En España las uvas están directamente relacionadas de una forma casi automática con la nochevieja, de tal forma que, de manera sistemática, más de siete millones de personas las ingieren de la mano de las campanadas como emblema de la suerte y de los buenos propósitos de cara al año nuevo que comienza. No obstante, esta fruta es mucho más que esta costumbre puntual, ya que las uvas presentan un valor nutricional completo y unos beneficios reales para la salud que justifican su consumo durante todo el año y no únicamente en una fecha señalada por la costumbre.
Las uvas como alimento diario y saludable
Las uvas aportan vitaminas como la C y la K, minerales como el potasio y una mezcla natural de agua y fibra que contribuye al buen funcionamiento de nuestro organismo. De bajo contenido graso y de rebajado contenido calórico, se incluyen con facilidad en una dieta omnívora, variada y equilibrada. Su composición alimenticia ayuda a mantener la energía diaria sobre la base de alimentos naturales, evitando así los productos ultraprocesados y los azúcares añadidos.
Antioxidantes que protegen el organismo
La piel de las uvas presenta una serie de antioxidantes, principalmente compuestos por el resveratrol y por los flavonoides. Estos nutrientes contribuyen a la salud del sistema circulatorio, pues reducen la inflamación y ayudan en la defensa contra el deterioro celular. Un consumo común y habitual de las uvas, aumenta las defensas naturales del cuerpo y favorece un envejecimiento más homónimo y beneficioso desde dentro del organismo.
Beneficios de las uvas
Apoyo al corazón y la circulación
Las uvas contribuyen a una mejor circulación sanguínea debido a su efecto vasodilatador. El potasio normaliza la presión sanguínea y disminuye la tensión en el sistema cardiovascular. Incorporar esta fruta a la dieta habitual va a ayudar a reducir el riesgo de problemas en el corazón y favorece la salud de las venas y las arterias.
Digestión ligera y efecto depurativo
Gracias a su alta proporción de agua y de fibra, las uvas favorecen el tránsito intestinal y combaten el estreñimiento, tanto el agudo como el crónico. Su efecto diurético facilita, además, la eliminación de líquidos y toxinas, lo que contribuye al buen funcionamiento del hígado y de los riñones dentro de una dieta equilibrada.
Incorporar uvas a la dieta habitual
La energía producida por el azúcar natural de la uva, así como las vitaminas y minerales que aporta, es de rápida absorción y su importancia reside en que, para mantener una alta capacidad de concentración, para mejorar el ánimo y para poder afrontar los esfuerzos de la actividad diaria del día, resulta muy útil. Ya que, como tentempié o como postre, la uva ayudará a evitar que podamos caer en bajadas de energía habituales de una mala alimentación.
Versatilidad en la cocina diaria
Las uvas se pueden consumir de forma fácil y sencilla. Se pueden comer solas, en ensaladas, como acompañamiento en platos salados o en recetas dulces ligeras. Su polivalencia hace fácil su consumo habitual sin caer en la rutina, lo que favorece a una alimentación más natural y consciente con diferentes alternativas.
Las uvas, además de estar presentes en la tradición que acompaña al último día del año, han de estar presentes en la alimentación habitual de los hogares en España. Su perfil de nutrientes, su sabor exquisito y sus múltiples beneficios que aporta a la salud convierten a esta fruta y a su consumo en algo saludable y a la vez accesible para muchas personas durante todo el año. Apostar por su consumo regular es convertir una costumbre habitual en una alimentación cotidiana que cuida de la salud a largo plazo.
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