En este mes de febrero de 2026, Galicia se ha situado de nuevo en el mapa de la viruela del mono tras la confirmación de un brote por parte de la Consellería de Sanidade. Entre el 15 de diciembre de 2025 y el 25 de enero de 2026 se han notificado un total de nueve casos de mpox en la comunidad, siete de ellos en la provincia de A Coruña.

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Las autoridades sanitarias consideran estos nueve casos como parte de un mismo episodio, ya que se concentran en pocas semanas y presentan vínculos epidemiológicos parciales. Dos de los contagios se han relacionado con una sauna de A Coruña, mientras que otros afectados han tenido contactos o actividades en establecimientos situados fuera de Galicia, lo que dificulta señalar un origen único y claro del brote.

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Sanidad ha insistido en que, a día de hoy, el origen del brote "no está claro" y que existen varias cadenas de transmisión potencialmente conectadas con contextos de ocio y prácticas sexuales de riesgo. Por ello, el Servizo Galego de Saúde ha reforzado las recomendaciones dirigidas a poblaciones con mayor exposición.

Conocida también como mpox, es una enfermedad infecciosa causada por un virus de la familia de los ortopoxvirus, emparentado con el virus de la antigua viruela humana pero, en general, menos grave. Aunque durante décadas fue una patología casi exclusiva de ciertas regiones de África central y occidental, desde 2022 se ha convertido en un problema de salud global, con brotes en Europa y de forma recurrente en España.

Qué es la viruela del mono y de dónde viene

La viruela del mono es una infección zoonótica, lo que significa que puede transmitirse de animales a personas y, posteriormente, entre humanos. Los portadores naturales son, principalmente, algunos roedores y primates de áreas endémicas africanas, donde el contacto con animales infectados o sus fluidos facilita los primeros contagios.

Con la globalización y la movilidad internacional, el virus ha salido de sus zonas endémicas y ha provocado oleadas de casos en distintos países, especialmente a partir de 2022, con España como uno de los estados europeos con mayor número acumulado de infecciones.

Cómo se contagia la viruela del mono

La transmisión de esta viruela del mono entre personas se produce principalmente a través del contacto estrecho y prolongado con una persona infectada, en especial cuando hay contacto directo con las lesiones cutáneas o mucosas. El virus puede entrar en el organismo por pequeñas heridas de la piel, por las mucosas (boca, genitales...) o por las vías respiratorias en situaciones de cercanía física prolongada.

En los brotes recientes en Europa y España se ha observado un papel destacado del contacto íntimo o sexual. Además, el virus puede transmitirse por el contacto con materiales contaminados, como ropa, toallas o sábanas que hayan estado en contacto con una persona infectada, y en menor medida por gotículas respiratorias en distancias cortas.

Por todo ello, las autoridades gallegas han puesto el foco en la prevención en entornos de ocio nocturno y sexual, insistiendo en el uso del preservativo, en la reducción de parejas ocasionales y en la importancia de comunicar de forma responsable cualquier diagnóstico o sospecha a las personas con las que se ha mantenido contacto.

¿Cómo reconozco la infección?

El periodo de incubación de la viruela del mono suele situarse entre 7 y 14 días desde la exposición, con un máximo aproximado de 21 días. Los primeros síntomas recuerdan a una gripe fuerte, como la fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos, cansancio intenso y malestar general.

Cuando alguien tiene esta enfermedad, uno de los primeros signos que suelen aparecer es que los ganglios linfáticos se inflaman. Los ganglios son como "filtros" de nuestro cuerpo que ayudan a combatir infecciones, y cuando se inflaman los puedes notar en el cuello, las axilas o la ingle. Esto es útil porque ayuda a diferenciar esta enfermedad de otras que también provocan erupciones en la piel.

Las lesiones pueden localizarse en la cara, las extremidades, el tronco y, muy frecuentemente en los brotes recientes, en la zona genital, anal y perioral, lo que puede causar dolor intenso, dificultades para sentarse y molestias al mantener relaciones sexuales. En la mayoría de los casos, la enfermedad es autolimitada y se resuelve en unas 2 a 4 semanas, aunque en personas con el sistema inmunitario debilitado pueden producirse complicaciones.

Tratamiento, curación y cuidados

El tratamiento de la viruela del mono se basa, en primer lugar, en el diagnóstico clínico y microbiológico, habitualmente mediante la realización de una PCR en muestras tomadas a través de las lesiones cutáneas. Confirmada la infección, es fundamental el aislamiento del paciente, el control de los síntomas y la vigilancia de posibles complicaciones.

En los casos leves de esta enfermedad, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas, porque el cuerpo suele superar la infección por sí mismo. Se utilizan medicamentos para bajar la fiebre y calmar el dolor, se limpian con cuidado las lesiones en la piel para evitar infecciones y, en algunos casos, se aplican cremas o apósitos para reducir el picor y proteger la piel. En personas con mayor riesgo de complicaciones, como las que tienen el sistema inmunitario debilitado, las embarazadas o algunos niños pequeños, o si la enfermedad es más grave, los médicos pueden valorar el uso de medicamentos antivirales específicos y realizar un seguimiento en el hospital para controlar la evolución y prevenir problemas.

Durante todo el proceso se aconseja evitar rascarse las lesiones, mantener una higiene escrupulosa de la piel, lavar con frecuencia ropa y sábanas, y limitar el contacto estrecho con otras personas hasta que todas las costras hayan caído y se haya formado nueva piel. En cualquier caso, las indicaciones concretas deben seguir siempre las recomendaciones del médico o del servicio de salud pública que lleve el caso.

Qué hacer ante un posible caso o contacto en Galicia

Ante la aparición de fiebre, malestar y una erupción cutánea compatible con mpox, especialmente si se han mantenido contactos íntimos recientes con personas nuevas o si se ha frecuentado la zona de A Coruña o locales vinculados al brote, es fundamental contactar cuanto antes con los servicios sanitarios. El Sergas ha establecido protocolos para la toma de muestras, la confirmación diagnóstica y el seguimiento de los casos y de sus contactos estrechos.

Las autoridades gallegas insisten en que los casos confirmados deben mantener aislamiento domiciliario, con mascarilla en situaciones inevitables de contacto, y seguir las pautas de higiene indicadas para cortar las cadenas de transmisión. Los contactos estrechos pueden recibir recomendaciones de autocontrol de síntomas y, en determinados grupos de riesgo, se ofrece vacunación preventiva o pos-exposición, siempre bajo valoración individual.