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Clamidia, la silenciosa y creciente amenaza de la fertilidad femenina

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Clamidia, la silenciosa y creciente amenaza de la fertilidad femenina

Clamidia.

Resumen:

Las infecciones de transmisión sexual crecen en todo el mundo de forma alarmante. Desde 2001, dos de las más conocidas, la gonorrea y la sífilis, han multiplicado su incidencia por 10 y por siete respectivamente, como han recordado los expertos con motivo este 4 de septiembre del Día de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Sin embargo, no son éstas las más frecuentes. La clamidia es la ITS bacteriana más común del mundo occidental y tiene, además, una singular característica. La mayoría de los afectados son mujeres, cuando en general en las ITS ellas representan apenas un 10%.

En España en 2017 casi 10.000 personas se infectaron de chlamidia trachomatis y aunque no hay muchos datos sobre la evolución (pues hasta hace unos años no era una enfermedad de declaración obligatoria), los expertos alertan del crecimiento. Según los datos de países europeos que reportan casos, se incrementó un 68% entre 2004 y 2013. Cifras de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) calculan que en España padece esta infección entre el 1 y el 8,5% de la población.

Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, explica que la eclosión de la clamidia es algo más tardía que la de otras ITS, alrededor de 2007: “La clamidia es una amenaza tremenda, no solo por las consecuencias a corto plazo sino porque puede dar lugar a cuadros más graves”.

Dos de cada tres casos cursan sin síntomas

El principal problema de la clamidia es que pasa desapercibida en dos de cada tres casos. Esta bacteria se contagia fácilmente por contacto directo sexual (si no se usa preservativo)  por vía oral, vaginal o anal y produce una infección que cursa sin síntomas en muchas ocasiones o con síntomas leves. Cuando estos aparecen, en las mujeres, pueden ser un cambio en color, olor o cantidad de secreciones vaginales, reglas más abundantes o sangrado entre períodos, sangrado tras las relaciones sexuales, sensación de ardor al orinar o dolor o molestias bajo el abdomen.

Mientras que la infección es muy fácil de combatir con un antibiótico, la ausencia de síntomas hace que en muchas ocasiones la infección perdure o no cure bien. «Este es el paradigma de las ITS, que son bacterias muy fácilmente curables y que sin embargo, de no hacerlo dejan secuelas y ocasionan que la enfermedad se siga traspasando a toras personas», explica Jordi Casabona, portavoz de la Junta Directiva del grupo de estudio de ITS  del SEIMC.

Problemas serios a medio y largo plazo

Y ahí es cuando la clamidia puede convertirse en un problema más serio. “En un primer momento, la clamidia por vía vaginal infecta el cuello del útero, pero si no se trata puede ‘subir’ a otros órganos y ocasionar problemas que no dan la cara incluso hasta 15 años después”, indica Alicia Comunión, coordinadora del Grupo de ETS de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Si las infecciones tienden a producirse a entre los 18 y los 25 años, las complicaciones suelen surgir en la década de los treinta. Las principales afecciones son, según apunta Comunión, la enfermedad inflamatoria pélvica y dolor pélvico crónico y la salpingitis. Esta última es la inflamación de las trompas de Falopio y sus consecuencias atacan directamente a la fertilidad femenina, pues produce un mayor número de embarazos ectópicos y esterilidad.

“Aunque se trata de un fenómeno multifactorial, se piensa que la clamidia es uno de los factores a tener en cuenta en el creciente problema de la infertilidad”, advierte Comunión. También Moreno asegura que “está demostrada la relación entre la infección por clamidia y la infertilidad, aunque no hay grandes estudios de cifras”.

Lo cierto es que la inflamación de las trompas dificulta el transporte del espermatozoide al óvulo y de éste al útero. Es por ello que el embrión corre el riesgo de anidarse fuera de lugar (embarazo ectópico) o de que pueda llegar a anidar. También está relacionada con la dificultad de embarazo en tratamientos de reproducción asistida.

La clamidia es una de las causas prevenibles de infertilidad más importantes

Casabona advierte que la clamidia puede afectar a la mujer incluso aunque ésta se haya tratado la infección. «A veces incluso curada, la infección puede dejar cicatrices que dificulten el embarazo. Por ello se habla de esta como una de las causas prevenibles más importantes de la infertilidad», afirma el médico.

Volver a usar el preservativo

Y la única forma de revertir el problema, coinciden los expertos, es el uso correcto del preservativo. Hay que usarlo durante toda la relación sexual, algo que los jóvenes españoles cada vez hacen menos. La pérdida del miedo al VIH, la mayor frecuencia de relaciones sexuales y un mayor número de parejas sexuales son los factores que manejan expertos para este fenómeno.

El uso del preservativo y, en caso de mantener relaciones de riesgo, acudir a un centro sanitario aunque no se presenten síntomas, para realizar un cribado y poder tomar el antibiótico para tratar la infección.

En Europa, tan solo Gran Bretaña y Suecia, recuerda Casabona, tienen programas de cribado poblacionales de esta infección: «En España se recomienda el cribado oportunista, que es la recomendación del análisis en las consultas a mujeres de entre 18 y 25 años, especialmente si han cambiado de pareja o mantenido este tipo de relacionales. Los test son sencillos y la cura, efectiva».

Mejorar los cribados y el uso del preservativo son las únicas fórmulas para controlar esta infección que va en aumento y que Casabona califica de «importante problema de salud pública». «Hablamos mucho de sida pero no de otras que son muchísimo más frecuentes, afectan a personas muy jóvenes y que pueden curarse fácilmente. Pero solo si se hace a tiempo», concluye.