Vida Sana

La doble tragedia de la España vacía

Alcaldes de comarcas como la soriana de Pinares Altos temen que la crisis económica derivada del coronavirus agrave el problema de la despoblación que sufren en sus municipios y piden al Gobierno que tenga en cuenta esta realidad

Bomberos y agentes medioambientales, preparados para desinfectar la residencia de mayores de Vinuesa (Soria).

Bomberos y agentes medioambientales, preparados para desinfectar la residencia de mayores de Vinuesa (Soria). FOTO CEDIDA

Alberto Abad empieza a recobrar un cierto optimismo. «Hace seis días que no toco la campana a muerto», cuenta gráficamente al periodista el alcalde de Duruelo de la Sierra, localidad soriana de menos de 1.100 habitantes que en las últimas semanas ha sufrido el zarpazo del coronavirus: entre marzo y los dos primeros días de abril se han contabilizado 13 fallecimientos, dos veces más que un mes normal.

También se han registrado brotes importantes en Covaleda y Vinuesa, otros de los pueblos que integran la comarca de Pinares Altos junto a Molinos de Duero, Salduero y Montenegro de Cameros. Se trata de un territorio en el que viven 4.000 vecinos y en el que la covid-19 se ha manifestado con gran virulencia si se pone en relación el volumen de población con el número de contagiados.

«Hemos tenido un brote muy importante, pero pienso que el pico ya lo hemos pasado. Hablo con los vecinos y los que han tenido fiebre se están recuperando», celebra Alberto Abad (PSOE). Según los datos que maneja el regidor, al menos cinco de los 13 fallecidos en dicho periodo habían dado positivo. Es posible que algunos de los ocho restantes también hubieran resultado infectados por el virus, certeza que no se tiene al no haberse hecho los test de detección.

El alcalde de Duruelo de la Sierra centra estas semanas sus esfuerzos en desplegar todos los medios que ayuden a contener la propagación del coronavirus, que ha hecho estragos en la residencia de mayores de la localidad (ocho han fallecido en las últimas semanas). Pero no puede disimular su preocupación por el futuro económico y el previsible agravamiento del problema de la despoblación que ya sufren.

Aún está fresca en esta localidad soriana la elevada factura que supuso la última crisis económica, que se llevó por delante gran parte de la industria local del mueble. En 2008, año en que tuvo lugar la caída de Lehman Brothers y se inició la gran recesión a nivel mundial, 1.345 personas integraban el padrón de Duruelo de la Sierra. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cifra cayó a 1.090 al cierre de 2019, lo que supone una disminución del 19 % en una década.

«Población que se pierde»

«Yo lo he sufrido. A Duruelo venía gente a trabajar de otros pueblos cercanos y, cuando el mueble se vino abajo, vinieron a por ellos de ciudades más grandes porque es gente que sabía trabajar. Y eso es población que se pierde», lamenta el regidor, a punto de cumplir su quinto año al frente de la Alcaldía.

La localidad sigue viviendo fundamentalmente de la madera merced a la actividad de varios aserraderos y un par de empresas de muebles que lograron mantenerse. «Después de esto, España no va a ser la misma. ¿Alguien sabe qué va a pasar? Eso es lo que me preocupa», añade Abad (54 años).

En su opinión, el Gobierno tendría que tener presente las poblaciones de menos de 5.000 habitantes en los planes que está diseñando para tratar de minimizar las consecuencias económicas y sociales derivadas del coronavirus. En el caso de Duruelo de la Sierra, la solución pasa -a su juicio- por que se vuelvan a conceder ayudas para el cuidado de la masa forestal, lo que generaría posibilidades laborales y evitaría que vecinos tuvieran que dejar el pueblo.

Alcaldes de comarcas como la soriana de Pinares Altos temen que la crisis agrave el problema de despoblación que sufren sus municipios

«Tenemos una de las masas forestales mayores de Europa y que ayuda a quitar la polución de ciudades como Madrid, pero nos tiene que llegar dinero para limpiarla. Hace falta cortar árboles viejos y plantar nuevos, podar, entresacar, hacer cortes por plagas… Antes venía dinero de la Junta de Castilla y León para hacer estos trabajos, pero ya no llegan esas ayudas», razona.

