Un ultraortodoxo recibe la vacuna contra el coronavirus en Israel

Un ultraortodoxo recibe la vacuna contra el coronavirus en Israel EFE/EPA/ABIR SULTAN

Salud

El precio del "milagro" israelí con la vacuna: pagar más y dar datos a Pfizer

Israel invierte 39 euros por persona en la campaña de vacunación y se compromete a entregar información médica sobre los inmunizados a la farmacéutica estadounidense

Israel se ha convertido en el ejemplo a seguir por su campaña de vacunación. Pese a tener una población de nueve millones de habitantes, es el cuarto país que más dosis ha administrado (3,06 millones), al menos el 27,32 % de su población ha recibido una dosis y el 8 % ya tiene puestas las dos dosis. El objetivo es conseguir la inmunidad de rebaño para principios de abril.

Los datos son radicalmente diferentes en España, donde se han administrado poco más de un millón de dosis. Según las cifras que ofrece Our World in Data, Israel ha vacunado a 35 personas por cada cien habitantes, mientras que España lo ha hecho con 2,19 personas por cada cien habitantes.

Muchos se han preguntado qué hay detrás del éxito de Israel. Y el robusto sistema sanitario del país es una de las respuestas, pero no la única. De hecho, por mucho que un estado tenga la capacidad para vacunar a semejante velocidad, necesita algo esencial: la vacuna. Israel está desarrollando la suya propia, pero sigue en fase 2. Así que desde el minuto uno está dependiendo de los envíos de la farmacéutica Pfizer.

«Desde abril estábamos hablando con AstraZeneca. Luego empezamos con Moderna y en noviembre con Pfizer, pero nos vieron completamente preparados y no hubo demoras en que lleguen las dosis», señaló la semana pasada Asher Salmon, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud israelí, en una conferencia virtual.

Israel paga casi el doble que la Unión Europea

Pero lógicamente, que haya dosis para todos los ciudadanos y que no haya demoras ni problemas con los envíos no sale gratis. Según reveló la televisión pública hace unos días, aunque no citó fuente alguna, Israel invierte 39 euros por persona en la campaña de vacunación y la mayoría del suministro viene de la farmacéutica Pfizer. Como cada persona necesita dos dosis para lograr la inmunidad, Israel paga cada pinchazo a unos 19,5 euros. Eso es casi el doble del precio que acordó la Unión Europa con Pfizer: 12 euros por dosis, según los datos que publicó una ministra belga a finales de 2020. Porque no hay datos oficiales sobre el precio de compra de ninguna vacuna contra el coronavirus.

Pero hay algo que puede ser todavía más suculento que el dinero para Pfizer: la información médica de las personas que han recibido la vacuna. Según publicó la agencia Reuters el lunes, en el acuerdo firmado entre Israel y Pfizer está el compromiso del país en enviar un informe semanal a la farmacéutica a cambio del flujo constante de vacunas.

Lo que no queda claro es qué tipo de información se va a compartir. Algunos medios apuntan a que se trata únicamente de cifras epidemiológicas como número de casos de Covid, número de muertes, hospitalizaciones, cuántos pacientes necesitan respiradores, edad y otros datos demográficos. Pero la la directora de Salud Pública del Ministerio de Salud, Sharon Alroy-Preis, aclaró en el Times of Israel que Pfizer también recibirá información de los que sufran efectos secundarios con la vacuna. «No hay riesgo de invasión de la privacidad. No se va a revelar ningún dato privado», puntualizó la Alroy-Preis.

Israel marcará el camino para el resto del mundo

Lógicamente, a Pfizer le interesa tener en sus manos la máxima información posible sobre los efectos secundarios y la inmunidad que vaya generando la vacuna. Cabe recordar que las de Pfizer y Moderna son las primeras vacunas de ARN de la historia de la humanidad y que recibieron luz verde por parte de las autoridades estadounidenses y europeas por la vía de la emergencia sanitaria. Así, no hay datos claros sobre si puede prevenir la transmisión del virus y si protege a largo plazo.

El caso de Israel puede ser un lugar ideal para despejar esas dudas. El objetivo del acuerdo al que llegaron Israel y Pfizer, publicado el domingo por el Ministerio de Salud, es «determinar si se logra la inmunidad colectiva después de llegar a un cierto porcentaje de la población vacunada».

Y lo que vaya ocurriendo en Israel marcará seguramente el camino al resto del mundo. «Los conocimientos adquiridos serán aplicables a todo el mundo y permitirá a los gobiernos optimizar sus campañas de vacunación», señaló el lunes el laboratorio BioNTech, que desarrolló la vacuna junto a Pfizer. «Entre otras cosas, nos ayudará a comprender si una posible disminución de contagios y muertes se puede atribuir únicamente a la protección directa de la vacuna o también a la inmunidad de rebaño».

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