ellos pueden hacer empieza por no ser cómplices, hablar a los propios niños de sus derechos y demostrarle cariño y afecto. La mitad cree que puede “meterse” para detener directamente una pelea o defender a la víctima. Sobre los adultos, especialmente creen que pueden escucharles alertar de las situaciones de violencia.

Niñas más empáticas, niños más combativos

Los niños son conscientes de las desigualdades entre ellos y ellas y mantienen actitudes algo distintas frente a la violencia. Todos creen que la violencia afecta más a las niñas (y mujeres) y que los prejuicios machistas afectan al control de sus vidas. Ellos son más partidarios de huir o responder de la misma manera a la agresión, mientras que ellas creen que si ven una situación de violencia hay que informar.

Los niños son muy conscientes de las consecuencias de la violencia en la infancia y piensan que las secuelas, como la pérdida de la autoestima, se mantienen en el tiempo. También creen que ser víctima provoca sentimientos de inferioridad. Cuanto más cercana sea la persona que agrede, piensan, mayor será el daño y dejará más huella.

Toral incide en que urge aprobar una ley para erradicar la violencia contra la infancia. Un problema que, según recoge el informe con datos de Naciones Unidas, costó la vida a 82.000 adolescentes en 2015. También se hace necesario mejorar la información que llega a los pequeños, pues más de la mitad no conoce la Convención sobre los Derechos del Niño.