Cher, cuyo nombre real es Cheryl Sarkisian LaPiere, nació en California el 20 de mayo de 1946. Desde sus primeros pasos como icono del estilo hippie en los sesenta y a lo largo de su carrera marcada por una constante metamorfosis, la celebridad, que hoy cumple 80 años, se mantiene hasta la actualidad como una de las figuras más influyentes y polifacéticas de la cultura pop a nivel global.
Su larga carrera en la música y la interpretación, unida a su extravagante estilo a la hora de vestir, convierten a la artista en un referente intergeneracional, ganándose el sobrenombre de Diosa del Pop.
Sus inicios en los 60 y el salto a la televisión
La historia de Cher no se puede entender sin hablar de Sonny Bono, quien fue su mentor, además de pareja sentimental y creativa al inicio de su carrera. Durante los años 60, el dúo Sonny & Cher fue el escaparate al mainstream del estilo y la indumentaria propios de a subcultura hippie. Con himnos eternos como I Got You Babe (1965), la pareja no solo dominó las listas de éxitos, sino que redefinió la estética de una generación a base de pantalones de campana, chalecos de pelo y una actitud magnética, convirtiéndose en todo un emblema del flower power.
Sin embargo, el verdadero potencial de Cher como estrella llegó con su debut en televisión. Con el estreno de The Sonny & Cher Comedy Hour a principios de los setenta, la artista demostró una faceta cómica brillante y una presencia escénica imponente. Fue así como comenzó su relación con la moda de alta costura y la extravagancia, luciendo los icónicos y arriesgados diseños de Bob Mackie que desafiaban la censura de la época y la posicionaron como un referente de estilo indiscutible. Tras divorciarse de Bono, Cher demostró, al relanzar su carrera en solitario con éxitos como Gypsys, Tramps & Thieves, que su fama no venía unido al de su exmarido.
De icono hippie a diva de Hollywood
A diferencia de otras estrellas del pop que fracasaron en su intento de dar el salto al cine, Cher consiguió que Hollywood la tomara en serio, siempre con su peculiar personalidad por bandera. "Alguien me dijo que no me tomaban en serio porque no me visto de forma seria", declararía la artista tiempo después. Sin embargo, fue precisamente su estética disruptiva —caracterizada por una larga melena azabache y sus llamativos atuendos— la que la hizo destacar como artista.
En los años ochenta, Cher aparcó temporalmente su carrera musical para centrarse en la interpretación, un cambio arriesgado que la llevó a protagonizar una de las mejores rachas cinematográficas de aquellos años.
Su debut en Broadway con Come Back to the Five and Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean llamó la atención de directores de renombre. Pronto llegaron papeles en películas como Silkwood (1983) —que le valió su primera nominación al Oscar— y Máscara (1985). Pero no fue hasta el año 87, cuando su carrera cinematográfica alcanzó su punto álgido con Hechizo de luna (Moonstruck). El papel que tuvo como Loretta Castorini, una viuda italiana que se enamora del hermano de su prometido, le otorgó el Premio Oscar a la Mejor Actriz. Cher acudió a recoger la estatuilla con un histórico vestido transparente diseñado por Bob Mackie, dejando claro que se podía ser una actriz respetada por la Academia sin renunciar a la extravagancia pop.
'Believe': la canción que revolucionó la industria musical
No fue hasta finales de los años 90 cuando retomó su faceta musical. En un momento en el que la industria la consideraba ya como una figura nostálgica, Cher firmó en 1998 su mayor reinvención con el álbum Believe.
La canción homónima no solo llegó a ser número uno en todo el planeta, sino que revolucionó la producción musical al introducir de forma masiva el uso del Auto-Tune, una técnica de modulación de la voz que desde entonces se conoce en la industria como 'efecto Cher'.
Con este tema, la artista no solo reafirmó su talento sino que demostró su gran capacidad de reinvención, convirtiéndose en lamujer más longeva en liderar la lista Billboard Hot 100 y consolidando su estatus como un icono imperecedero para las pistas de baile y el colectivo LGTBIQ+.
Hace pocos días, Cher fue una de las sensaciones de la Met Gala. Vestida de Burberry y Swaroski con maquillaje de Charlotte Tilbury –la firma de cosmética integrada en el grupo español Puig–, la diva causó sensación con un conjunto negro que no escatimaba las transparencias de sus vestidos más icónicos. Genio y figura.
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