Llega hoy a la cartelera española la película brasileña O Agente Secreto. El título, en realidad, da gato por liebre, pues no es una cinta de espías, aunque recurra a sus armas. Se antoja difícil calificar una obra, magna para muchos críticos, como El agente secreto, una película-río con mil y un afluentes, y el actor Wagner Moura (que interpretó al colombiano Pablo Escobar en Narcos) como dueño y señor de la función. Con él abre la película, en una gasolinera, y con él cierra, en un antiguo cine reconvertido en hospital, aunque no se trate necesariamente del mismo personaje...

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Digamos que el título, El agente secreto, no es lo único con lo que juega el director Kleber Mendonça Filho, cuyo filme más reconocido hasta el momento había sido Aquarius (2016), Doña Clara en España, con la legendaria Sonia Braga. Si aquella era una historia contemporánea, sobre una mujer –madre, abuela– que se resiste a abandonar el edificio (Aquarius, he ahí el título) donde vive, frente al mar. O Agente Secreto viaja a los años setenta, durante la dictadura, para contar una y mil historias sobre sus gentes, que se resisten a la asfixia por parte del poder. Porque el protagonista no es un espía; es, quizás, algo –alguien– peor para una dictadura.

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Wagner Moura, posiblemente el intérprete brasileño más conocido a nivel mundial gracias a la serie Narcos, está nominado al Oscar por su papel en El agente secreto. Coge así el relevo a la brasileña Fernanda Torres, nominada al mismo galardón por Aún estoy aquí, que consiguió, merecidamente, para Brasil su primer Oscar en la categoría de mejor película internacional.

A por el segundo Oscar

Se estrena El agente secreto en España con la mejor de las publicidades: cuatro nominaciones a los premios Oscar 2026, inclusive mejor película, frente a titanes como las estadounidenses Una batalla tras otra y Los pecadores. Sí tiene todos los números para llevarse la estatuilla a mejor película internacional, donde se las verá con las contemporáneas Un simple accidente (Francia), Sentimental Value (Noruega), Sirat (España) y La voz de Hind (Túnez).

Puede que El agente secreto no llegue a las cotas de la dura y sensacional Aún estoy aquí, pero sí comparten un interés por parte del cine brasileño en hacer memoria (y justicia).