La búsqueda de una vida más longeva y de mejor calidad ha situado la nutrición en el centro del debate científico en la actualidad. En la última década, han sido abundantes los estudios que han explorado qué compuestos dietéticos pueden favorecer e influir en los procesos biológicos del envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas. Un estudio recientemente sostiene que, si bien no hay fórmulas mágicas, hay cinco nutrientes con una buena base científica que podrían ayudar a frenar el deterioro que produce el paso del tiempo.
El texto, avalado por doctor Ángel Durántez Prados, vocal de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), hace hincapié en que la mayor parte de las evidencias proceden de modelos animales, y que, no obstante los ensayos clínicos iniciales en humanos empiezan a ofrecer resultados, esperanzadores eso sí, en marcador de tipo metabólico, inflamatorio y cardiovascular.
Nutrientes frente al envejecimiento
Uno de los muchos compuestos que se han investigado con notoria atención, siendo quizás el más estudiado de todos, es el resveratrol, el polifenol presente especialmente en uvas, vino tinto y frutos rojos. Su importancia radica en sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que ha hecho que sea uno de los geroprotectores más estudiados.
Las evidencias sugieren que puede tener efectos positivos sobre el perfil lipídico, la sensibilidad a la insulina y la función endotelial, aunque no existe aún consenso en la literatura sobre sus efectos en la longevidad humana, en la dosis de resveratrol que pueda ser idónea para alcanzar dicho efecto, o el posible efecto de la formulación sobre la salud.
La quercetina
Un nutriente también importante es la quercetina, un flavonoide que se encuentra en grandes concentraciones en cebollas, manzanas, brócoli o cítricos. Se le atribuyen propiedades senolíticas, lo que significa que ayuda a eliminar células que envejecen y que causan inflamación y deterioro de los tejidos. También en estudios en humanos, son evidentes los descensos de la presión arterial, colesterol LDL o mejoras en los parámetros metabólicos asociados al envejecimiento.
Vitamina B3 y sus derivados
La vitamina B3 y sus derivados, como el ribósido de nicotinamida o el mononucleótido de nicotinamida, son otros de los compuestos con mayor potencial. Estos nutrientes están implicados en la producción de NAD+, una molécula necesaria para la regeneración celular, la reparación del ADN y la activación de las sirtuinas, proteínas vinculadas al envejecimiento. Los primeros ensayos clínicos muestran que su suplementación aumenta los niveles de NAD+ y mejora algún marcador cardiovascular o metabólico.
Los nutrientes y las enfermedades crónicas
La vitamina D se observa como un nutriente clave por su efecto directo en la salud de los huesos, músculos e inmunidad. Es escaso en los ancianos, considerando el mayor riesgo de osteoporosis, sarcopenia e infecciones asociado a la misma. Mantener valores altos se asocia a la reducción de la inflamación crónica y del estrés oxidativo, dos factores íntimamente relacionados con el envejecimiento acelerado.
Carnes y pesacados
Como último punto, la glicina, que es un aminoácido que podemos encontrar en carnes y pescados, ha tenido un aumento de interés en los últimos años por sus efectos como antioxidante y la función mitocondrial. En este sentido, algunos estudios experimentales sugieren que puede aumentar el rendimiento físico o incluso la salud cardiovascular cuando se combina con otros compuestos, además de prolongar la esperanza de vida de los modelos animales.
Los nutrientes necesitan complementarse
Los expertos coinciden en que dichos nutrientes no hacen milagros por sí solos. Su eventual actividad antienvejecimiento va a depender de un conjunto que incluya dieta equilibrada, actividad física suficiente, sueño reparador y control del estrés. El propio doctor Durántez Prados remarca que la suplementación ha de hacerse de forma individualizada y bajo prescripción profesional.
A la espera de nuevas investigaciones más extensas y más largas en humanos, parece claro es que una buena nutrición puede ser uno de esos aliados que lleguen a tener efecto para frenar, al menos en parte, los procesos que limitan la calidad de vida y la longevidad.
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