El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, lo anunció el pasado sábado por la noche en un programa de televisión en La Sexta y la polémica se ha acrecentado al comenzar a circular las imágenes. Las ‘mascarillas-servilleta’ que el Gobierno cántabro ha distribuido de forma masiva para evitar el contagio del coronavirus han indignado a una parte de la población que denuncia que se distribuya – y se haya gastado 150.000 euros – en un material que no está homologado ni protege de forma segura.

El producto es una tela doble acoplable a las orejas con tres incisiones para colocar según el tamaño de la cara pero que no quedan ajustadas. Revilla reconocía en el programa, tal como recogió Europa Press, que aunque «no es una maravilla», «vale» para su función.

La distribución se realizará, según indicó el Gobierno cántabro en un comunicado recogido por EFE, en colaboración con Correos en los municipios con más de 8.000 habitantes y una incidencia mayor de la epidemia, y coordinada con los ayuntamientos en los que tienen igual o menor población pero menos casos positivos, a través de las agrupaciones de Protección Civil y voluntarios de Cruz Roja.

Este procedimiento de distribución, que será escalonado, tiene como objetivo llegar a toda población respetando las medidas de confinamiento. Todos los hogares recibirán un paquete con cinco mascarillas. En total, el Gobierno ha adquirido 1.200.000 unidades, con un coste aproximado de 150.000 euros.

Las mascarillas gratuitas que se pondrán a disposición de la ciudadanía no sustituyen a una mascarilla quirúrgica homologada, que por su escasez tiene en este momento como primeros destinatarios a los profesionales sanitarios y asistenciales.

Sin embargo, ofrecen, según el Gobierno de Cantabria, «una solución temporal» ante el problema mundial de desabastecimiento que en este momento impide que esta protección esté al alcance de todos.

Están confeccionadas con doble capa de celulosa, un material ecológico, biodegradable, dermatológicamente testado y procedente de superficies con gestión forestal certificada. La barrera protectora que ofrecen «se considera óptima en las situaciones cotidianas permitidas por el estado de alarma y es muy superior a la de otras opciones de algodón o tela», según el Gobierno cántabro.

Cuestionado por la escasez y los problemas de acceso a mascarillas y desinfectantes, Revilla añadía en el programa que «el problema de esta pandemia es que nos ha cogido en bolas».