Pedro Armestre es un maestro cocinero de la fotografía. Aplica la esencia de este arte -mucho ojo, el suyo- y lo adereza con la base de este oficio: mucho curro. Con la mirada en el centro -la suya y la mirada del espectador- ha organizado Impactos / Contacto, su nueva muestra en el espacio de Fujifilm de Barcelona que se puede ver desde hoy hasta el 21 de marzo.

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Armestre propone una experiencia expositiva a modo de juego en la que mirar las fotografías “en dos vueltas” y comprobar cómo cambia lo que vemos cuando conocemos lo que hay detrás de cada imagen. “La historia es un recorrido por mi trabajo, pero de una forma un poco distinta”, resume el fotoperiodista -conocido por su trabajo en contextos sociales y medioambientales- que invita al público a detenerse, mirar y volver a mirar en un tiempo dominado por el consumo acelerado de imágenes.

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Impactos / Contacto se organiza como un recorrido en dos tiempos diferenciados. “Tienes dos momentos distintos, hay que verla en dos vueltas”, explica Armestre, que incluso ha previsto una línea al inicio de la sala para delimitar la forma de aproximarse a las obras. En la primera vuelta, el visitante se enfrenta a 19 fotografías en gran formato, con un proceso de acabado muy alto, marcos cuidados y positivados de gran calidad, “unas copias de la hostia, como si fueran obras de arte”, en palabras del propio autor que ha sido galardonado con el Premio Rey de España de Fotoperiodismo y Premio Ortega y Gasset, entre otros.

Las imágenes se presentan sin pies de foto ni información contextual, de manera que la relación es directa, casi física, y depende de la sensibilidad y del bagaje del espectador. “Te vas a relacionar con ellas a través de lo que ellas te sugieran, sin tener absolutamente nada de información”, apunta Armestre, quien compara esta experiencia con la de entrar en un museo y enfrentarse a un cuadro sin saber quién lo pintó. Esa apuesta por la lectura libre conecta con su trayectoria como fotógrafo que ha aprendido a mirar primero el territorio y a sus protagonistas antes de imponer un relato.

Las fotos de Pedro Armestre se muestra en la expo, en un primer momento sin contexto ni pie de foto. | P.A. Cedida.

Del impacto al contacto

En la segunda vuelta, el recorrido cambia de escala y de ritmo. El visitante se acerca a hojas de contacto en tamaño 24×30 en las que se despliegan muchas fotos pequeñas acompañadas de un pie de foto y un breve texto. “En la segunda vuelta te enfrentas a unas hojas de contacto en las que ya te cuentan en qué contexto se toma esa fotografía”, explica el fotógrafo. Armestre entiende estos materiales como la radiografía del proceso: la secuencia, las dudas, los descartes y la decisión final. Este acercamiento al “taller” del fotoperiodista dialoga también con la experiencia de Armestre trabajando para organizaciones sociales y medioambientales, donde cada encuadre implica también una toma de posición ética.

Ese paso del gran formato al contacto revela también la tensión entre intuición y elección, entre lo que estuvo a punto de ser y lo que finalmente fue. Armestre es consciente de que los textos desvelan parte del misterio: “Es el problema que tiene esta exposición, porque si pones los pies de foto, en cierto modo, rompes un poco con el misterio”. Por eso, la muestra dosifica la información y propone un juego que obliga a mirar dos veces.

Armestre juega con los espectadores de su muestra cuenta con que todos vamos con ideas preconcebidas. | P.A. Cedida.

Un engaño visual

Una de las imágenes que abre la exposición es la de una gran ola, una gran masa de agua fotografiada desde abajo, que en gran formato resulta especialmente impactante. Fuera de contexto, la foto puede evocar muchas cosas distintas, pero la hoja de contacto desvela que se trata de una imagen secundaria de un viaje de más de veinte días por el mar. “La foto descontextualizada te lleva a una cosa que absolutamente nada tiene que ver con el momento en el que se captó y por qué se captó”, reconoce Armestre.

El fotógrafo disfruta, además, jugando con las expectativas del público. “Yo que tú te creas que es una cosa que no es”, confiesa. “Yo hago esos juegos”, admite, reivindicando una fotografía que también interroga los automatismos de nuestra mirada y de unas miradas, las nuestras cargadas de significantes previos. 

Un campo de regadío
Pedro Armestre | Pedro Armestre. Cedida

Impactos / Contacto funciona también como una forma de revisar la trayectoria de un autor que ha dedicado buena parte de su vida profesional a contar historias de organizaciones sociales como Greenpeace, OXFAM o Save The Children retratando comunidades vulnerables y haciendo una fotografía social y medioambiental que a la luz de esta muestra no está reñida con la fotografía de autor. “La muestra es un recorrido por mi trabajo”, insiste, pero articulado desde el proceso y no solo desde el resultado.​ En la muestra 19 temas, 19 historias de su carrera multiplicadas por dos vueltas.