Cada tarde, las campanas resuenan en el Palmar de Troya y el camino se llena de fieles que acuden al oficio. Durante cuatro horas, rezan de rodillas en la Basílica Catedralicia de Nuestra Madre del Palmar Coronada, una imponente catedral con 12 cúpulas que impone a quienes la ven desde la carretera Écija-Sevilla. Son los últimos seguidores de la que se considera la secta “más nuestra”, la iglesia palmariana, una escisión herética de la Iglesia Católica cuyo origen está en 1968.

Aquel año, cuatro niñas del pueblo recogían flores en una finca cuando supuestamente se les apareció la Virgen sobre un pequeño arbusto. Pronto, empezaron a desfilar por aquel lugar creyentes y videntes que aseguraban tener apariciones y entrar en éxtasis. Era el germen de la iglesia palmariana, que sin embargo no despegaría hasta unos años después con la irrupción de Clemente Domínguez, quien se autocoronó papa y quien conseguiría que el movimiento se expandiera de forma internacional.

Desde entonces riqueza, poder, oscurantismo, escándalos y abusos han ido conformando la leyenda de esta secta hermética cuyos secretos – o al menos parte de ellos – descubre ahora El Palmar de Troya. Verás cosas y si no, dirás que has visto. El equipo del director Israel del Santo ha pasado un año investigando en el municipio sevillano y hablando con testigos y protagonistas hasta ser bienvenidos en la basílica. “Somos los únicos que hemos conseguido que el papa del Palmar nos invite a un oficio. Y estamos orgullosos de ello”, afirma Del Santo.

Sin cámaras ocultas

“Nosotros renunciamos a cámaras ocultas o a grabar en el interior de la basílica”, explica el director del documental de cuatro capítulos que Movistar estrena el jueves 6 de febrero, que optó junto con su equipo por ganarse la confianza de los participantes a base de horas. Su análisis les dejó un pueblo “lleno de grises”. “Palmarianos y no palmarianos llevan conviviendo bien todos estos años. Hay algunos fuera que cuando ven que les llega la hora vuelven, gente que está dentro y duda y gente fuera a la que le pasa lo mismo. También hay gente dentro que tiene información suficiente para saber que algo falla ahí dentro pero no salen por diversos motivos”, asegura Daniel Boluda, subdirector del documental.

Imagen del documental ‘El Palmar de Troya’ de Movistar+.

A la convivencia, dicen, han contribuido varios factores. “La gente que vivió la época las recuerda con cierto cariño. Aunque hablen mal de la secta, reconocen que en el 68 ‘pasó algo’”, afirma Boluda. “Hay que recordar que la construcción de la basílica duró 15 años y produjo una espectacular bajada del paro en el pueblo. Carpinteros, albañiles, proveedores, para la comida… se creó una simbiosis maravillosa y esta iglesia puso al pueblo en el mapa”, añade Del Santo.

La figura de Clemente Domínguez

El despegue del Palmar no se entiende sin la figura de Clemente Domínguez, quien en 1969 afirmó tener su primera aparición en la Alcaparrosa. “Su caso debería estudiarse en las escuelas de Marketing”, afirma Boluda, “enseguida tradujeron sus mensajes y los distribuían en lugares de apariciones en España y fuera, donde sabían que había gente predispuesta a creer en apariciones. Así consiguieron tantos adeptos y hoy la Iglesia palmariana tiene más seguidores en Irlanda o Alemania que en Sevilla”.

Domínguez consiguió que un obispo católico vietnamita le ordenara obispo

Domínguez, que perdió los ojos en un accidente de coche en 1976, consiguió dos años antes que un obispo vietnamita de la Iglesia Católica le consagrara obispo (aunque luego el vietnamita se retractara) y comenzó a ordenar obispos. Fue a la muerte del papa Pablo VI cuando Domínguez aseguró que una visión le había ordenado autoproclamarse él mismo papa de la Iglesia. Desde entonces los palmarianos tienen su propio pontífice (considerado antipapa por la jerarquía eclesiástica) y aseguran que la sede de Pedro se ha trasladado de Roma a Sevilla.   

El medio siglo de vida en esta secta se refleja en el documental desde los testimonios de protagonistas, obispos palmarianos y un testimonio clave, el de Ginés Jesús Hernández, el que fuera el tercer papa palmariano y quien dejó la secta en 2016 y denunció que “desde el principio todo fue un montaje”.

Hernández desveló intrigas internas, luchas de poder y evasiones fiscales de las múltiples donaciones que ha recibido la secta a lo largo de los años. “Antes del euro vi donaciones de 250.000 dólares mes tras mes de una sola persona”, denunció un ex palmariano anónimo en El País en 2016.

Abusos psicológicos

Sin embargo, si algo ha querido transmitir Del Santo es el abuso psicológico que esta secta ha inflingido a sus adeptos y que se ve a través de las recreaciones que se combinan con los testimonios en el documental. Lo más duro tiene que ver con el abuso psicológico, porque el abuso sexual no es una violación a lo perros de paja, es más un control mental, un condicionamiento, un cierto ambiente. Uno de los psicólogos del reportaje lo explica perfectamente, el consentimiento sexual solo se puede prestar en libertad y ahí dentro no son libres”.

Imagen del documental ‘El Palmar de Troya’ de Movistar+.

Precisamente Miguel Perlado, uno de los psicólogos que aparecen en el documental coincide en el brutal abuso psicológico que han sufrido los miembros de la secta. “He tratado a antiguos palmarianos con temores muy intensos, muchísima desconexión. Es una secta muy destructiva”.

“Es una secta muy nuestra y lo que ha trascendido de ella es su aspecto esperpéntico que quizás ha minimizado el daño que sin duda ha sido muy grave”, concluye el psicólogo, que afirma que el equipo de Del Santo ha realizado “un trabajo excelente para poner en contexto un grupo sectario internacional”.