Esa queja también la formula el alcalde de la cercana localidad de Vinuesa, Juan Ramón Soria (PP). De 39 años, estudió Empresariales y Administración y Dirección de Empresas en Soria y ahora intenta una tarea hercúlea: intentar frenar la despoblación en su pueblo (855 vecinos). En los últimos años, Vinuesa ha perdido 222 habitantes, una quinta parte del total.

«El trabajo y la industria siempre han estado relacionada con el monte. Si lo mira bien, es la zona que menos incendios tiene porque lo cuidamos. Pero no se nos ayuda en ningún sentido. Para cortar la madera, tienes que dar 15.000 pasos cuando podía ser más simple, tampoco tenemos acceso a la PAC porque no se considera zona de pastos… Es una tras otra y es difícil. El monte no se cuida ni se limpia solo y pasaremos de no haber incendios a que los haya. Entonces nos llevaremos las manos a la cabeza y nos preguntaremos qué hemos hecho mal», expone Soria.

Foco en la residencia de mayores

En Vinuesa, el brote de coronavirus fue anterior al de Duruelo y se focalizó en la residencia de mayores, posiblemente por visitas registradas antes del confinamiento. «Del 20 al 29 de marzo salíamos a un muerto por día», recuerda el regidor. Éste desconoce la cifra total de contagios en el municipio al no haberse realizado las pruebas diagnósticas.

El aislamiento de habitaciones con residentes que presentaban síntomas compatibles con la covid-19 y las desinfecciones que se han realizado -entre ellas la realizada por la Unidad Militar de Emergencias (UME)- han permitido estabilizar ya la situación. «Fuera de la residencia, los positivos han sido en personas más joven y los casos han sido más leves», añade.

Tampoco conoce con exactitud el número de afectados en Covaleda -la cabecera de la comarca de Pinares- el alcalde del municipio, José Llorente (PSOE). Él cifra en una población de entre 110 y 120 residentes en los seis pueblos la que se está controlando desde el centro de salud, si saber con precisión cuántos vecinos han fallecido a causa del coronavirus. «El brote ha sido fuerte en toda la comarca», reconoce.

La pérdida de población es patente también en esta localidad, que ha pasado de tener un censo de 2.059 personas en 1999 a 1.680 a 1 de enero de este año (un 19,5 % menos). «Los servicios cada vez son más básicos, el trabajo está más encaminado al sector primario y la gente persigue otro nivel de vida que no encuentra en los pueblos. Nosotros estamos trabajando por los sectores secundario y terciario y el turismo va a resultar afectado por esto. Tenemos un entorno que es de lo mejor que hay en España; esperamos que la gente venga», indica.

837 casos en Soria

Junto con Almazán, la comarca de Pinares Altos es de las zonas de Soria más afectadas por el coronavirus. Según los últimos datos facilitados por la Junta de Castilla y León, en esta provincia se contabilizan 837 casos confirmados, el 8,73 % de los que se han registrado en la comunidad.

Con una población 14 veces inferior a la de Cádiz, Soria presenta un número de contagios similar a la de esta provincia andaluza (881) pero le dobla en número de fallecimientos por el virus (64 frente a 31), lo que da una idea de la incidencia que dstá teniendo la infección.

Como se ha constatado en Castilla-La Mancha, el número total de defunciones por la covid-19 en Soria podría ser superior al que muestran los datos que maneja la Administración autonómica. Según ha podido conocer El Independiente, sólo en el Registro Civil de Soria capital se han inscrito 194 fallecimientos en marzo, cifra que casi triplica la de la media mensual. La incógnita es cuántas de esas defunciones tienen como causa el coronavirus.

Fallecimientos estimados y registrados en Castilla y León del 18 de marzo al 6 de abril.

Según los datos que arroja el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (Momo), que utiliza la información que proporcionan diariamente los 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, en Castilla y León se observaron 2.004 defunciones por encima de las estimadas entre el 18 de marzo y el 6 de abril: 3.244 frente a 1.240.

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