Aunque todavía quedan unos días para entrar oficialmente en verano, prácticamente todo el mes de mayo se ha caracterizado por unas altas temperaturas en toda la Península que nos han obligado a cambiar el armario antes de tiempo en busca de ropa más fresca que nos evite sudores innecesarios.

Sin embargo, el sudor no es solo consecuencia del calor, dado que cumple una función fisiológica necesaria para regular la temperatura corporal y enfriar el cuerpo a través de la evaporación de agua. Cuando el sistema nervioso acusa hipertermia envía un estímulo a las glándulas sudoríparas del cuerpo para que generen sudor. Una función necesaria pero desbordada en personas que transpiran en exceso. En estos casos, señala el Dr. José María Ricart, jefe de la Unidad de Dermatología Avanzada del Hospital Ruber Internacional de Madrid, ocurre porque se produce “una alteración en el sistema nervioso que envía señales erróneas a determinadas glándulas sudoríparas que producen sudor cuando en realidad no hay necesidad de enfriamiento”. Una respuesta a la que se le denomina hiperhidrosis primaria. Esta situación puede convertirse en un problema personal llegando a causar ansiedad a quien la padece en exceso, especialmente cuando los brotes surgen en cara, axilas, palmas de las manos o plantas de los pies, “los que más impacto tengan a nivel social o emocional en nuestros pacientes”, explica este experto.

La hiperhidrosis, que puede afectar a más de un millón de españoles, provoca que los pacientes que la sufren noten un descenso en su calidad de vida ya que el sudor en exceso puede llegar a limitar su rutina diaria, generándoles episodios de estrés. Para evitarlo existen soluciones, añade el Dr. Ricardo Moreno, especialista en hiperhidrosis de la Unidad de Dermatología que el hospital madrileño tiene en su centro médico de Paseo de la Habana, aunque el tratamiento depende mucho de la zona en que se desarrolle. “Mientras que el sudor en las palmas de las manos y las plantas de los pies se trata con micro-inyecciones de toxina botulínica, el conocido ‘bótox’ que también se emplea en la medicina estética, el sudor axilar se puede tratar con un tratamiento con ondas electromagnéticas llamado Miradry”.

El tratamiento con toxina botulínica consiste en aplicar micro-inyecciones de esta proteína que bloquea de forma temporal los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas que producen exceso de sudor en estas zonas. Los efectos de tratamiento se ven a los pocos días de su aplicación y su duración varía entre 16 y 24 semanas según el paciente.

La solución para el exceso de sudor axilar, y su consiguiente olor

El tratamiento con ondas electromagnéticas, por su parte, se aplica mediante un dispositivo que consigue llegar a las capas más profundas de la piel para eliminar, de forma inmediata, permanente, segura y no invasiva, las glándulas sudoríparas responsables de los problemas de sudoración y olor axilar.

Está recomendado para las personas que padecen hiperhidrosis axilar, tienen molestias por el sudor de las axilas, quieren eliminar el olor y el sudor de sus axilas, tienen embarazosos brotes de sudor en esta zona, o que se aplican con frecuencia anti-transpirantes.

El Dr. Ricardo Moreno admite que el tratamiento con toxina botulínica de la hiperhidrosis axilar, palmar y plantar ha dado hasta ahora excelentes resultados, con el único inconveniente de que hay que repetir el tratamiento al cabo de unos meses. En cambio, apunta, a través de microondas electromagnéticas y sin intervención quirúrgica es posible destruir de forma controlada las glándulas sudoríparas que provocan el sudor y el olor axilar. “El efecto es prácticamente instantáneo, así como la incorporación a la vida normal del paciente”, sentencia este experto.