Carlos Alcaraz se ha convertido hoy en leyenda al procalmarse en vencedor del Open de Australia al imponerse a Novak Djokovic. La final ha sido muy disputada, con un correoso Djokovic que ha demostrado su dilatada experiencia hasta el último momento. La constancia de Alcaraz, bajo la atenta mirada de Rafael Nadal entre el público, le ha llevado a hacerse con la victoria. El primer set lo ha perdido 2-6, se ha impuesto los dos siguientes sets por 6-2 y 6-3 para ganar en el quinto y último set por 7-5.

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El jugador español se posiciona así como el tenista más joven del mundo en ganar los cuatro Grand Slam con tal solo 22 años. Es la primera vez que el murciano consigue llegar a la final de este torneo y lo hace contra el jugador de tenis que tiene más Grand Slam de la historia con un total de 24.

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Carlos Alcaraz tras vencer en la final del Open de Australia. | EFE

El partido, que se ha disputado en la ciudad de Melbourne ha durado casi tres horas. El partido comenzó en contra del tenista español, perdiendo el primer set, y obligadose a remontar en los dos siguientes ganándolos.

Después de levantar dos veces Roland Garros, Wimbledon y US Open, en su primera campaña sin Juan Carlos Ferrero en el banquillo, el tenista de El Palmar ha sido capaz de brillar en Melbourne más que nunca. La inesperada ruptura en su equipo no ha afectado al rendimiento de un Alcaraz que no cedió ni un set hasta una épica semifinal contra Alexander Zverev este viernes en la que los calambres y el malestar físico al que se sobrepuso le permitieron un pase a la final épico: "Ha sido luchar, creer y no tener miedo", aseguró.

Alcaraz se quedó la 'semi' más larga de Australia y, después de ser número uno con 19 años, defender títulos en París y Londres, ganar ocho torneos en 2025 o ser el más joven en jugar las cuatro finales de 'Grand Slam', el español se ha convertido en una leyenda con un séptimo 'grande' que cierra el círculo.

Carlos Alcaraz abraza el trofeo que le proclama campeón del Open de Australia 2026. | EFE

Ser además el más joven con los cuatro trofeos más prestigiosos del tenis en su palmarés, afila la mentalidad ganadora de un Alcaraz que ha respondido con creces a las comparaciones que, hace seis años, ponían sobre el murciano la presión de ser el nuevo Rafa Nadal.