Salud

Cada 2% más de verde alrededor de casa, el riesgo de muerte prematura cae un 4%

'The Lancet Planetary Health' publica un macroestudio sobre ocho millones de personas en siete países y confirma que, en todos los casos, los espacios verdes urbanos protegen de la muerte prematura, especialmente por infartos, ictus y enfermedades respiratorias.

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Cada 2% más de verde alrededor de casa, el riesgo de muerte prematura cae un 4%

Las zonas verdes urbanas impactan en una menor mortalidad prematura. EP

Resumen:

Tener más espacios verdes alrededor de casa protege de la muerte prematura. Es un impacto directo, independiente de cualquier otro factor, y cuantificable. Por cada 2% más de espacios verdes a 500 metros de casa a la redonda, el riesgo de muerte prematura disminuye un 4%.

Es la principal conclusión del macroestudio que se publica en The Lancet Planetary Health y que ha recogido datos de ocho millones de personas en siete países: España, Italia, Suiza, Australia, Canadá, Estados Unidos y China. «En todos encontramos bastantes similitudes, lo que fortalece nuestra conclusión de que los espacios verdes tienen la fuerza suficiente, por sí solos, de beneficiar la salud de la gente», afirma a El Independiente el autor principal del estudio, David Rojas, investigador de ISGlobal, desde Estados Unidos.

El equipo, en el que ha participado ISGlobal, entidad promovida por la Caixa, junto a la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de Colorado, utilizó datos de población de la que se conocía su estado de salud, hábitos, niveles de actividad física, tratamientos o medicación, además de su estatus socioeconómico y lugar de residencia. «Comparamos personas similares para establecer la cantidad de zonas verdes alrededor de su vivienda como factor único de riesgo de muerte prematura», explica Rojas.

Aunque existe bastante evidencia sobre los efectos positivos de los espacios verdes en la salud, hasta la fecha no se había hecho un análisis tan grande sobre la repercusión del déficit de espacios verdes en la mortalidad prematura. «La mortalidad es solo la punta del iceberg, también hemos podido ver cómo impacta en las enfermedades, algunas más que otras, algo en lo que estamos ahora investigando», explica Rojas, que adelanta que «son las enfermedades cardiovasculares – como infartos o angina de pecho -, cerebrovasculares como ictus o enfermedades respiratorias las que más mejoran gracias al aumento de espacios verdes en las ciudades, donde vive la mitad de la población mundial».

Pero, ¿cómo impactan las zonas verdes para aumentar la vida de la gente? Tal como explica Rojas, el primer beneficio es el color verde por sí mismo: «Está demostrado que el color verde activa la parte del cerebro que estimula la relajación e influye por tanto de forma positiva en la salud».

Tener espacios verdes cerca de casa favorece, además, «la actividad física y también la interacción social. Y está demostrado que cuanta más interacción social tienen las personas, menos posibilidad tienen de padecer enfermedades infecciosas, menos estrés, más equilibrio hormonal y mejora su sistema inmunitario», continúa Rojas.

Las defensas no sólo mejoran consecuencia de una mayor interacción social sino también del aumento de la biodiversidad. «La cantidad de microorganismos que tenemos en nuestra piel, gastro intestinal o respiratorio aumenta y con ello mejora nuestro sistema inmunitario».

Como consecuencia más obvia, tener más espacios verdes cerca de casa mejora la calidad del aire, que atenúa y es barrera contra la contaminación. «El verdor urbano también modifica las condiciones de temperatura y humedad y elimina o frena el ruido, cuyos efectos para la salud también están más que demostrados», asegura el investigador.

La evidencia obtenida en este estudio es «la sintesis más grande y completa hasta la fecha» y contituye, según Rojas, «razones de peso para que los políticos entiendan la necesidad de promover más espacios verdes urbanos. Las ciudades tienen que ser más verdes y menos grises», concluye.