Una de las principales misiones de las que se acompañó la noticia de la creación del Ministerio de Consumo del nuevo Gobierno fue la de poner coto al juego online, cuyo creciente número de jugadores (y problemas de adicciones) empieza a ser considerado por los expertos como un problema de salud pública.

Para controlarlo, el departamento que dirige Alberto Garzón ha preparado en apenas unas semanas un Real Decreto cuya ambición parece ahora quedar en duda. Porque la nueva norma, que se dará a conocer previsiblemente este viernes, no restringirá la publicidad del juego online al horario de madrugada como en un principio se anunció sino que la permitirá también precisamente donde más se ve, en la retransmisión de eventos deportivos en directo a partir de las ocho de la tarde, es decir, en horario de máxima audiencia. En esta franja se disputan los partidos de la Champions League, y siempre al menos uno de Real Madrid o Barcelona en cada jornada de Liga.

Además, en estos partidos en directo es donde se anuncia fundamentalmente el tipo de apuestas en las que más dinero se juega. Más de uno de cada cuatro euros (27%) de todo el dinero invertido en 2018 en juego online se gastó en apuestas deportivas en directo. En concreto, 4.755,8 millones de euros, mucho más que en póquer, ruletas en vivo o máquinas de azar.

Si se compara exclusivamente con las apuestas online (excluyendo póker, apuestas en diferido u otras), las que se realizan en directo son según los últimos datos de la Dirección General de Ordenación del Juego las más exitosas con diferencia. En 2018, el 68% de las apuestas online se realizaron en eventos en directo. Los 4.755 millones supusieron, además, un 30% más que el año anterior.

Y además de ser las más que más se juegan – o precisamente por eso – este tipo de apuestas son las que más preocupan a especialistas como Joaquín González Cabrera, investigador principal del grupo de Ciberpsicología: análisis psicosocial de los contextos online de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). «Dentro del juego online estas son las más preocupantes por varias razones. Porque son inmediatas y eso implica procesos más emocionales que racionales. Exigen la toma de decisiones en segundos y eso es sinónimo de error y ganancia de la banca», explica. Además, asegura que este tipo de apuestas «se asocian en el cerebro a canales de placer y hacen que éste se deje llevar y lo haga, sin tiempo para decidir, con mayor sesgo cognitivo y por tanto mayor probabilidad de error».

Coincide con esta idea la psicóloga Ana Esteve de la Universidad de Deusto y coautora del estudio «La influencia de la publicidad comercial en la conducta de riesgo en las apuestas deportivas». Según esta experta, «cualquier tipo de publicidad que nos llega durante una actividad en directo es más susceptible de afectar. Porque el canal de comunicación en momentos de euforia, cuando nuestro equipo va a ganar o perder, nos llega a través de la emoción y nos dificulta la posibilidad de discernir si la decisión a tomar es o no adecuada».

En la investigación dirigida por Esteve se advierte de la rápida evolución de estas apuestas en vivo y de cómo han roto el esquema previo de apuesta deportiva. «La espera del miércoles al domingo que caracterizaba tradicionalmente a la quiniela ha desaparecido para dar paso a un juego mucho más intenso, inmediato y potencialmente adictivo. Internet ha incrementado la frecuencia e intensidad de las apuestas, a la par que ha recortado la duración de las mismas, todos ellos factores conocidos que facilitan el juego problemático», expone el estudio, que ofrece datos de otras investigaciones que correlacionan a los apostantes que puntúan más alto en medición de juego patológico con los que ven más deporte televisado.

Uno de los sectores con más crecimiento en los últimos años

El mercado de las apuestas ‘online’ apenas cuenta en España con ocho años (se reguló en 2011) pero desde entonces su crecimiento ha sido exponencial. Entre 2012 y 2017, el mercado creció más de un 400%, de 2.726 a 13.493 millones de euros jugados exclusivamente en internet. En la misma línea, la publicidad destinada a captar y retener jugadores ha ido creciendo hasta en la misma línea con aumentos superiores al 40% anual.

Estas cifras, junto al preocupante aumento de jugadores jóvenes en los últimos años así como problemas de adicción es a lo que pretende poner coto el Real Decreto sobre el juego online que está ultimando el Ministerio de Consumo. La cuestión es cuánto podrá hacerlo más allá de las excepciones a la norma.