Para muchos conductores llevar el coche a lavar es una práctica habitual que ahorra tiempo, deja el coche limpio y evita la dificultad que supone lavarlo en casa, pero esto empieza a preocupar cada vez más a científicos y especialistas en salud ambiental. Los lavaderos de coches utilizan productos que limpian la carrocería de los vehículos, pero también liberan productos persistentes que contaminan el medio ambiente y también las personas.

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El riesgo oculto de cada lavadero

Los detergentes, ceras y abrillantadores que utilizan muchos lavaderos de coches llevan PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), los conocidos como "químicos eternos". Estas sustancias son persistentes, no se descomponen con facilidad y se mantienen en el medio ambiente durante a lo mejor décadas, y cada vez que se lava un coche, esos contaminantes acaban en las aguas residuales y empieza un viaje silencioso pero continuo.

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De la limpieza al entorno natural

El agua que sale de un lavadero puede filtrarse en el suelo o fluir hacia los ríos o hacia las aguas subterráneas, y así van acumulándose y trasladando a otros lugares, de tal modo que pasa de ser una actividad corriente a un importante problema ambiental, aunque es muy difícil de disminuir o apagar cuando ya ha empezado.

Lavadero y salud

Los PFAS no solamente son persistentes en el medio ambiente, sino que además pueden acumularse en el cuerpo humano; esto es, la exposición crónica a los PFAS se ha relacionado con el deterioro del hígado, alteraciones del sistema hormonal y problemas de funcionamiento del mismo sistema inmunitario. Sus efectos aunque sean dosis bajas y bajos aumentarán con el tiempo.

Impacto colectivo y silencioso

El problema no es solamente el de las personas que trabajan o que están en contacto con un lavadero. El riesgo de contaminación del agua puede llegar a los clientes y reproducir un riesgo también en las comunidades. Se trata de una exposición indirecta y, por lo tanto, los PFAS ya no son solamente una amenaza personal; son además una amenaza compartida que no para de avanzar subrepticiamente.

Alternativas al lavadero tradicional

La creciente inquietud científica reactiva y acentúa el hallazgo de soluciones más seguras y algunas empresas del sector, muy pocas por ahora, empiezan a poner bajo consideración productos biodegradables, así como la posibilidad de implementar posteriormente sistemas de reciclado de agua más eficientes. La reducción en la utilización de productos que contengan compuestos de PFAS sería una rueda de salvación, un paso significativo en el sentido de reducir la presencia de estas sustancias en el medio.

Hábitos que marcan la diferencia

Para disminuir la carga química que se emite, lo más deseable sería optar por productos ecológicos conformados por elementos que tienen su ajuste por las certificadoras existentes y el lavado del coche en casa. Con este cultivo del coche de una forma responsable no sólo hacemos lo que establece la conciliación de las diferentes partes, sino que estamos cuidando de nuestra salud y del medioambiente.

Las investigaciones recientes han determinado la presencia de PFAS en el efluente de las aguas residuales originarias de los lavaderos, evidenciando que son ellos los contaminantes. La comunidad científica ha advertido de un problema que ya es global y que requiere adoptar disposiciones drásticas.

Los PFAS no sólo aparecen en los lavaderos, sino que también aparecen en las sartenes antiadherentes, igual que en la ropa tratada para ser resistentes al agua, los envases de comida rápida, parte de la cosmética y las espumas para la lucha contra el fuego. A partir de esta constante aparición de los PFAS se pone de manifiesto que es necesario reducir una fuente más de exposición a los mismos.

No utilizar los lavaderos tradicionales. Apostar por otras alternativas que se incorporen métodos más limpios, que ayuden a cuidar del medio ambiente, y que, por otro lado, sean capaces de reducir, en mayor medida, los riesgos que pueden existir para la salud. Así, se consigue parar la expansión de unos compuestos químicos que, una vez liberados resultan muy difíciles de eliminar por completo.