Mientras el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS, por sus siglas en inglés), el proyecto en el que participa España junto a Alemania y Francia, continúa atrapado en disputas industriales, retrasos acumulados y una gobernanza cada vez más cuestionada, Turquía mueve ficha. Turkish Aerospace, el fabricante del caza de quinta generación KAAN, confirma a El Independiente que está preparada para explorar oportunidades de cooperación con España si se abren canales políticos e institucionales, con la reciente compra de 30 de sus aviones HÜRJET como acicate.

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El mensaje llega en un momento crítico para el Gobierno español que, aunque públicamente sigue apostando por la iniciativa del eje franco-alemán, debe buscar potenciales salidas ante el bloqueo del programa estrella de la defensa europea por la disputa no resuelta entre Airbus y Dassault, con con Indra integrada en el pilar de sensores como baza industrial española.

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Prototipo de Kaan, el avión de combate turco

"Amplia experiencia"

“Tenemos una amplia experiencia en este campo. Estas cuestiones se abordan a través de canales intergubernamentales”, responden fuentes de la compañía turca a este diario cuando se les interroga por el escenario de una cooperación e incluso compra de su nuevo caza. Aunque evitan pronunciarse explícitamente sobre una negociación concreta, subrayan que Turkish Aerospace “permanece plenamente preparada, con capacidades probadas y competencias industriales, para participar en cualquier oportunidad potencial”.

El KAAN -un nombre anunciado en 2023 por el presidente Recep Tayyip Erdogan que significa “soberano” en turco y recuerda la título histórico de líderes turcos y mongoles- no es un proyecto conceptual ni un demostrador tecnológico. Lanzada en 2016, la iniciativa de la que Turkish Aerospace es el contratista principal, ha cubierto ya la fase de diseño. Actualmente, es un programa en vuelo. El avión realizó su primer vuelo el 21 de febrero de 2024 y un segundo en mayo del mismo año. Según confirmó el consejero delegado de Turkish Aerospace, Mehmet Demiroğlu, el programa cuenta con tres prototipos: uno destinado a pruebas en tierra y dos que volarán a partir de 2026.

“Habíamos planeado el primero para finales de abril, pero volará en mayo, o como mucho en junio, si Dios quiere. En proyectos tan grandes siempre pueden surgir pequeños retoques de última hora y contratiempos de última hora”, ha asegurado en las últimas semanas. “KAAN no es solo un proyecto de TAI, sino, en nuestra opinión, el proyecto estrella de Turquía, nuestro proyecto más preciado. Porque con KAAN no solo estamos fabricando un avión. Estamos desarrollando un ecosistema”, ha advertido Demiroğlu.

El calendario contrasta de forma elocuente con el del FCAS, cuyo primer vuelo no se espera antes de 2035 o incluso 2040. “Cuatro países lo han construido y hay consorcios que intentan hacerlo; nosotros iniciamos el proyecto en 2016 y ya estamos volando”, se jacta Demiroğlu durante la feria IDEF 2025 en Estambul. “No vemos el KAAN solo como un avión, sino como un viaje para llevar a la industria de defensa de una nación a la cima”, agrega en una demostración del nacionalismo turco que también proyecta la iniciativa. Está previsto que las primeras entregas del caza puedan arrancar en 2029.

El caza turco, concebido para sustituir a los F-16 a partir de la década de 2030, incorpora baja observabilidad, bodegas internas de armamento, alta maniobrabilidad, fusión de sensores y capacidades avanzadas de combate aire-aire y aire-tierra. En sus primeras series empleará motores estadounidenses F110, los mismos del F-16, mientras Turquía termina de desarrollar el motor nacional TF35000, cuya integración completa está prevista para 2032 y que permitirá una versión libre de restricciones ITAR.

Ese factor ha resultado decisivo para un país como Indonesia, convertido en el primer cliente de exportación del KAAN, en un acuerdo valorado en hasta 15.000 millones de dólares. “Indonesia está dispuesta a esperar a la versión con motor nacional”, explica Demiroğlu, subrayando la dimensión estratégica del programa.

Presentación del prototipo del KAAN

El pedido español de HÜRJET

En este contexto, España se encuentra ante un abanico de opciones que hace apenas unos años resultaban impensables. Además de Turquía, otra alternativa que gana peso en los círculos militares e industriales es la sueca Saab. El fabricante del Gripen, al margen del FCAS y del programa británico-japonés-italiano GCAP, ofrece un modelo radicalmente distinto: un caza avanzado, modular, con costes contenidos, ciclos de desarrollo más cortos y una amplia experiencia en cooperación industrial flexible con países socios. Suecia, además, ha explorado conceptos de evolución futura del sistema Gripen que podrían converger con programas de nueva generación sin los niveles de complejidad del FCAS.

Frente a esas alternativas, el programa europeo sigue encallado. Diseñado para garantizar la autonomía estratégica de la UE, el FCAS arrastra tensiones entre Dassault y Airbus, discrepancias sobre propiedad intelectual y un reparto industrial que ha erosionado la confianza entre socios. España, tercer socio del consorcio, observa cómo los plazos se dilatan mientras se multiplican las dudas sobre costes y retornos industriales reales.

Prototipo de Kaan, el avión de combate turco

En paralelo al debate sobre el caza, Turkish Aerospace ya ha dado un paso firme en el mercado español con el HÜRJET, el avión de entrenamiento avanzado cuya adquisición por parte de España se formalizó mediante un memorando de entendimiento firmado en mayo. El contrato, valorado en 2.600 millones de euros y anunciado a finales del pasado diciembre, contempla la entrega de 30 aeronaves, junto con paquetes de formación, logística y apoyo, con las primeras entregas previstas para 2028. La venta a España -que abre la puerta a otros socios de la OTAN- junto a la de los KAAN a Indonesia son para la empresa turca dos hitos de un 2025 con cifras récord de facturación.

El primer ministro británico observa el prototipo del KAAN

“Este acuerdo es un testimonio concreto de nuestra capacidad de ingeniería, madurez industrial y competitividad global”, destacan desde la compañía en conversación con este diario. La producción en serie del HÜRJET avanza conforme al calendario previsto y supera ya el centenar de unidades comprometidas para la Fuerza Aérea turca. Desde la compañía se insiste en que el  HÜRJET también podría convertirse en avión de combate para “fuerzas aéreas relativamente más pequeñas”.

Aunque oficialmente Madrid limita la cooperación con Ankara al ámbito del entrenador avanzado, el trasfondo estratégico es evidente. Con el FCAS paralizado, tanto la sueca Saab como Turquía ganan enteros como alternativas si las cuitas entre Berlín y París dan definitivamente al traste con el proyecto. En Ankara exhiben músculo y presumen estar ya en el reducido club de países que, como Estados Unidos, Rusia y China, son “capaces de producir aviones de combate de quinta generación”.