La subida de la tasa de basuras ya es un hecho en España, y su aplicación progresiva ya ha comenzado a tener consecuencias económicas directas para la ciudadanía. Este tributo local no solamente condiciona aquellas viviendas habituales, sino también ciertos tipos de plazas de aparcamiento. En función de su situación catastral, además del uso asignado a la misma, algunos propietarios deberán asumir un pago que hasta ahora no existía y que incrementa el coste de mantener la propiedad a lo largo de un año.

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Así funciona la tasa de basuras

La tasa de basuras parte del principio de que cada inmueble debe hacer aportaciones al coste de la recogida y el tratamiento de los residuos urbanos. Los ayuntamientos determinan su importe en función de criterios como el valor catastral, el consumo de agua o la cantidad de personas empadronadas en el propio hogar. Con su recaudación se financian los servicios municipales de recogida y gestión de residuos.

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Diferencias según la ciudad

La cuantía final no resulta ser la misma en la totalidad del territorio. En grandes ciudades el recibo anual, por vivienda, puede rebasar los 140 euros, mientras que en localidades más pequeñas suele ser muy inferior. Se aplica de forma generalizada la tasa y es en las zonas urbanas donde se nota con más fuerza, dado que la presión sobre los servicios públicos es mayor.

Plazas de aparcamiento y la tasa de basuras

Las plazas de aparcamiento que forman una unidad catastral con la vivienda no son objeto de tributación independiente. En estos casos, el importe de la tasa de recogida de basuras se integra, por así decirlo, en el recibo correspondiente a la vivienda principal, de la que no se exige un recibo separado específico por la plaza de aparcamiento.

Plazas con referencia catastral propia

Las cosas cambian en el caso de la plaza de garaje tenga una referencia catastral propia, así por ejemplo si el propietario tiene una o más plazas de garaje que están registradas como propiedades independientes, deberá pagar una tasa de basuras por cada una de ellas. Este caso se refiere a muchos ciudadanos que compraron o heredaron las plazas de garaje que se encuentran separadas de la casa en la que viven habitualmente.

La tasa de basuras y el uso catastral del garaje

Las plazas de aparcamiento catalogadas con uso residencial, tributan en función de su clasificación catastral. Cuando son independientes, el ayuntamiento las considera bienes inmuebles para los efectos del impuesto en el resto de casos, aunque su generación real de residuos sea muy reducida. El criterio administrativo actual determina lo que se debe pagar sin importar lo que se haga de forma cotidiana con el espacio.

Garajes con uso industrial o colectivo

Los lugares con uso catastral industrial deben de abonar la tasa de residuos. Este es el caso de muchas plazas de vecindario o garajes colectivos. En estos supuestos la obligación suele recaer sobre el propietario del inmueble, lo que hace que los costes anuales aumenten en este tipo de activos inmobiliarios.

Implantar la tasa de basuras es un cambio relevante en la fiscalidad municipal, y afecta de manera directa a los titulares de plazas de garaje independientes. La clave está en el catastro y el uso a cada una de las plazas, ya que revisar esa valiosa información permite anticipar la repercusión económica, y comprender por qué algunos ciudadanos pagarán más por su plaza de garaje los próximos años.

Una medida que afecta de manera directa a muchas personas que, o bien la plaza no está asignada catastralmente a la vivienda, o bien han adquirido una nueva plaza, lo que supondrá un pago extra de este impuesto aunque el espacio no genere residuos.