Seguramente el verano es la época del año en que más comemos fuera de casa. Llega el buen tiempo y las terrazas de bares y restaurantes proliferan por todas las ciudades y pueblos españoles. Y si encima estamos en la costa, a ellas hay que sumar los chiringuitos y demás bares cercanos a la playa, en los que siempre hay alternativa para desayunar, comer o cenar. Eso sí, siempre sin perder de vista la salud.

Actualmente todos los establecimientos vigilan las características higiénicas de los alimentos y, cada vez más, se preocupan de informar de la presencia de alérgenos, aun cuando la proporción de personas con alergias no sea demasiado grande. Pero, ¿qué hay de las características nutricionales de los platos que sirven los restaurantes? ¿Puede una persona con diabetes, obesidad o enfermedades del corazón, hacer una dieta adecuada en la mayoría de los restaurantes? ¿Se pueden encontrar en la carta platos que no sean perjudiciales para su salud?

Según explica el doctor Gonzalo Martín Peña, jefe de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional, muchos restaurantes tienen en sus cartas primeros platos, que en una dieta normal, serían considerados más bien segundos; en la carta no disponen, por ejemplo, de una ensalada sencilla que consista sólo en verduras y hortalizas. Es raro encontrar una legumbre como primer plato y menos como segundo.

«En los segundos platos, afortunadamente, es más factible que casi siempre haya algún pescado, aunque una preparación sencilla a la plancha ya es menos frecuente, pero en los postres es excepcional ver fruta. A veces encontramos algún sorbete pero casi siempre hay un buen surtido de tartas ricas en azúcares, harinas refinadas, grasas saturadas, lo más perjudicial para una persona con obesidad o diabetes», afirma Martín Peña.

Este especialista se queja del pan, dado que «muchos restaurantes no ofrecen auténtico pan integral, más saludable que el pan blanco, y con frecuencia el pan está poco cocido o crudo, lo que lo hace indigesto o mal tolerado por las personas sensibles al gluten».

Consejos para no destrozar la dieta en verano

En cualquier caso, comer fuera no ha de significar comer mal y el verano tampoco debe ser la excusa para dejarnos llevar en nuestra dieta, sobre todo porque luego en septiembre muchos quieren enmendar y “siempre es mejor ser constantes en unos hábitos alimenticios saludables”, insiste Martín Peña.

Este experto de Ruber Internacional recuerda que no es necesario dejar fuera ningún alimento durante el verano, sino limitar y tener cierto control de consumo de algunos, sobre todo de aquellos en los que abunden fundamentalmente las grasas o azúcares. Y con tanto calor es importante hidratarse, seguro que muchos lo tienen en cuenta y, de hecho, es lo que más hacen muchos cuando están en cualquier terraza. Eso sí, cuidado con la ingesta de bebidas alcohólicas, avisa.

Y para terminar nos deja una reflexión personal: Cuanto más sofisticado y caro sea el restaurante, más difícil resultará encontrar platos saludables. “Muchas veces será más fácil hacer una dieta saludable en bares y restaurantes modestos que en los establecimientos de varios tenedores”, concluye.