Telefónica ha mostrado en el Mobile World Congress (MWC) su apuesta firme al sector de la defensa con una nueva solución para misiones críticas de emergencias, seguridad y defensa con tecnologías de doble uso, es decir, de uso civil o militar.
En el vigésimo año del congreso más importante de móviles y tecnología del mundo celebrado en Barcelona, el grupo Telefónica ha aprovechado el altavoz que supone el MWC para dejar claro que la teleco está apostando por la tecnología militar con los vientos de cola del sector, más allá de su programa de 785 millones en UTE con Indra para modernizar los sistemas de mando del Ejército.
La tecnología para misiones críticas de Telefónica, según ha presentado en el MWC, "facilita los niveles de cobertura, ancho de banda, baja latencia y múltiples conexiones que son necesarios para restablecer las comunicaciones, coordinar los diversos efectivos y facilitar las labores médicas en menos de una hora desde que los equipos pueden acceder al epicentro de la catástrofe", según explica la teleco.
En un primer momento, la teleco se encarga de restablecer la conectividad y realiza un proceso de conciencia situacional para "conocer en detalle las circunstancias del desastre, lo que posibilita saber qué área y cuánta gente está afectada, además de ubicar dónde se encuentran las personas que están en riesgo".
A continuación, la Telefónica despliega un nodo de hiperconectividad compuesto (burbuja 5G) necesario para mantener la conectividad para incorporar todos los dispositivos y equipos que sean necesarios. Esta burbuja, según añade la compañía, "puede desplegarse por tierra, mar y aire con la necesidad de estar conectado a un generador de electricidad".
La apuesta de Telefónica en el sector de la defensa se suma al programa adjudicado por el Ministerio de Defensa para modernizar el sistema de mando y control del Ejército y la Infantería de Marina.
El contrato, liderado por la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Indra, Telefónica Ingeniería de Seguridad y Telefónica Soluciones de Informática, alcanza los 785 millones de euros hasta el año 2035.
Por su parte, el Ministerio de Industria facilitó la concesión de un préstamo de 380 millones, aprobado por los decretos que Santa Bárbara está intentado paralizar tras los 3.000 millones en créditos al 0% que Industria concedió a Indra para los programas de obuses sobre ruedas y cadenas.
Este recurso podría afectar al resto de préstamos valorados en cerca de 14.200 millones de euros. Estos créditos fueron aprobados para la ejecución de diferentes programas especiales de modernización (PEM) por valor de 30.000 millones adjudicados en 2025 a gigantes de la industria como Airbus, Navantia, Telefónica, Oesía e, incluso, Indra, Escribano o la propia Santa Bárbara.
Con el avance del procedimiento judicial, el temor a un pronunciamiento favorable a los intereses de Santa Bárbara, como contó El Independiente, empezó a cundir en el departamento que dirige Margarita Robles. La preocupación es que pueda verse en riesgo el desarrollo y ejecución de los programas industriales clave para cumplir con las demandas de la Alianza Atlántica.
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