La alimentación cotidiana está plagada de reglas contradictorias que han llevado a numerosas personas a eliminar grupos de alimentos fundamentales. Entre los más señalados encontramos a los hidratos de carbono, un tipo de alimento criticado desde hace años por ser promotor del aumento de peso y de enfermedades. No obstante, un análisis pone de manifiesto que incluir los hidratos de carbono en la dieta constituye el cimiento para tener energía, constancia o para llevar hábitos sostenibles, especialmente dentro de un patrón dietético mediterráneo.

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Hidratos de carbono y energía

Los hidratos de carbono son los que proporcionan la energía requerida por nuestro organismo para poder funcionar adecuadamente, desde primera hora de la mañana. De ellos, el cuerpo los transforma en la fuente de energía necesaria para los músculos y el cerebro, para que estos puedan mantener la concentración y la actividad física sin las oscilaciones típicas que produce la ausencia de una fuente inmediata de energía para hacer frente a la demanda física y psíquica.

Impacto en el bienestar

Si escasean los hidratos de carbono tienden a aparecer la sensación de cansancio, la no motivación y, por último, una tendencia mayor a picar productos menos saludables. Introducirlos con asiduidad ayuda a estabilizar el apetito y a seguir una rutina de alimentación más equilibrada y más realista.

Hidratos de carbono saludables

No todos los hidratos realizan la misma función. Las versiones integrales (que sí que suelen conservar fibra, vitaminas y minerales) favorecen la digestión y alargan la sensación de saciedad. Pan, pasta o arroz integrales son mejores que las opciones refinadas en el día a día.

Calidad antes que cantidad

No se trata de eliminar los alimentos, sino de mejorar las elecciones. Optar por los cereales integrales, las legumbres, y los pseudocereales te permite disfrutar de platos apetitosos y prácticos sin prescindir de la nutrición y del gusto.

Una dieta equilibrada

Podemos hacer que una preparación sencilla puede ser una comida completa si dominamos los ingredientes con tal fin, o lo que es la misma cosa, el contenido de cada preparación. La combinación de un pan integral y vegetales, grasas saludables, proteínas vegetales, resulta en un plato saciante, práctico y muy rápido de hacer en un par de minutos.

Ensaladas como opción principal

Las ensaladas no necesariamente han de ser una guarnición. Incorporando hidratos de buena calidad, legumbres y semillas, podemos convertirlas en platos únicos que permiten que se atenúen las necesidades energéticas y nutricionales de una comida completa.

Incorporar los hidratos de carbono en la alimentación también proporciona un hecho interesante: la adherencia a largo plazo a la dieta es más fácil. Las dietas rigurosas suelen ser fallidas, ya que frustran y son abandonadas con facilidad. Cuando el plato incluye alimentos familiares de fácil acceso, el proceso de cambio es más sencillo. Cocinar rápido, organizar la alimentación con productos típicos (integrales o no) o introducir la idea de horarios flexibles en el momento de las comidas contribuyen a crear constancia. Esta estrategia reduce la angustia frente a la comida y mejora la relación con lo que se come día a día.

Además, una adecuada ingesta de carbohidratos favorece el rendimiento tanto físico como mental. De esta forma se va construyendo una alimentación equilibrada, variada y sostenible, que casa perfectamente con la vida real.

Incorporar estos alimentos sin miedo permite disfrutar más en la mesa, mientras se cuida la salud al mismo tiempo. El equilibrio cada día nace de las decisiones simples y, a su misma vez, repetidas. La buena elección de los hidratos de carbono permite también renacer a través de la energía, facilita la organización de la semana y favorece la creación de unos hábitos que perduran con el tiempo.

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