Apatía, irritabilidad, frustración, depresión… ¿te suena de la vuelta de la vacaciones? Entonces es que has sufrido en alguna ocasión el llamado síndrome postvacacional.

Este síndrome se enmarca dentro del llamado ‘trastorno desadaptativo’. Es un estado emocional que afecta a determinadas personas después de un periodo de descanso en su actividad habitual cuando tienen que regresar de nuevo a la rutina. Este trastorno se puede presentar a cualquier edad, aunque los estudios apuntan a que se da con más frecuencia en personas entre 30 y 45 años.

No obstante, «cada vez más nos vamos encontrando a personas próximas a la jubilación con un síndrome postvacacional bastante acusado», apunta la doctora Mercedes Gómez Crespo, especialista del servicio de psicología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, quien indica que «esto se debe a que las personas de más edad siguen teniendo inquietudes y se muestran muy activas, dado que en la actualidad hay un mejor estado de salud y se viven más años».

También existen ya casos de síndrome postvacacional en adolescentes y escolares de más corta edad. En estos grupos, la posible causa sería la intensa carga lectiva que llevan los estudiantes entre la escuela y las extraescolares. A más corta edad, el signo más común es la irritabilidad y la dificultad para conciliar el sueño.

Con frecuencia, la adaptación se produce en unos días, si bien si los síntomas se extienden más allá de dos o tres semanas y reanudar las tareas supone altos niveles de estrés, se debe plantear acudir a un especialista.

Cómo prevenir el síndrome postvacacional

Para evitar en la mayor medida posible estos estados generados por el síndrome postvacacional, la especialista recomienda hacer ejercicio físico, ya que se segregan endorfinas, que es una hormona reguladora del estado de ánimo positivo, que aporta bienestar al cuerpo y a la mente y ayuda a mejorar nuestra salud.

Una dieta equilibrada rica en triptófanos –pollo, queso, huevo o legumbres, entre otros– ayudará a aumentar los niveles de serotonina como precursora de una hormona, que es la melatonina, fundamental para conciliar el sueño y regular los estados emocionales.

El síndrome postvacacional también puede afectar a los adultos con la vuelta al cole de sus hijos. Para estos casos, se recomienda que se realice alguna actividad fuera de casa durante las horas en la que los niños están en el colegio.

En cualquier caso, Gómez Crespo asegura que el mejor modo de prevenir el síndrome postvacacional es realizar durante todo el año actividades placenteras con familia y amigos, «aprovechando cualquier momento de descanso para tener unas ‘minivacaciones’, además de procurar llevar una dieta equilibrada, una actividad física moderada y una buena higiene del sueño. Tratar en la medida de lo posible ver el lado positivo de nuestras ocupaciones, teniendo una actitud optimista y favoreciendo dicha actitud en los demás».