Nos quejamos de esta pandemia, pero habría que vernos en la primera mitad del siglo XIX. Decenas de miles de personas completamente sanas morían pocas horas después de tener los primeros síntomas de cólera. Las autoridades científicas, impotentes, echaron la culpa a las «miasmas», una expresión usada seguramente por los padres o abuelos del lector. Afortunadamente, la ciencia ha avanzado y aunque se ha evidenciado que seguimos indefensos, lo somos bastante menos. También se han investigado con rigor las medicinas tradicionales y las posibilidades terapéuticas de sustancias naturales. En ese campo encontraremos a personas como Carmen Salgado, que no piensa en amuletos cuando se trata de salud.

Pregunta.- La medicina natural parece que está de moda…

Respuesta.- Es nuestra Historia. Hasta el desarrollo de la química industrial el ser humano se ha curado con lo que tenía alrededor y es lo que ha permitido que sigamos en este planeta. De hecho, tenemos mucha tradición milenaria de culturas como la oriental, o la fitoterapia, el uso de plantas, que tiene más de 5.000 años. En este siglo tenemos que ir hacia una medicina biológica, que nos permita incrementar nuestra capacidad de respuesta.

P.- ¿Cómo es que hace décadas lo natural no tenía tanta difusión?

R.- La farmacología química es muy del siglo XX, pero estamos en el XXI. Ahora nos hemos dado cuenta de que la química no es la única solución. Es una evolución, igual que ha ocurrido con la tecnología o los vehículos.

P.- Y con la importancia que se le da ahora a la imagen, acudirá mucha gente a consulta buscando adelgazar. ¿En medicina natural existen «dietas milagrosas»?

R.- No, no. Existen hábitos saludables. Existe la alimentación hipotóxica sana, y aunque es verdad que hay dietas terapéuticas para conseguir beneficios concretos, no existen los milagros. Para estar en «normopeso» y con energía hay hábitos de ejercicio, de emociones y pensamientos, y los alimentarios.

P.- Pues hay personas que tienen fe ciega en las dietas comerciales milagrosas pero luego son escépticos con la medicina natural. ¿No es paradójico?

R.- Aquí hay un suelo científico con estudios publicados sobre el uso de determinadas sustancias naturales, y no están en revistas de magia.

P.- Parece que el interés por estas terapias ha aumentado en los últimos años. ¿Se nota en el día a día de una naturópata?

Nunca me he arrepentido de trabajar con estímulos naturales porque es el futuro y funciona

Carmen salgado

R.- Desde que empecé en esto hace 18 años hasta ahora, el auge ha sido tremendo. Y ahora no solamente por la pandemia, sino por la preocupación (y ocupación) general por una alimentación equilibrada. Cada día hay más personas a las que no les pasa nada, pero vienen a verme porque sencillamente quieren comer bien, vivir más, o envejecer mejor.

P.- En el último año, ¿ha habido muchas personas que acuden a la naturopatía para evitar el coronavirus o curarse síntomas?

R.- Estamos viendo desde hace unos seis o siete meses el Covid persistente, con agotamiento, dolores de cabeza o desarreglos menstruales en mujeres. Hay estímulos naturales que ayudan al reequilibrio. Los fármacos bloquean la respuesta natural y la suplementación alimenticia busca ir a favor de ella y la modula. No es la panacea, pero ningún tratamiento lo es. Hay que complementar ambas cosas, no creo en las «alternativas».

P.- Ahora que llega el frío, ¿tenían razón nuestras madres cuando nos daban zumo de naranja para los resfriados?

R.- Sí, lo que ocurre es que la cantidad de vitamina C que contiene un zumo o un kiwi no es una dosis terapéutica, pero está muy bien que la gente se de cuenta de que la alimentación ayuda a equilibrar el organismo y curarte. Es muy eficaz el propóleo, que es lo que las abejas han usado siempre para que no se infecte la colmena y Stradivarius para evitar que se estropease la madera de los violines.

P.- Se intentó regular por Ley la medicina natural. ¿Ha tenido éxito la iniciativa?

R.- En España, no. En otros países está completamente regulado, como en Inglaterra, Alemania, o incluso nuestros vecinos de Portugal. Aquí no. Y lo exigimos. Yo estudié en un centro privado que seguía los planes de Bolonia, con créditos universitarios. Como todos, tengo mi título privado en naturopatía y somos los primeros interesados en que esto se regule. Y es incontenible. Las personas ven, por ejemplo, que pueden llevar mucho mejor los tratamientos, y no se puede poner puertas al mar.

P.- Ahora que muchas personas se han replanteado su futuro ¿Qué puedes decir a alguien que se lo plantea como una salida profesional?

R.- Que busquen buenos centros para aprender, con un buen contenido. En estos 18 años, y a pesar de haber estudiado farmacia, no me he arrepentido ni un solo día de haberme dedicado a trabajar con estímulos naturales. Primero porque siento que es el futuro, segundo porque ayudas a las personas y tercero, porque funciona.