Jacob Elordi ha pasado, en apenas unos años, de ser un galán -o crush- adolescente de Netflix -que hacía suspirar a todas las chicas en su papel en la comedia romántica Mi Primer Beso (2018-2021)- a uno de los actores jóvenes más respetados de Hollywood en la actualidad por sus interpretaciones en Saltburn (2023) o Frankenstein (2025). Su papel en esta última, dirigida por Guillermo del Toro, le ha valido, entre otras, la nominación al Oscar a Mejor Actor de Reparto. Este reconocimiento confirma que su talento va mucho más allá de su inicial imagen de ídolo juvenil y una "cara bonita".

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El actor, en su todavía corta trayectoria, ha logrado equilibrar la popularidad masiva con la credibilidad artística. Se ha ganado el respeto de la crítica y la admiración del público. Así, con 28 años y una carrera que combina cine comercial y de autor, Elordi se ha consolidado como una de las figuras más relevantes de su generación en la industria cinematográfica.

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¿Quién es Jacob Elordi?

Jacob Nathaniel Elordi (1997), nació en Brisbane, Australia, en una familia sin antecedentes en el mundo del espectáculo. Su padre, John Elordi, trabajaba como pintor y su madre, Melissa Elordi, era camarera. Su abuelo paterno, Joaquín Elordi, emigró desde Ondarroa, País Vasco, a Australia, dejando una huella profunda en la identidad cultural familiar. El actor ha expresado en diversas entrevistas su orgullo por sus raíces españolas y su deseo de visitar algún día la tierra de sus antepasados.

De 'Mi primer beso' a 'Euphoria'

Desde pequeño, Elordi mostró interés por la interpretación. Participó en obras de teatro escolares y pequeños papeles, hasta conseguir su primer rodaje de gran escala como extra en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (2017). Estas experiencias tempranas le permitieron familiarizarse con la dinámica de Hollywood y prepararse para su salto internacional. Ese salto vendría de la mano del gigante del streaming, Netflix, con Mi Primer Beso (2018-2021), interpretando al apuesto Noah Flynn. La película -que contó con secuelas-, fue un éxito entre el público adolescente, aunque tuviera opiniones de todo tipo -muchas malas- y hasta el "rechazo" del actor. En diferentes entrevistas tras este trabajo ha compartido que se sintió incómodo por el papel que tenía, catalogando las películas como "ridículas".

Años mas tarde, de la mano de HBO, da un salto en su carrera gracias a su papel de adolescente rebelde, oscuro y complejo: Nate Jacobs en Euphoria (2019-actual). En ella da vida al hijo del personaje interpretado por Eric Dane, el actor fallecido recientemente a causa de la ELA. Euphoria permitió a Jacob Elordi ampliar su reconocimiento internacional y demostrar su capacidad interpretativa en un rango dramático que superaba su imagen física. Consolidó su reputación como actor serio, intentando alejarse así del encasillamiento en la etiqueta de "crush adolescente", lo que se convirtió en un completo desafío para Elordi e influiría en sus siguientes elecciones profesionales. A partir de este papel, el australiano comenzó a seleccionar proyectos más desafiantes con roles psicológicamente más exigentes.

Del cine de autor a 'Frankenstein' y su nominación al Oscar

A partir de 2020, Jacob Elordi orientó su carrera en la gran pantallas hacia el cine de autor y roles más exigentes. En Aguas profundas (Deep Water, 2022), junto a Ana de Armas y Ben Affleck, exploró el thriller adulto. Mientras, en Saltburn (2023) su interpretación de Felix Catton le valió una nominación al BAFTA. Ese mismo añoencarnó a Elvis Presley en Priscilla, dirigida por Sofia Coppola. Ya en 2024 participó en el drama histórico Oh, Canada (2024), junto a Richard Gere y Uma Thurman.

Su rol más exigente en 'Frankenstein'

El papel en Frankenstein (2025) ha sido su prueba definitiva y la más exigente. Inicialmente, el papel había sido concebido para Andrew Garfield. Su salida del proyecto obligó a rehacer parte del diseño de La Criatura cuando la producción ya llevaba meses en marcha. Guillermo del Toro encontró entonces en Elordi un sustituto inesperado que terminó siendo decisivo. Su físico y su capacidad para transmitir emociones complejas permitió reconstruir al personaje en apenas unas semanas. Un colaborador del director lo dejó claro en unas declaraciones: la sustitución con Jacob Elordi fue posible porque el australiano era "todo en uno".

Elordi asumió un rol físicamente exigente, con largas jornadas de maquillaje que superaban las diez horas diarias. Tuvo que transmitir humanidad y emoción dentro de la apariencia de La Criatura. Contó con una transformación total que ocultaba rostro, cuerpo, y gestos habituales -alguien que no le conoce o no sabe que da vida al personaje, no le reconocería-.

Su actuación fue uno de los elementos más destacados de la película, recibiendo numerosos elogios de la crítica. Destacaban expresividad física, inocencia y tristeza transmitida, además de la capacidad para dotar de humanidad a un personaje "monstruoso". Así le llegó dicha nominación al Oscar a Mejor Actor de Reparto, como el Critics Choice Award. Por tanto, este papel podría simbolizar su consolidación como actor serio y su llegada a la élite de Hollywood.

Este pasado febrero se ha estrenado su último trabajo. Ha protagonizado "Cumbres Borrascosas" junto a Margot Robbie, interpretando a Heathcliff. Confirma así su interés por los personajes clásicos y de fuerte carga dramática, además de su ascenso profesional. Ha reforzado su trayectoria mediante sus trabajos interpretativos con directores de renombre, yendo desde Guillermo del Toro hasta Sofia Coppola, Paul Schrader o Emerald Fennell.

El "hype por Jacob Elordi"

El término "hype" se refiere al entusiasmo y la expectación que rodea a alguien o algo. En el caso de Jacob Elordi, se debe a la combinación de su trayectoria variada, que va de comedias adolescentes a papeles oscuros y de cine de autor, su atractivo físico -mucho porte con la altura imponente de casi dos metros-, y la estrategia de selección de proyectos y sus interpretaciones (variadas) en cada uno de ellos. Tiene una imagen muy potente que encaja perfecto con el ideal de "nuevo galán de Hollywood". A esto se le suma su perfil reservado. No es excesivamente mediático ni sobreexpuesto en entrevistas -hasta rechaza las redes sociales, algo que choca por ser poco habitual en su generación-. Esa distancia se traduce en deseo e intriga entre los espectadores, haciendo que cada proyecto nuevo atraiga la atención del público y la crítica.

Este "hype" alcanza, por tanto, su máxima paradoja en Frankenstein. Su rostro y cuerpo desaparecen bajo el maquillaje y las prótesis, pero el espectador empieza la película sabiendo que es él. Ese conocimiento genera una especie de "hype" por ver la película: la expectación no solo recae en la actuación en sí, en un papel desafiante y distinto a los que ha interpretado el actor, sino en saber que bajo todo ese maquillaje y esas prótesis se encuentra Jacob Elordi.