El mismo día que el Tribunal Superior de Justicia ratificó que las elecciones de Cataluña no podían posponerse, el 21 de enero, la región alcanzó su pico de incidencia de la tercera ola. 653 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, lo que la situaba muy por encima del nivel «de riesgo extremo» o de alerta 4 establecido por Sanidad en 250 casos.

La noticia caía como un mazazo para quienes desde el ámbito sanitario habían pedido que se aplazasen las elecciones. Tres semanas después, la parte positiva es que Cataluña atraviesa una situación epidemiológica mucho que la de aquel momento, con una incidencia este jueves ha bajado a los 391,68. La parte más negativa, que aún así Cataluña continúa en el máximo nivel de alerta de Sanidad con 15,67% de sus camas hospitalarias ocupadas por enfermos Covid y un 45,59% de ocupación en UCI.

Para el epidemiólogo Joan Caylá, resulta positiva está esa bajada «de la incidencia y de todos los indicadores» en las últimas tres semanas, que sitúan a Cataluña en una situación más favorable que otras comunidades y el conjunto de España, donde este miércoles la incidencia era de 584.

«Aún así nos sigue preocupando mucho la presión hospitalaria. En las UCI hay casi 700 personas lo que significa que si a alguien le da un infarto en según que condiciones le puede ser difícil acceder a una unidad de críticos», apunta Caylá.

Hay que recordar que, pese a la bajada de la transmisión, su efecto en los hospitales no se ve hasta varias semanas más tarde ya que los ingresos corresponden a dos o tres semanas después del contagio.

Ingresos diarios en UCI en Cataluña

Según los datos del Departamento de Salud de la Generalitat, la R (o número reproductivo del virus, es decir, a cuántas personas de media contagia cada infectado), ha bajado en las últimas semanas desde 1,11 a 0,83 y la tasa de positividad en PCR está en un 5,67%, tras haber alcanzado el 10% en días anteriores.

Esta bajada, aduce Caylá, es fruto de «las medidas que llevan ya semanas y que se han mantenido más estrictas que en muchas otras autonomías. Sin embargo, la situación no es para relajarse en absoluto».

Caylá, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología, es una de las voces que habían solicitado que no se celebrasen elecciones «hasta dentro de dos meses». El epidemiólogo cree que, pese a las recomendaciones sanitarias, es muy posible que se generen contagios por la organización de la votación.

5,5 millones de catalanes a las urnas, también los positivos

Y es que estas elecciones catalanas no tienen precedente en España a nivel de riesgo sanitario. Desde el Covid, ya se han celebrado dos elecciones autonómicas en España (Galicia y País Vasco, el 12 de julio). Sin embargo, en aquel momento la situación era muy diferente. En Galicia, la incidencia era 8,85 y la de País Vasco, de 7,79. Una incidencia 50 veces menor a la actual.

Con una incidencia más de 50 veces menor a la de Cataluña hoy, ambas comunidades decidieron con el respaldo de la Junta Electoral Central prohibir votar a los casos positivos. Este domingo en Cataluña, sí votarán. De hecho, entre las siete y las ocho de la tarde se ha recomendado votar a los ciudadanos contagiados, pero también en la misma franja horaria a sospechosos, contactos estrechos y personas en cuarentena.

«Se va a dar probablemente lo que se llama un exceso de casos en los días siguientes. Porque aunque la mayoría de la gente lo haga muy bien, se verán conocidos en las colas, puede haber discusiones políticas… un porcentaje pequeño se pondrá en riesgo», asume Caylá, que incide en que «se pide a la gente contagiada y a contactos que se aislen pero luego se les dice que vayan a votar, es una incongruencia».

De hecho es misma Junta Electoral Central que avaló la prohibición de asistencia a positivos en las elecciones gallegas y vascas la que hace una semana decía que no puede privar de votar de manera presencial a los ciudadanos contagiados de Covid-19 o en cuarentena «que no hayan solicitado el voto por correo» de cara a los comicios catalanes del próximo 14 de febrero pues, ha justificado, eso no entra dentro de sus competencias, según recogía Europa Press.

Aunque ha aumentado el voto por correo – un 350% más que en los anteriores comicios – en total han sido 284.706 solicitudes, alrededor del 5% de los llamados a votar.