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Así se cura la lesión más frecuente de los accidentes de moto: el brazo de trapo

‘El brazo de trapo’ o lesión del plexo braquial es una de las lesiones más frecuentes entre los motoristas

Retratos Tamayo

El plexo braquial es un grupo de nervios que envía señales desde la médula espinal hasta el hombro, el brazo y la mano, pudiendo afectarse muchísimo durante un grave accidente automovilístico.

“Esta red de nervios proporciona movimiento y sensibilidad al hombro, al brazo, al antebrazo y a la mano. Por ello, cualquier lesión en esta zona es capaz de inmovilizar la extremidad afectada que, de no solucionarse a tiempo, puede convertirse en una afectación irreversible, aunque la cirugía puede solucionarlo”, advierte el doctor Ghassan Elgeadi, Jefe de Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud San José.

Así, el especialista destaca que las lesiones del plexo braquial más graves suelen ser consecuencia de accidentes de coche o de moto, y se producen cuando estos nervios se estiran, se comprimen o, en los casos más graves (como los accidentes automovilísticos), se desgarran o se desprenden de la médula espinal.

 “Mediante la realización de técnicas quirúrgicas de alta complejidad se consigue que los pacientes con patología de nervio periférico de miembro superior recuperen la fuerza y sensibilidad de mano, codo y hombro, y vuelvan a realizar de manera independiente actividades cotidianas como comer, vestirse o conducir, entre otras”, celebra el doctor Elgeadi.

Según indica el doctor, algunas de las patologías tratadas por su equipo son la lesión de plexo braquial antes citada, aunque también el síndrome del desfiladero torácico, el síndrome de la costilla cervical, la parálisis del nervio espinal, el síndrome de Parsonage-Turner, la muñeca péndula por afectación de nervio radial, el síndrome de canal radial, y las secuelas espásticas tras accidentes cerebrovasculares, entre otras.

La relación con los deportes de contacto

En el caso concreto de las lesiones de plexo braquial que nos atañen en este artículo, el experto recuerda que las lesiones leves en la zona pueden ocasionarse durante los deportes de contacto, como el fútbol o la lucha, por ejemplo. “En estos casos esos nervios plexo branquiales se estiran o se comprimen, pudiendo producir los siguientes síntomas: entumecimiento y debilidad del brazo, sensación de ardor o parecida a descarga eléctrica que irradia hacia el brazo; que pueden durar segundos, minutos, aunque en otras personas incluso”, detalla.

Ahora bien, los casos más graves, según prosigue el doctor Elgeadi, tienen lugar generalmente ante accidentes de moto o de coche, y son resultado de lesiones que dañan gravemente los nervios, o incluso los rasgan o los rompen. “La más grave se produce cuando la raíz del nervio se desprende de la médula espinal”, precisa, al tiempo que recuerda que sus síntomas son: debilidad o incapacidad de usar ciertos músculos en la mano, el brazo o el hombro; dolor intenso; falta total de movimiento y de sensibilidad en el brazo, hombro y mano.

“Las deficiencias y limitaciones funcionales en hombro, codo, muñeca y manos son motivo frecuente de consulta en esta unidad. Cuando esta limitación está causada por la lesión, traumatismo o patología de un nervio, es necesario un correcto enfoque diagnóstico y terapéutico, por lo que no se debe dudar a la hora de consultar con un experto, ni de acudir a los centros sanitarios a pesar de la pandemia”, resalta el doctor.

Y es que las instalaciones sanitarias son hoy seguras frente al contagio de COVID-19 al haber diseñado circuitos limpios del virus SARS-CoV-2, al mismo tiempo que algunos hospitales, como el Quirónsalud San José, cuentan con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita su cumplimiento de los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia.

Si no se resuelven a tiempo, estas lesiones pueden causar problemas temporales o permanentes como dolor o atrofia muscular

doctor Ghassan Elgeadi

“Estas lesiones neurológicas pueden ser diagnosticadas en fase aguda o crónica teniendo el agravante en ambos casos de que el paciente se encuentra en una situación muy invalidante”, añade el experto del Hospital Quirónsalud San José.

Es más, resalta que, de tratarse con tiempo suficiente muchas lesiones del plexo braquial tanto en niños como en adultos, éstas se curan sin que haya daños permanentes. No obstante, lamenta que algunas lesiones pueden causar problemas temporales o permanentes como dolor o atrofia muscular, “de no resolverse a tiempo”, según insiste.

Cirugías largas y complejas

A su vez, recalca que las técnicas quirúrgicas que se emplean en estas cirugías complejas exigen un alto nivel de preparación profesional en conocimientos, habilidades microquirúrgicas y actualización científica continua: “Las técnicas son variadas e incluyen una sutura nerviosa, reconstrucciones microquirúrgicas con injerto nervioso extraído del propio paciente, injertos nerviosos libres vascularizados y técnicas de neurotización, que consisten en reactivar el nervio afectado con fascículos nerviosos del nervio sano”.

Según apunta, estas cirugías son “largas y complejas”, dependiendo de la técnica utilizada, y a veces se complementan con transferencia de tendones para dar función a los músculos paralizados para complementar la cirugía nerviosa.

“En el postoperatorio se colocan férulas inmovilizadoras hasta que las suturas o injertos nerviosos han cicatrizado. El retorno a la vida cotidiana irá en proporción a la recuperación funcional que puede estar en tono a los 6 meses, pues se complementa con un proceso de rehabilitación”, sentencia el especialista.