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El director del documental sobre Michael Jackson arremete contra el biopic: "Presenta a las víctimas como mentirosas"

Michael Jackson con el pequeño Wade Robson en una de las imágenes que se pueden ver en 'Leaving Neverland'.
Michael Jackson con el pequeño Wade Robson en una de las imágenes que se pueden ver en 'Leaving Neverland'. | HBO
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Dan Reed, director del documental Leaving Neverland, ha cargado contra el biopic Michael en una entrevista con Variety, en la que acusa a la película de ofrecer “una narrativa falsa” sobre el cantante y de eludir las acusaciones de abusos sexuales a menores.

El filme dirigido por Antoine Fuqua y respaldado por la familia de Michael Jackson se ha convertido en un éxito comercial –con 219 millones de dólares, más de 187 millones de euros, en su primer fin de semana es el biopic más taquillero de la historia– y reconstruye la vida del artista hasta finales de los años ochenta, antes de que salieran a la luz las primeras denuncias. Reed, cuyo escalofriante documental de 2019 para HBO recogía los testimonios de Wade Robson y James Safechuck y evidenciaba el daño hecho a las víctimas, a veces con la connivencia de sus familias, cuestiona ese enfoque y el retrato que hace la película del cantante.

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“La primera parte, con Jackson niño, puedo comprarla. Pero en cuanto aparece el Jackson adulto, todo se viene abajo”. El director critica la interpretación de Jaafar Jackson y, sobre todo, la falta de desarrollo del personaje: “Se convierte en una figura de cera que interpreta canciones, pero no hay ninguna idea de qué lo movía”.

Reed sostiene que esa simplificación se extiende al núcleo más controvertido de la figura del artista. “El problema de su relación con los niños queda completamente distorsionado por el hecho de que lo presentan como un excéntrico, un niño grande”, afirma. “Sabemos que no es toda la historia”.

"Epstein también era un gran filántropo"

El director de Leaving Neverland se detiene en varias escenas del biopic en las que Jackson aparece visitando a menores enfermos en hospitales. “Eso me resultó muy desagradable”, dice. “Sugiere que su relación con los niños era totalmente benigna y motivada solo por la filantropía”. Y añade una comparación explícita: “Jeffrey Epstein también era un gran filántropo y Harvey Weinstein un gran cineasta, pero hay otra dimensión en sus historias”.

A su juicio, el efecto de ese enfoque es deslegitimar indirectamente a quienes han denunciado abusos. “Crea una versión de los hechos que básicamente presenta a Wade, James y otros acusadores como mentirosos sin decirlo explícitamente”, sostiene. “Dicen que le gustaban los niños porque era un ángel, no porque quisiera tener relaciones sexuales con ellos”.

Reed también cuestiona el papel que la película otorga al entorno del cantante. El biopic presenta a su guardaespaldas Bill Bray como una figura protectora, mientras que en Leaving Neverland los denunciantes describen a miembros del equipo de seguridad como cómplices. “En la película es un caballero con armadura brillante”, resume. “Pero en nuestros testimonios, los guardias estaban al otro lado de la puerta mientras ocurrían los abusos”.

"Le da la vuelta a la verdad"

La decisión de cerrar el relato antes de las acusaciones de 1993 es, para el cineasta, otro elemento clave. “¿Por qué esquivan esto?”, se pregunta. “Es sabido que Jackson pasaba mucho tiempo con niños pequeños, incluso durmiendo con ellos y cerrando la puerta. Eso está fuera de discusión”. Reed considera insuficiente la explicación habitual de sus defensores, basada en la infancia difícil del artista: “Decir que, como no tuvo infancia, necesitaba dormir con un niño de siete años no tiene ningún sentido”.

Reed insiste en que el biopic no ofrece una alternativa coherente a las acusaciones. “Le da la vuelta a la verdad: lo negro es blanco, lo blanco es negro”, afirma. “Y nadie que vea la película lo va a cuestionar”. Por eso, descarta que pueda funcionar como respuesta a su documental: “Es imposible tomárselo en serio como contranarrativa”.

El director ha vuelto a defender la solidez de Leaving Neverland y el proceso de investigación que lo sustentó. “Leí decenas de miles de páginas de documentos, hablé con detectives, fiscales y jueces”, explica. “Nunca he encontrado nada que me hiciera dudar de lo que decían”. Sobre las críticas a Robson y Safechuck, que en su día defendieron a Jackson, responde: “Ese es precisamente el sentido de la historia: cómo alguien puede pasar de defender a su abusador a entender lo que ocurrió”.

Michael, "una religión"

Reed también rechaza que las demandas civiles presentadas por ambos respondan a un interés económico. “Todo el mundo va a ganar dinero con esta película, excepto ellos”, sostiene. “No han ganado nada con mi documental ni con nada relacionado con Jackson”.

Sobre el éxito del biopic y el aumento de la popularidad del artista, el cineasta apunta a la dimensión simbólica de su figura. “Jackson es un mito estadounidense”, dice. “Se ha convertido en algo mucho más grande que la persona real”. En ese contexto, añade, ciertas narrativas resultan incompatibles: “El imaginario colectivo no puede incluir la idea de que era un pederasta (...). Para la cultura, Jackson es como una religión, y lo que yo hice fue blasfemar. Esta película restablece el mito”. El director insiste en que su objetivo no es cancelar al artista: “Puedes celebrar su música, pero no era un ser humano digno de celebración”.

La controversia coincide con la expectativa de un posible juicio en 2026 por las demandas de Robson y Safechuck. Reed confía en que el proceso se celebre y vuelva a poner el foco en sus testimonios: “Hay una gran cantidad de pruebas y testigos”, afirma. “Y su historia merece ser respetada”.

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